{"id":99515,"date":"2021-12-16T09:58:38","date_gmt":"2021-12-16T14:58:38","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=99515"},"modified":"2021-12-16T09:58:39","modified_gmt":"2021-12-16T14:58:39","slug":"la-atmosfera-de-las-grandes-ciudades-sufre-reacciones-quimicas-que-podrian-resultar-peligrosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/la-atmosfera-de-las-grandes-ciudades-sufre-reacciones-quimicas-que-podrian-resultar-peligrosas\/","title":{"rendered":"La atm\u00f3sfera de las grandes ciudades sufre reacciones qu\u00edmicas que podr\u00edan resultar peligrosas"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace un siglo, ingenieros de General Motors y Du Pont crearon un gas inerte al que llamaron freon. Se trataba del primer clorofluorocarburo (CFC) y permiti\u00f3 la democratizaci\u00f3n de los frigor\u00edficos primero en Estados Unidos y despu\u00e9s en el resto del mundo. Tras la II Guerra Mundial, su seguridad y, por entonces, ausencia de toxicidad provocaron la llegada del aire acondicionado a edificios y coches y, como propelente, a todo tipo de botes y envases. Pero, en 1974 el mexicano Mario Molina demostr\u00f3 c\u00f3mo una sustancia qu\u00edmica inocua para los seres vivos podr\u00eda acabar con la vida: al interaccionar con la radiaci\u00f3n solar en las partes altas de la atm\u00f3sfera, los CFC estaban abriendo\u00a0un agujero en la capa de ozono. Ahora, un estudio muestra c\u00f3mo qu\u00edmicos de uso generalizado degeneran en compuestos m\u00e1s persistentes, bioasimilables y probablemente t\u00f3xicos.<\/p>\n\n\n\n<p>A Molina, aquel descubrimiento le hizo merecer\u00a0el Nobel de qu\u00edmica de 1995. Al conjunto de las sociedades, ayud\u00f3 al avance regulaciones para controlar la distribuci\u00f3n, comercializaci\u00f3n y uso de cada nueva sustancia que la industria qu\u00edmica imaginara. Marcos legales como el\u00a0Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Org\u00e1nicos Persistentes\u00a0(COP) obligan a limitar y eliminar aquellos que se demuestren da\u00f1inos para los seres humanos y el medio ambiente. Tambi\u00e9n exigen mantener listados de nuevos compuestos que pudieran ser peligrosos y al sector qu\u00edmico a demostrar que sus productos no lo son.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el an\u00e1lisis del aire de 18 grandes ciudades del planeta muestra que aquel esfuerzo, aunque necesario, casi es poner puertas al campo: compuestos comercialmente aprobados presentes en materiales aislantes, cualquier mueble con algo de espuma, tel\u00e9fonos m\u00f3viles y todo tipo de aparatos electr\u00f3nicos se convierten en sustancias peligrosas al llegar a la atm\u00f3sfera. El trabajo se ha centrado en una decena de retardantes de llama organofosforados, un tipo de qu\u00edmicos ign\u00edfugos relativamente recientes. Esta investigaci\u00f3n,\u00a0<em>publicada en Nature<\/em>, muestra que, sometidos a la radiaci\u00f3n solar, inician una serie de reacciones qu\u00edmicas que convierte a aquellos qu\u00edmicos primarios en otros secundarios no controlados hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/8eVY5nKjl0VBklDxIH8dvVpOa4E=\/414x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/2SIHJKZ645HGDMXKSM4O3Y44A4.jpg\" alt=\"Mapa con la red de estaciones que forman parte del proyecto GAPS Megacities.\" width=\"644\" height=\"372\"\/><figcaption>Mapa con la red de estaciones que forman parte del proyecto GAPS Megacities.GAPS PROJECT<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>John Liggio es qu\u00edmico de la divisi\u00f3n para la investigaci\u00f3n de la calidad del aire de Environment and Climate Change Canada, una agencia estatal del pa\u00eds americano. Liggio, junto a colegas de centros de investigaci\u00f3n de Estados Unidos, China y Europa, es el principal autor de este estudio de&nbsp;<em>Nature<\/em>. En el laboratorio, investigaron en qu\u00e9 se convert\u00edan esta decena de retardantes de llama al someterlos a la acci\u00f3n de la luz (foto oxidaci\u00f3n). Obtuvieron 186 nuevos compuestos. Con su estructura y composici\u00f3n ya conocidas, revisaron las muestras de aire recogidas en 18 grandes ciudades, encontrando una treintena de sustancias secundarias es decir, productos de degradaci\u00f3n. Liggio asegura que ninguna de ellas \u201cest\u00e1 incluida hasta hoy\u201d en los listados de qu\u00edmicos a vigilar. Y pueden ser muchas m\u00e1s, \u201ccada compuesto primario puede formar una docena de secundarios\u201d, detalla.<\/p>\n\n\n\n<p>La Sociedad Estadounidense de Qu\u00edmica tiene registrados unos 155 millones de compuestos qu\u00edmicos. De todos ellos apenas 200.000 son t\u00f3xicos. Seg\u00fan indican investigadores del Instituto de Qu\u00edmica Org\u00e1nica General del CSIC (IQOG-CSIC), los m\u00e1s peligrosos son los contaminantes org\u00e1nicos persistentes, COP.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llevar el apellido COP, una sustancia qu\u00edmica debe cumplir cuatro criterios: primero, que sea persistente en el medio ambiente. Por ejemplo, el dicloro difenil tricloroetano, un insecticida m\u00e1s conocido como DDT prohibido hace tiempo en casi todo el planeta, puede permanecer en los suelos hasta 20 a\u00f1os. Segundo, que se acumule y sea absorbido por los seres vivos, ya sea al respirarlo, por contacto o, lo m\u00e1s habitual, al comerse un animal a otro m\u00e1s peque\u00f1o. Humanos y otros seres situados en los eslabones m\u00e1s altos de la cadena tr\u00f3fica son los que acumulan m\u00e1s COP. Tercero, que se demuestre su toxicidad. El impacto puede ser sist\u00e9mico o afectar a aspectos esenciales para los seres vivos, como el sistema inmune o el reproductor. Por \u00faltimo, que tengan capacidad de transporte a larga distancia. Como dice Bego\u00f1a Jim\u00e9nez, investigadora del IQOG-CSIC y responsable de la red nacional de vigilancia ambiental de contaminantes org\u00e1nicos persistentes, \u201chemos encontrado COP en la Ant\u00e1rtida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta red de vigilancia tiene estaciones en nueve zonas urbanas y 14 \u00e1reas remotas que toman muestras del aire, como en el parque de Do\u00f1ana. La estaci\u00f3n de Madrid forma tambi\u00e9n parte del proyecto GAPS Megacities, que muestrea el aire en grandes ciudades y ha alimentado de datos al estudio de Liggio sobre las sustancias derivadas de retardantes de llama primarios. Estos compuestos se liberan de los productos de consumo, volatiliz\u00e1ndose y pasando al aire, donde la foto oxidaci\u00f3n los convierte en otra cosa. El trabajo de Liggio detecta una decena de nuevas sustancias derivadas en el cielo de Madrid. Pero su concentraci\u00f3n, expresada en picogramos (billon\u00e9sima parte de un gramo) por metro c\u00fabico de aire, es entre cinco y tres veces menor que la detectada en Nueva York, Londres y Pek\u00edn.\u201cLa latitud no es relevante. Lo que es relevante es la cantidad de sustancias qu\u00edmicas originales que se producen y se utilizan en una ciudad\u201dJohn Liggio, qu\u00edmico atmosf\u00e9rico de la agencia estatal canadiense Environment and Climate Change Canada<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa latitud no es relevante\u201d, dice Liggio. \u201cLo que es relevante es la cantidad de sustancias qu\u00edmicas originales que se producen y se utilizan en una ciudad. Las urbes que tienen mayor cantidad de sustancias qu\u00edmicas primarias tambi\u00e9n tienen mayor cantidad de productos derivados\u201d, concluye. De las 18 metr\u00f3polis analizadas, Madrid se encuentra en el tercio de menos compuestos secundarios, junto a El Cairo, Nueva Delhi, Buenos Aires o Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez detectados estos contaminantes qu\u00edmicos, los autores del estudio investigaron con detalle las sustancias creadas en la atm\u00f3sfera. Vieron que, por t\u00e9rmino general, son 2,5 veces m\u00e1s persistentes que sus compuestos originales. Aunque la mayor\u00eda se acumulaban menos en organismos acu\u00e1ticos que los materiales de los que proceden, pero son mejor asimilados por los organismos terrestres. Tambi\u00e9n en el laboratorio, estimaron que su toxicidad sist\u00e9mica es mayor que la de los compuestos primarios de origen. Y, como recuerda Liggio, solo han estudiado los retardantes de llama organofosforados, la parte m\u00e1s peque\u00f1a y reciente de los COP.<\/p>\n\n\n\n<p>La responsable de la red nacional de vigilancia ambiental de COP en el CSIC Bego\u00f1a Jim\u00e9nez recuerda que, aunque los compuestos originales est\u00e9n regulados, \u201cno lo est\u00e1n los secundarios en los que se degradan y para los que no sabemos ni de su persistencia ni de su toxicidad\u201d. Como recuerda Jim\u00e9nez, \u201ca la industria se le exigen pruebas de toxicidad para cada nuevo compuesto\u201d. Pero aqu\u00ed es la interacci\u00f3n con la atm\u00f3sfera la que crea estos nuevos productos secundarios. \u201cIgual tendr\u00edan que hacer pruebas como las que se han hecho en este estudio\u201d, dice Jim\u00e9nez. Otro aspecto que recuerda la investigadora del CSIC: \u201cLas estaciones que miden la calidad del aire registran la concentraci\u00f3n de part\u00edculas en suspensi\u00f3n, mon\u00f3xido de carbono, ozono, di\u00f3xido de nitr\u00f3geno o di\u00f3xido de azufre, pero ninguno de estos compuestos qu\u00edmicos\u201d.\u201cLas estaciones que miden la calidad del aire registran la concentraci\u00f3n de part\u00edculas en suspensi\u00f3n, mon\u00f3xido de carbono, ozono, di\u00f3xido de nitr\u00f3geno&#8230; pero ninguno de estos compuestos qu\u00edmicos\u201dBego\u00f1a Jim\u00e9nez, responsable de la red nacional de vigilancia ambiental de contaminantes org\u00e1nicos persistentes (CSIC-CIEMAT)<\/p>\n\n\n\n<p>El espa\u00f1ol Jos\u00e9 Luis Jim\u00e9nez investiga la presencia de qu\u00edmicos en la atm\u00f3sfera desde la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos). Ha tenido ocasi\u00f3n de leer la investigaci\u00f3n de Liggio. Como recuerda, no es la primera vez que la interacci\u00f3n entre sustancias qu\u00edmicas y atm\u00f3sfera degenera en situaciones peligrosas. Algunas, como la acumulaci\u00f3n de ozono en la troposfera, son de origen natural, aunque se ha visto espoleada por los vol\u00e1tiles procedentes de la combusti\u00f3n de los motores. Otras pueden ser mixtas, como los episodios de lluvia \u00e1cida desencadenados por las reacciones qu\u00edmicas atmosf\u00e9ricas de \u00f3xidos de azufre o nitr\u00f3geno, que forman \u00e1cido sulf\u00farico o n\u00edtrico, respectivamente. Y est\u00e1n los CFC, mencionados m\u00e1s arriba. \u201cHay miles y miles de sustancias qu\u00edmicas en el aire. Los cient\u00edficos tratamos de medirlas y catalogarlas. Pero es complejo, y es normal que de vez en cuando se descubran cosas nuevas como en este art\u00edculo\u201d, dice Jim\u00e9nez.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los dos Jim\u00e9nez, la qu\u00edmica y sus productos son esenciales para las sociedades modernas y la vida humana. Sin embargo, estudios como el actual muestran la necesidad de \u201cuna mayor vigilancia\u201d, dice la cient\u00edfica del IQOG-CSIC y \u201cque debemos disminuir el uso de productos qu\u00edmicos en lo posible, porque sus reacciones y evoluci\u00f3n pueden ser da\u00f1inos y dif\u00edciles de anticipar\u201d, termina el qu\u00edmico atmosf\u00e9rico de la Universidad de Colorado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un siglo, ingenieros de General Motors y Du Pont crearon un gas inerte al que llamaron freon. 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