De acuerdo con la investigación, las autoridades nunca identificaron a Karyna Shuliak como víctima ni fue coacusada dentro de la red de tráfico sexual encabezada por Epstein, y no existe evidencia de que el FBI la entrevistara formalmente.
Ciudad de México, 1 de agosto (SinEmbargo).– Durante casi ocho años, Karyna Shuliak fue una de las personas más cercanas a Jeffrey Epstein. Mientras el magnate enfrentaba nuevas denuncias por tráfico sexual y abuso de menores, la dentista originaria de Bielorrusia construía una vida a su lado lejos de los reflectores: él pagó sus estudios, financió a su familia, la convirtió en administradora de parte de sus propiedades y terminó por incluirla entre los principales beneficiarios de su testamento.
Ahora, la publicación de millones de documentos del Departamento de Justicia en Estados Unidos volvió a colocar su nombre en el centro de la atención al revelar detalles inéditos de una relación que se mantuvo prácticamente en secreto y que podría convertirla en heredera de una parte importante de la fortuna de Epstein.
Una investigación de The New York Times reconstruye cómo Shuliak llegó a Nueva York en 2010 con una visa de estudiante para aprender inglés, mientras buscaba continuar los estudios de odontología que había iniciado en Bielorrusia. Apenas nueve meses después conoció a Jeffrey Epstein, entonces de 58 años, gracias a otra joven originaria de Europa del Este que, según declaró al diario, era utilizada para acercarle mujeres al financiero.

En un principio, Shuliak intentó mantener distancia. En correos electrónicos aseguró que conocía las acusaciones que pesaban sobre Epstein y rechazó aceptar su ayuda. Él respondió desacreditando las denuncias como simples «rumores», insistió en mantener contacto y poco a poco comenzó a rodearla de privilegios.
Los documentos muestran que le compró boletos para Broadway, la llevó a restaurantes exclusivos, organizó un recorrido en helicóptero sobre Manhattan y posteriormente la invitó a su rancho de Nuevo México y a su isla privada en las Islas Vírgenes. Meses después, la relación ya era sentimental.
Con el tiempo, Epstein financió completamente su formación profesional.
De acuerdo con The New York Times, utilizó su influencia para facilitar su ingreso a la Facultad de Odontología de la Universidad de Columbia, después de que inicialmente fuera rechazada. Incluso ofreció una donación millonaria y recurrió a contactos dentro de la institución para favorecer su admisión. Finalmente cubrió su colegiatura y hasta pagó los gastos para que la madre de Shuliak viajara desde Bielorrusia a visitarla.

Archivos muestran relación íntima y duradera
Los más de tres millones de páginas divulgadas por el Departamento de Justicia incluyen miles de correos electrónicos intercambiados entre ambos. Los mensajes reflejan una relación afectiva intensa, con declaraciones de amor, discusiones frecuentes y conversaciones sobre su vida sexual, anticonceptivos, medicamentos, tratamientos para el acné e incluso compras de productos de bienestar sexual para parejas.
Las comunicaciones también revelan que Shuliak se incomodaba por las relaciones sexuales que Epstein mantenía con otras mujeres, aunque nunca manifestó preocupación por las presuntas víctimas del empresario. En cambio, le pidió que esas relaciones permanecieran fuera de su vista mientras ella continuaba a su lado.
Conforme aumentó la confianza, también crecieron sus responsabilidades. Epstein le otorgó acceso libre a tarjetas de crédito, transfirió cerca de un millón de dólares para ella a lo largo de los años, envió decenas de miles de dólares a sus padres y la convirtió en una pieza clave para administrar sus propiedades, empleados y proyectos inmobiliarios, incluido el intento de comprar un palacio en Marruecos semanas antes de ser arrestado en 2019.
Pese a esa cercanía, la investigación señala que las autoridades estadounidenses nunca la identificaron como víctima ni como cómplice de la red de tráfico sexual de Epstein, y tampoco existe evidencia de que el FBI la interrogara formalmente.
El matrimonio que le permitió quedarse en Estados Unidos
Otro de los hallazgos de la investigación es la forma en que Epstein intervino para resolver la situación migratoria de Shuliak cuando su visa de estudiante ya había expirado.
Los correos electrónicos muestran que el financiero concluyó que la vía más rápida para obtener una residencia permanente era que contrajera matrimonio con una mujer estadounidense. Así, seleccionó a una de sus asistentes para casarse con la dentista en Nueva York en 2013, pocos días antes de una audiencia relacionada con su proceso de deportación.
El New York Post retomó la investigación y destacó que esa estrategia permitió a Shuliak obtener primero la residencia permanente y posteriormente la ciudadanía estadounidense en 2018. El periódico añade que un informe del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes sostiene que la mujer que contrajo matrimonio con Shuliak aseguró haber sido obligada por Epstein a participar en la boda, la cual fue calificada por los legisladores como un matrimonio «ilusorio», aunque no recomendaron impugnar posteriormente la ciudadanía de la odontóloga.
En el mismo sentido, OK! News subrayó que Epstein vio en la reciente legalización del matrimonio igualitario en Nueva York una oportunidad para mantener legalmente a Shuliak en Estados Unidos y evitar su deportación.

La fortuna que aún espera repartirse
Cuando Epstein fue detenido en julio de 2019 por cargos federales de tráfico sexual, Shuliak se encontraba en Europa. Semanas después sostuvo con él una llamada telefónica de unos 20 minutos desde la cárcel de Manhattan. De acuerdo con The New York Times, fue la última persona con la que habló antes de ser encontrado muerto en su celda el 10 de agosto de ese año.
Poco antes de morir, Epstein modificó su testamento para dejarle buena parte de su patrimonio, incluido un anillo de diamantes de gran tamaño entregado, según una anotación manuscrita, «en contemplación del matrimonio». Aunque inicialmente su fortuna rondaba los 600 millones de dólares, las compensaciones económicas pagadas a decenas de víctimas redujeron el patrimonio disponible a entre 120 y 200 millones de dólares, por lo que aún no existe certeza sobre el monto que finalmente recibirá Shuliak.
Tras concluir un programa de especialización en Columbia y obtener su licencia para ejercer como dentista en Nueva York, Shuliak intentó llevar una vida discreta trabajando medio tiempo en un consultorio de Brooklyn. Sin embargo, la difusión de los expedientes federales hizo pública nuevamente su identidad. Poco después dejó de presentarse al consultorio y, a través de su abogado, rechazó hacer comentarios sobre las revelaciones, concluye la investigación de The New York Times.
Fuente: sinembargo








