La carencia de vivienda en las grandes ciudades se ha convertido en un problema político. En el caso de Alemania, acaba de ganar en Berlín un partido de ultraizquierda con la promesa de resolver el tema. En España, el gobierno de izquierda se vio obligado a adelantar las elecciones para noviembre por el alto costo de las rentas y el desalojo de una persona de la tercera edad que murió a consecuencia de este hecho. En el caso de la zona metropolitana de la Ciudad de México, se trabaja en nuevas regulaciones para el catastro y el predial, lo que también originará el descontento de la población.
En Berlín, la propuesta de la candidata ganadora, de padres turcos, consistió en congelar las rentas de vivienda, expropiar propiedades a grandes arrendadores y ofrecer vivienda barata a la población de bajos recursos. Ya veremos si en la práctica puede cumplir esas expectativas.
En España se aprobó una ley al vapor para frenar el incremento de los alquileres, pero la población quiere certidumbre sobre este tema, y quien presente la propuesta más atractiva en la materia ganará las elecciones.

En México, el problema de la escasez de vivienda en las grandes ciudades tiende a convertirse en una bomba de tiempo. Durante el siglo XX se presentó un cambio en la relación campo-ciudad, el campo se despobló y las ciudades concentraron sobre todo a jóvenes. Por la alta demanda urbana, subió el precio de la tierra y se conformaron nuevas colonias, unas bien planeadas y otras sin regulación alguna.
El alto costo del terreno generó un crecimiento hacia la periferia sin la infraestructura necesaria de drenaje, agua, luz, vías de comunicación ni transporte.
Ahora se propone reajustar el cobro de impuestos sobre la propiedad en la Ciudad de México, de acuerdo con su valor comercial. El problema que se presentará es que en automático subirá el predial y, en consecuencia, las rentas, por lo que el costo para vivir en la Ciudad de México afectará a la población de menores recursos que son los que tienen más dificultades para contar con una vivienda digna.
Esperemos que la actualización de las regulaciones en materia de vivienda no desencadene una protesta generalizada, como sucede en las grandes ciudades de Europa.
Fuente: lajornada








