{"id":96069,"date":"2021-10-18T20:38:02","date_gmt":"2021-10-19T01:38:02","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=96069"},"modified":"2021-10-18T20:38:04","modified_gmt":"2021-10-19T01:38:04","slug":"una-historia-de-amor-y-trauma-la-memoria-intima-del-hijo-del-dictador-batista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/una-historia-de-amor-y-trauma-la-memoria-intima-del-hijo-del-dictador-batista\/","title":{"rendered":"Una historia de amor y trauma: la memoria \u00edntima del hijo del dictador Batista"},"content":{"rendered":"\n<p>Roberto Batista recuerda que iba caminando por la Segunda Avenida de camino a casa, pero no sabe si ven\u00eda de la tintorer\u00eda, de la farmacia o de tomarse un helado de chocolate cuando le vino a la cabeza el comienzo de sus memorias. \u201cNac\u00ed en Manhattan, de madrugada, hijo de Fulgencio Batista Zald\u00edvar, el pol\u00edtico cubano, y de Martha Fern\u00e1ndez Miranda, cubana, hija de gallegos por parte de padre y madre, rodeado de mucho amor y gran expectativa\u201d. S\u00ed, casi dir\u00eda que ven\u00eda de tomarse un helado de chocolate, porque siempre ha sido su vicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una tarde de junio de 2017 e iba cavilando Roberto Batista por una acera neoyorquina, entre neoyorquinos y turistas que no sab\u00edan qui\u00e9n era \u00e9l ni quiz\u00e1 tampoco su padre, m\u00e1s all\u00e1 de que probablemente tampoco les interesase saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hab\u00eda pasado m\u00e1s de medio siglo del trauma del derrocamiento de su padre por los insurgentes de Fidel Castro. Ese trauma al que, de una vez, iba a enfrentarse a solas y por escrito despu\u00e9s de que muchos cubanos lo animaran a contar sus vivencias y \u00e9l respondiera siempre \u201c\u00bfy yo qu\u00e9 voy a contar?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad no era que no tuviese cosas que contar, sino que tard\u00f3 d\u00e9cadas en superar su perturbaci\u00f3n. \u201cYo si o\u00eda acento cubano por la calle me echaba a temblar\u201d, dice, una tarde de la primavera de 2021, en elhall de un hotel de Madrid al que le gusta ir a desayunar y a leer la prensa. Durante la pandemia se jubil\u00f3 en Estados Unidos, donde trabajaba en Nueva York de asistente legal, y a sus 73 a\u00f1os se ha mudado a Espa\u00f1a, donde nacieron y viven sus dos hijos y su nieto.<\/p>\n\n\n\n<p>Inequ\u00edvocamente cubano, se parece a su padre en la nariz fina y picuda, en los p\u00f3mulos marcados, en la boca de l\u00ednea larga. Es m\u00e1s alto y delgado, de tez morena m\u00e1s clara que el dictador \u2013hijo de campesinos, ella ind\u00edgena y \u00e9l mulato\u2013. Su presencia es templada, casi t\u00edmida, no rotunda y expansiva como la del general, conocido en su d\u00eda como El Hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Batista ha escrito\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/elpais.com\/opinion\/2021-08-17\/aleccionadora-prehistoria-cubana.html\" target=\"_blank\"><em>Hijo de Batista<\/em><\/a>(editorial Verbum), un libro en el que expone el sufrimiento \u00edntimo que le caus\u00f3 su drama familiar y trata de matizar la figura de su padre como un s\u00e1trapa cruel, retratando su personalidad en el \u00e1mbito dom\u00e9stico y comentando su trayectoria pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p> En la portada aparecen los dos jugando al\u00a0<em>shuffleboard<\/em>, uno de esos deportes chorras que inventaron los arist\u00f3cratas ingleses, en su residencia de La Habana en oto\u00f1o de 1958, semanas antes de la ca\u00edda de la dictadura batistiana. En el libro describe aquella finca rodeada de vegetaci\u00f3n tropical, el resplandor del sol y las zambullidas en la piscina, los boleros y los ch\u00e1 ch\u00e1 ch\u00e1s, \u201clas plantas mecidas por una brisa ligera\u201d. \u00c9l ten\u00eda 11 a\u00f1os y sonre\u00eda. No sab\u00eda lo crudas que estaban las cosas. Su padre, que tambi\u00e9n sonre\u00eda, lo sab\u00eda perfectamente y ya barruntaba qu\u00e9 hacer con sus hijos si perd\u00eda el poder que defend\u00eda con pu\u00f1o de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n\n\n\n<p>\n\nRoberto Batista juega con su padre al &#8216;shuffleboard&#8217; en su finca familiar en La Habana en 1958.Bettmann (Bettmann Archive)<\/p>\n\n\n\n<p>Batista perdi\u00f3 el poder el 31 de diciembre de 1958. Un d\u00eda antes, mand\u00f3 a Roberto a Nueva York con su hermano Carlos Manuel, dos a\u00f1os menor. Les dijeron: \u201cVais de vacaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos salieron ilusionados con la idea de unas luminosas y t\u00f3picas navidades neoyorquinas,&nbsp;<em>jingle bells jingle bells jingle all the way,<\/em>&nbsp;pero al llegar al aeropuerto Idlewild los recibi\u00f3 con hostilidad un grupo de simpatizantes de los rebeldes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEran palabras demasiado ofensivas para unos ni\u00f1os peque\u00f1os\u201d, recuerda sentado en una butaca del hotel. Todos esos gritos, y luego la impresi\u00f3n del barullo de reporteros y los&nbsp;<em>flashes<\/em>&nbsp;encima de ellos \u2013 \u201caquellos minutos interminables\u201d\u2013 lo dejaron trastocado, no durante unos d\u00edas sino para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPerd\u00ed toda confianza en m\u00ed mismo\u201d, relata en sus memorias; \u201cel normal desarrollo de mi adolescencia tropez\u00f3, cay\u00f3 y se diluy\u00f3. Siento p\u00e1nico ante cualquier situaci\u00f3n por poco compleja que se antoje, como son los retos inform\u00e1ticos y tecnol\u00f3gicos si no encuentro respuesta inmediata. Me desmorono ante estas situaciones. Tal tropel\u00eda ha supuesto horas de tratamiento psiqui\u00e1trico para tratar de paliar el remolino vertiginoso resultado de tan macabra noche\u201d. Sus confidencias sobre sus primeros a\u00f1os de exilio son de una franqueza llamativa, como cuando cuenta que su primer intento por perder la virginidad fue fallido y que esto le gener\u00f3 un&nbsp;<em>\u201cimbroglio\u201d<\/em>&nbsp;sexual que lo persigui\u00f3 durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Batista nunca pens\u00f3 que llegar\u00eda a ser capaz de contar su vida. Durante d\u00e9cadas, su bloqueo psicol\u00f3gico fue un muro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me dec\u00edan la palabra Cuba y yo no pod\u00eda ni hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ad\u2013\u00bfC\u00f3mo? \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Me quedaba pasmado. Balbuceaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando su padre viv\u00eda exiliado en Estoril (Portugal), estudi\u00f3 Derecho en la Complutense de Madrid, y como en aquella \u00e9poca un mont\u00f3n de estudiantes estaban enamorados de la revoluci\u00f3n cubana, su \u00fanica preocupaci\u00f3n \u2013su obsesi\u00f3n\u2013 era pasar totalmente inadvertido. Adem\u00e1s, si alguien le hubiera echado en cara lo de su padre ni siquiera habr\u00eda sabido dar un argumento en su defensa, porque por entonces nunca hab\u00eda querido leer nada sobre Cuba, ni de los tiempos de Batista ni de lo que vino despu\u00e9s. El asunto lo angustiaba tanto que hubo un curso en el que le tocaba Derecho Constitucional y, por si acaso se mencionaba el golpe de Estado que dio su padre en 1952, no apareci\u00f3 ni un solo d\u00eda por la facultad. En otra ocasi\u00f3n, para no coincidir con un catedr\u00e1tico con fama de marxista, se matricul\u00f3 en el grupo del profesor adjunto. Producto de su paranoia, el joven sent\u00eda que sus compa\u00f1eros cuchicheaban a su paso, ey, ey, ah\u00ed va, miradlo, es el hijo de Batista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed va el hijo del dictador.<\/p>\n\n\n\n<p>Fulgencio Batista muri\u00f3 de un infarto en 1973 mientras estaba de veraneo en Marbella. Ten\u00eda 72 a\u00f1os. Su hijo Roberto ten\u00eda 26. Por la noche lo velaron all\u00ed. Al d\u00eda siguiente fue enterrado en Madrid en el cementerio de San Isidro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasados unos d\u00edas de nuestro primer encuentro en el hotel, vamos al pante\u00f3n. \u201cEl sepelio fue un 7 de agosto sin una nube en el cielo. Hac\u00eda un calor atroz\u201d, recuerda frente a las dos l\u00e1pidas de los suyos. En una est\u00e1n los nombres de su padre, de su madre y de su hermano Carlos Manuel, que muri\u00f3 de leucemia en 1969 a los 19 a\u00f1os de edad. En la otra est\u00e1 el de su abuela materna, la gallega Emelina, y falta el del coronel Jorge Hern\u00e1ndez Volta, secretario del general, enterrado con ellos. \u201cTengo que pedir que pongan su nombre\u201d, se lamenta. Ya aprieta el calor de finales de mayo. \u00c9l no se quita su rebeca de lana.<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre decidi\u00f3 ser enterrado aqu\u00ed porque ya estaban su hijo Carlos Manuel y la abuela. El pante\u00f3n es sobrio, de granito. \u201cNo era un hombre de mucho boato\u201d, dice Roberto. A\u00f1ade que ten\u00eda \u201cuna buena propiedad en Portugal\u201d, un piso en alquiler en Madrid donde paraba cuando iba de visita y, tambi\u00e9n, que no pose\u00eda una residencia en Marbella, \u201ccomo se ha dicho\u201d, sino que cada verano alquilaba \u201cel mismo bungal\u00f3\u201d. Hace hincapi\u00e9 en estos detalles porque uno de los elementos centrales de la \u201cleyenda negra\u201d, dice, de su padre es que acumul\u00f3 una fortuna fabulosa cuando tuvo el poder por medio de la corrupci\u00f3n y de v\u00ednculos con la mafia. \u00c9l objeta que Batista fue desde joven \u201cun emprendedor nato\u201d, que tuvo negocios l\u00edcitos mientras estuvo en Cuba, \u201cinmobiliarios y en la industria del az\u00facar\u201d, y que gracias a eso pudo mantener con comodidad en el exilio a su extensa familia y dejar una herencia a partes iguales a cada uno de los ocho hijos que le sobrevivieron, tres de su primera esposa, cinco de la segunda y otra de una relaci\u00f3n extramatrimonial, Carmelita, que fue noticia hace unos a\u00f1os porque se arruin\u00f3 y viv\u00eda sin hogar. \u201cHija de Batista es una&nbsp;<em>homeless<\/em>&nbsp;en la Florida\u201d, titulaba Cibercuba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCu\u00e1nto hered\u00f3 cada uno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No se lo puedo decir por respeto a la privacidad de mis hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfLo suficiente para el resto de sus vidas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No. Ni de broma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe verdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013De verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo llam\u00e9 para solicitarte la entrevista, le pregunt\u00e9 si la podr\u00edamos hacer en su casa. Me respondi\u00f3 que era un piso \u201cpeque\u00f1o y oscuro\u201d y prefer\u00eda hacerla en un hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en el hotel, dice que despu\u00e9s de hablar por tel\u00e9fono conmigo se qued\u00f3 pensando que yo me creer\u00eda que viv\u00eda \u201cen un palacio\u201d y que \u00e9l me lo quer\u00eda ocultar. \u201cPero es un piso normal en una avenida corriente en el que convivo con mi hijo y una tata octogenaria que me ayud\u00f3 a criar a los ni\u00f1os. Ella est\u00e1 mayor y se altera f\u00e1cilmente. Hubi\u00e9ramos tenido que hacer la entrevista en mi habitaci\u00f3n. Me pareci\u00f3 mejor aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, en efecto, pens\u00e9 que viv\u00eda en un palacio y que me lo quer\u00eda ocultar, pero al escucharlo en persona me da la impresi\u00f3n de que est\u00e1 diciendo la verdad. No parece un hombre mentiroso. Tampoco un hombre que tenga un palacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablando en el hotel del tema del dinero, cuenta que su padre le pag\u00f3 un mill\u00f3n de d\u00f3lares a&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/rafael-leonidas-trujillo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Trujillo<\/a>&nbsp;para que lo dejase salir de la Rep\u00fablica Dominicana, primera parada de su exilio. Batista lleg\u00f3 all\u00ed el 1 de enero de 1959 y, seg\u00fan Roberto, ri\u00f1eron porque se neg\u00f3 a participar en un plan del dictador dominicano para invadir Cuba. De acuerdo con su versi\u00f3n de los hechos, Trujillo lo arrest\u00f3 y no lo liber\u00f3 hasta que cobr\u00f3. \u201cSi no, lo hubiera fusilado\u201d, afirma. Un t\u00edo de Roberto le entreg\u00f3 el dinero en un malet\u00edn a unos emisarios de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo en un hotel de Miami y Batista pudo volar a Portugal. All\u00ed lo acogi\u00f3 el dictador&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/antonio-de-oliveira-salazar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Salazar<\/a>&nbsp;cuando nadie le abr\u00eda las puertas, incluido Estados Unidos, que ayud\u00f3 a sostener su f\u00e9rrea dictadura hasta que se desentendi\u00f3 en su ocaso y que, tras su ca\u00edda, siempre le denegar\u00eda la visa para entrar a su territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Un mill\u00f3n de d\u00f3lares no era cualquier cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed\u2026 \u2013se queda pensativo\u2013. Era bastante dinero para la \u00e9poca, \u00bfno? \u2013Vuelve a detenerse. Duda\u2013: No s\u00e9 si deber\u00eda haberlo dicho. No s\u00e9 qu\u00e9 va a pensar la gente. Pero bueno, esto ya lo hab\u00eda contado hace tiempo mi t\u00edo, excepto la cifra, y adem\u00e1s lo que quiero es decirlo todo tal cual fue, con la verdad por delante. Yo no puedo decir si mi padre tuvo o no alg\u00fan negocio il\u00edcito, pero no hay ninguna prueba de que lo tuviera, como tampoco hay pruebas de que estuviese ligado a la mafia. Lo \u00fanico que yo puedo atestiguar es que en el seno del hogar parec\u00eda una persona sumamente honrada y apegada a sus principios cristianos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/6TuYF7OdhoH9AAbCQ4WhOvjIzNw=\/414x0\/filters:focal(1773x1326:1783x1336)\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/IHSY33GXYNAXXAYBS5SVXEB4TY.jpg\" alt=\"Fulgencio Batista, en un retrato tomado a mediados de la d\u00e9cada de los treinta. \"\/><figcaption><br><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\n\nFulgencio Batista, en un retrato tomado a mediados de la d\u00e9cada de los treinta.&nbsp;FPG<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto lleg\u00f3 el nexo de Batista con el hampa estadounidense? Seg\u00fan el historiador Frank Argote-Freyre, autor de&nbsp;<em>Batista: From Revolutionary to Strongman,<\/em>&nbsp;la mafia tuvo casinos en La Habana en los cincuenta y pagaba sobornos a las autoridades \u2013\u201dincluyendo a Batista\u201d\u2013 dentro de un sistema de corrupci\u00f3n institucionalizada, pero su nivel de influencia, matiza, ha sido exagerado por la combinaci\u00f3n de los relatos&nbsp;<em>hollywoodescos<\/em>&nbsp;con la propaganda revolucionaria contra el r\u00e9gimen batistiano: \u201cEllos no controlaban Cuba [\u2026]. Batista no se ve\u00eda con ellos para consultar ninguna decisi\u00f3n pol\u00edtica o de otra \u00edndole. Fueron jugadores de segunda fila en una ecuaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s compleja\u201d; ecuaci\u00f3n en la que, seg\u00fan se\u00f1ala el investigador, los aut\u00e9nticos factores de influencia fueron la Administraci\u00f3n y las corporaciones de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Batista renunci\u00f3 a la nacionalidad estadounidense en 1966 para no tener que arriesgar su vida en Vietnam. Fue ap\u00e1trida hasta 1975, cuando tramit\u00f3 la nacionalidad cubana en el consulado de Cuba en Madrid. Resulta chocante imaginarse a un hijo de Batista haciendo ese papeleo con funcionarios del r\u00e9gimen que lo tumb\u00f3. Dice: \u201cMe atendieron con amabilidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1985 consigui\u00f3 tambi\u00e9n la nacionalidad espa\u00f1ola. Fue votante del PSOE de Felipe Gonz\u00e1lez. Aunque ahora no le guste el PSOE por su coalici\u00f3n con Podemos, y opte por el PP, no se identifica con el centroderecha sino con la socialdemocracia. En tiempos de Bush hijo viv\u00eda en Estados Unidos. Le indign\u00f3 tanto la guerra de Irak que no solicit\u00f3 de nuevo la ciudadan\u00eda estadounidense hasta que Bush fue sucedido por Obama.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya retirado, su plan es quedarse a vivir en Madrid con su familia. Desde que sali\u00f3 en las navidades del 58 no ha vuelto a pisar su pa\u00eds y quisiera hacerlo si hubiera un cambio pol\u00edtico. No es optimista, pero no pierde la esperanza. \u201cLos cubanos est\u00e1n empezando a reclamar sus derechos con fuerza. Quiz\u00e1 un d\u00eda el ej\u00e9rcito se una al pueblo y se derroque a este r\u00e9gimen nefasto\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudi\u00f3 su carrera, desarroll\u00f3 su primera etapa como letrado y form\u00f3 su familia en Madrid. En 1990 se mud\u00f3 a Nueva York, donde viv\u00eda su madre, reci\u00e9n separado de su esposa y tras sufrir una lesi\u00f3n grave al caerle encima una yegua en un club de campo. \u201cO\u00ed c\u00f3mo la espalda hizo crack. Una v\u00e9rtebra desapareci\u00f3 completamente. Se rompi\u00f3 en mil pedazos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la determinaci\u00f3n de escribir sus memorias le lleg\u00f3 en 2017 caminando por la Segunda Avenida, el primer impulso de ponerse a estudiar la historia de su padre e intentar desbloquear su trauma le hab\u00eda venido ya en 1998, trabajando a deshoras en Wall Street en las oficinas del despacho del que era empleado. \u201cFue una epifan\u00eda\u201d, dice. De repente, mientras revisaba unos papeles en una noche de enero, \u201cfr\u00eda pero protegido por un excelente sistema de calefacci\u00f3n\u201d, se pregunt\u00f3: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 yo estoy tan acojonado de enterarme de lo que pas\u00f3 en Cuba?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed se puso a investigar. Su principal fuente de bibliograf\u00eda y de prensa de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta fue la sede central de la Biblioteca P\u00fablica, en la Quinta Avenida.<\/p>\n\n\n\n<p>La trayectoria de Fulgencio Batista tuvo varias etapas. En 1933 lider\u00f3 el golpe revolucionario que acab\u00f3 con el r\u00e9gimen del general Machado, y desde 1933 a 1940 fue, como jefe m\u00e1ximo del Ej\u00e9rcito, el hombre fuerte del pa\u00eds, con m\u00e1s poder de facto que cualquiera de los sucesivos presidentes. En 1940 se aprob\u00f3 una nueva Constituci\u00f3n, se celebraron elecciones y fue elegido presidente de la Rep\u00fablica por cuatro a\u00f1os, con completa legitimidad democr\u00e1tica. En 1948 volvi\u00f3 a la pol\u00edtica como senador y en 1952 dio su segundo golpe, el que le har\u00eda pasar a la historia como un tirano. Desde el 52 hasta su derrocamiento seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, encabez\u00f3 una autocracia con pretensiones constitucionales que se fue resquebrajando a medida que se esfumaba el di\u00e1logo pol\u00edtico, se descontrolaba la violencia de Estado y se multiplicaban los atentados de las distintas facciones rebeldes. Convoc\u00f3 elecciones en el 54 y en el 58. La oposici\u00f3n las consider\u00f3 espurias. A las primeras solo se present\u00f3 Batista. Las segundas las gan\u00f3 su candidato entre denuncias de pucherazo.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su vida pol\u00edtica, Batista devino en un dictador con un parad\u00f3jico anhelo de legitimidad, seg\u00fan escrib\u00eda el ensayista cubano Jorge Ma\u00f1ach en 1958, cuando ya se aproximaba su ca\u00edda: \u201cNo se inclina a extremar situaciones m\u00e1s que cuando se ve forzado a ello. Ya se ha dicho que su gusto hubiera sido lograr una aceptaci\u00f3n democr\u00e1tica para su usurpaci\u00f3n del poder. Hombre de origen humilde, ha vivido siempre \u00e1vido de una popularidad que le ha sido negada por las circunstancias pol\u00edticas en que se ha visto envuelto, por lo insaciable de su propia ambici\u00f3n de dinero y poder y por los procedimientos de que ha solido valerse para satisfacerla. De ah\u00ed las alternativas de rigor y deferencia al juicio p\u00fablico, de legalidad y arbitrariedad que han caracterizado siempre su obra de gobierno, distingui\u00e9ndole del c\u00ednico y s\u00f3lido despotismo de otros dictadores hispanoamericanos\u201d. As\u00ed describ\u00eda Ma\u00f1ach a quien en 1944, de gira tras su mandato presidencial, fue saludado en Chile por Pablo Neruda con un art\u00edculo en el que lo pon\u00eda como un pr\u00f3cer de la democracia latinoamericana y lo comparaba con \u201ch\u00e9roes populares como Tito o La Pasionaria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ach escribi\u00f3 estas l\u00edneas desde Espa\u00f1a. Intelectual liberal de renombre, volver\u00eda ilusionado a Cuba despu\u00e9s del triunfo de la revoluci\u00f3n para ser repudiado enseguida por el nuevo r\u00e9gimen y morir en Puerto Rico en 1961. Como escribi\u00f3 Guillermo Cabrera Infante, \u201cMa\u00f1ach se opuso activamente a las dictaduras de Machado, Batista y Castro. Esta \u00faltima oposici\u00f3n le cost\u00f3 el exilio y la vida, no sin que antes el r\u00e9gimen destruyera su biblioteca al convertirla en pulpa de papel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/gbPOJD-Y5zVqrxFoL3GcnZwSGRU=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/UMPFGVBHHZC7NANK3L2I5WMC3Y.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\n\nV\u00edctor Sainz<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en la primera entrevista le pregunto al hijo de Batista c\u00f3mo define el rol de su padre tras el golpe de 1952, me sorprende su franca respuesta. \u201cDictador absoluto\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Dictador absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed. Dictador absoluto desde 1952 hasta 1954, y luego, desde 1954 hasta 1958, presidente constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas semanas m\u00e1s tarde, me env\u00eda un wasap a la hora de comer. Sin un hola delante, como si fuera una urgencia, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl vocablo \u2018dictador\u2019 se emplea para describir a un gobernante que controla los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Mi padre aun\u00f3 el Ejecutivo y el Legislativo en su persona cuando el 10 de marzo de 1952 [fecha del golpe], pero el Judicial permaneci\u00f3 independiente. En este sentido se puede decir que este Gobierno fue un r\u00e9gimen semidictatorial. A partir de 1955, habiendo mi padre restablecido la Constituci\u00f3n de 1940, el Ejecutivo y el Legislativo fueron poderes independientes, condici\u00f3n de la que sigui\u00f3 gozando el Judicial. As\u00ed qued\u00f3 restablecida la democracia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es como si necesitase sustraer a su padre de la dimensi\u00f3n irredimible de la maldad. Un dictador ser\u00eda un malo entero. Un semidictador ser\u00eda tal vez un medio malo y, por consiguiente, cabr\u00eda que fuese algo bueno, lo que seg\u00fan su hijo ser\u00eda m\u00e1s objetivo \u2013pues sostiene que tambi\u00e9n fue \u201cun reformador que construy\u00f3 una Cuba pujante\u201d\u2013 y, lo que quiz\u00e1s ser\u00eda m\u00e1s importante para Roberto en su fuero interno, le ayudar\u00eda a reconciliar la oscura figura pol\u00edtica de Batista con el amor filial que le guarda a aquel padre \u201cdulce y did\u00e1ctico\u201d, \u201camante del arte y de la cultura\u201d y con un gusto por la est\u00e9tica que inclu\u00eda la moda femenina. El general y su esposa, Martha, revisaban juntos los cat\u00e1logos que les mandaban las casas de moda. Sol\u00eda ser \u00e9l quien eleg\u00eda las prendas.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda del cementerio, reflexiona en una cafeter\u00eda: \u201cNo logro comprender qu\u00e9 le llev\u00f3 a dar ese golpe de Estado\u201d. Ese mismo d\u00eda le pregunto sobre la multitud de v\u00edctimas causadas por la represi\u00f3n pol\u00edtica batistiana. La cifra nunca se ha podido precisar. Seg\u00fan Argote-Freyrefueron alrededor de mil. El acad\u00e9mico Armando Lago, fallecido, lleg\u00f3 a contabilizar unas 1.800, m\u00e1s unas 900 del lado oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Batista responde:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Mi padre batallaba a rebeldes, a terroristas. En Cuba se viv\u00eda una especie de guerra civil y trat\u00f3 de mantener el orden social con el m\u00ednimo derramamiento de sangre posible.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY los asesinatos, las torturas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013En todos los acontecimientos b\u00e9licos hay atropellos de las dos partes enfrentadas \u2013dice. Por primera vez, su tono y su gesto se endurecen.<\/p>\n\n\n\n<p>En casa conserva algunas cosas de su padre. Entre otras, una camisa blanca con sus iniciales bordadas, un anillo con una piedra amatista del que Batista hac\u00eda replicas para regal\u00e1rselas a sus seguidores, un reloj y una elegante bata de seda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Texto: Pablo de Llano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:  https:\/\/elpais.com\/internacional\/2021-10-16\/una-historia-de-amor-y-trauma-la-memoria-intima-del-hijo-del-dictador-batista.htm <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Batista recuerda que iba caminando por la Segunda Avenida de camino a casa, pero no sabe si ven\u00eda de la tintorer\u00eda, de la farmacia o de tomarse un helado de chocolate cuando le vino a la cabeza el comienzo de sus memorias. \u201cNac\u00ed en Manhattan, de madrugada, hijo de Fulgencio Batista Zald\u00edvar, el pol\u00edtico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":96070,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[64],"tags":[],"class_list":["post-96069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-varios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=96069"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":96071,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96069\/revisions\/96071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media\/96070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=96069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=96069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=96069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}