La sorpresa que se llevó Roland Fauré, el 6 de septiembre de 1969, debió ser impresionante. El redactor del diario francés ‘L’Aurore’ había llegado a Lisboa con el encargo de recopilar las novedades surgidas sobre Antonio Salazar, que había pasado una larga temporada en el hospital por un derrame cerebral. Ya le había entrevistado tres veces, así que usó sus contactos para reunirse con él de nuevo. Al llegar al palacio São Bento, residencia oficial del dictador desde que instauró el Estado Novo en 1937, se lo encontró sentado tranquilamente en el jardín, vestido con un elegante traje blanco y una corbata negra. Tenía la parte izquierda del cuerpo paralizada, pero parecía animado a juzgar por el entusiasmo con que recibió a su invitado y le dio todos los detalles de la actualidad parisina, con la caída de Charles De Gaulle incluida.
Fuente: ABC








