La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas advierte de un aumento récord de los ataques de colonos, el desplazamiento de población palestina y las restricciones impuestas por Israel, dos años después del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaró ilegal la ocupación
La situación en Cisjordania continúa deteriorándose, según la advertencia lanzada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que denuncia una intensificación de la violencia, la expansión de los asentamientos israelíes y un avance de las políticas de anexión del territorio palestino ocupado.
El organismo sostiene que, dos años después del pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia que declaró ilegal la ocupación israelí de Cisjordania, la realidad sobre el terreno se ha agravado de forma significativa.
La Oficina considera que tanto la violencia ejercida por colonos israelíes como la creación de nuevos puestos de avanzada han alcanzado niveles sin precedentes.
En los últimos días, el ACNUDH ha contabilizado la muerte de ocho palestinos, entre ellos un menor de edad, y dos soldados israelíes en distintos incidentes registrados en Cisjordania.
Naciones Unidas asegura que buena parte de la violencia se concentra en ataques contra comunidades palestinas, donde colonos israelíes, en ocasiones actuando junto a fuerzas de seguridad, habrían protagonizado agresiones, destrucción de propiedades, confiscaciones de bienes e incluso incendios de mezquitas.
La Oficina también denuncia un endurecimiento de las restricciones a la movilidad de la población palestina, lo que dificulta el acceso a hospitales, colegios y otros servicios esenciales.
Estas limitaciones, sumadas a la inseguridad, están provocando nuevos desplazamientos de familias y un incremento de las necesidades humanitarias.
Uno de los aspectos que más preocupa a Naciones Unidas es el crecimiento de los asentamientos israelíes.
Tras el anuncio del Gobierno de Benjamin Netanyahu de impulsar nuevas ampliaciones, el organismo considera que se está consolidando un proceso de anexión progresiva del territorio ocupado, acompañado por un clima político cada vez más radicalizado.
La portavoz del ACNUDH, Ravina Shamdasani, ha expresado además la inquietud del organismo por los discursos de algunos dirigentes israelíes, que han planteado medidas de represalia colectiva contra la población palestina o han llegado a defender actuaciones similares a las desarrolladas en la Franja de Gaza.
La preocupación también ha llegado al Consejo de Seguridad de la ONU. Allí, el representante adjunto de Naciones Unidas para Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, ha alertado del «rápido deterioro» de la situación sobre el terreno y ha denunciado el incremento de los ataques de colonos contra viviendas, infraestructuras civiles y lugares de culto palestinos, especialmente en las gobernaciones de Naplusa, Qalqilya y Yenín.
Otro de los focos de alarma es la posible toma de control por parte del Ejército israelí de un cuarto campamento de refugiados en Cisjordania.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios teme que una operación de este tipo provoque nuevas oleadas de desplazamientos, después de que más de 30.000 personas hayan abandonado ya los campamentos de Yenín, Tulkarem y Nur Shams a raíz de las operaciones militares desarrolladas durante el último año.
Además, la UNRWA denunció que fuerzas israelíes irrumpieron recientemente en su centro de formación profesional de Kalandia, en Jerusalén Este, donde profesores y alumnos fueron retenidos temporalmente durante una operación de registro.
La agencia considera que este tipo de actuaciones vulneran la inviolabilidad de las instalaciones de Naciones Unidas y dificultan la prestación de ayuda humanitaria.
Ante este escenario, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha pedido a la comunidad internacional que actúe para frenar la ocupación, proteger a la población civil y exigir responsabilidades por las violaciones del derecho internacional humanitario que, según la ONU, continúan produciéndose en Cisjordania.
Fuente: estrelladigital








