Naciones Unidas denuncia una nueva escalada de bombardeos rusos que ha dejado más de una decena de muertos y medio centenar de heridos, además de importantes daños en infraestructuras civiles y centros donde se almacenaba asistencia para la población.
Los últimos ataques lanzados por Rusia sobre Ucrania han vuelto a situar a la población civil en el centro del conflicto.
Más de una decena de personas han muerto y más de 50 han resultado heridas en una nueva oleada de bombardeos que ha afectado a varias regiones del país, según ha denunciado Naciones Unidas.
El coordinador humanitario de la ONU en Ucrania, Matthias Schmale, ha condenado la intensificación de los ataques y ha alertado de que agosto ha comenzado con dos ofensivas nocturnas de gran envergadura, apenas unos días después de que julio se convirtiera en el mes con mayor número de víctimas civiles desde abril de 2022.
La capital, Kyiv, ha vuelto a ser uno de los principales objetivos. Los equipos de emergencia continúan buscando supervivientes entre los edificios dañados mientras organizaciones humanitarias trabajan para asistir a las familias afectadas.
Los bombardeos también alcanzaron ciudades como Kramatorsk, Jersón y Zaporiyia, donde se registraron nuevas víctimas, entre ellas menores de edad.
Además del impacto humano, los ataques provocaron daños en viviendas, centros educativos, sistemas de abastecimiento de agua, vehículos de transporte público y otras infraestructuras esenciales para la vida cotidiana.
Naciones Unidas ha recordado que el derecho internacional humanitario obliga a las partes en conflicto a adoptar todas las medidas posibles para proteger a la población civil y a evitar ataques contra infraestructuras que no tengan un uso militar.
«Los civiles de toda Ucrania deberían poder vivir, trabajar y criar a sus hijos sin temor a nuevos ataques», ha señalado Schmale al condenar la ofensiva.
La escalada también ha afectado a la ayuda humanitaria. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU ha denunciado que un ataque con drones dañó un almacén de la organización Save the Children donde se guardaban suministros destinados a niños afectados por la guerra.
Aunque no se registraron víctimas en esas instalaciones, parte del material humanitario quedó inutilizado.
La organización continúa evaluando el alcance de los daños mientras denuncia que los menores siguen siendo uno de los colectivos más perjudicados por el conflicto.
Las organizaciones internacionales advierten de que la continuidad de los bombardeos complica cada vez más la labor de asistencia sobre el terreno y aumenta el número de personas desplazadas, obligando a miles de familias a abandonar nuevamente sus hogares o a intentar reconstruirlos en medio de una guerra que no da tregua.
Fuente: estrelladigital








