Cuatro de 10 Latinos en EU empeoraron su situación económica en sólo un año: encuesta

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Mientras una encuesta de UnidosUS documenta que 40 por ciento de los latinos de clase trabajadora se siente peor que hace 12 meses, el sondeo electoral de NBC News/Telemundo registra que 63 por ciento considera que sus ingresos no alcanzan a seguir el ritmo del costo de vida.

Ciudad de México.– La situación económica de los latinos de clase trabajadora en Estados Unidos se deterioró en apenas un año: cuatro de cada 10 aseguran que están peor que hace 12 meses, mientras sólo 14 por ciento considera que su situación mejoró, de acuerdo con una encuesta realizada por UnidosUS y BSP Research.

El encarecimiento de la vida ha alcanzado alimentos, vivienda, servicios públicos, gasolina y atención médica, al grado de que muchas familias han tenido que reducir su consumo, recurrir a sus ahorros, endeudarse o trabajar más para llegar a fin de mes.

La información recabada por UnidosUS y BSP Research a 2 mil 700 latinos de clase trabajadora en Estados Unidos, fue realizada entre el 28 de agosto y el 17 de septiembre de 2026. El estudio muestra que sólo 12 por ciento de los entrevistados dice vivir cómodamente, mientras 61 por ciento señala que apenas alcanza a cubrir sus gastos o que tiene dificultades para hacerlo.

El principal problema es el costo de vida. El 41 por ciento lo coloca como su mayor preocupación económica, por encima de empleos y salarios, vivienda y atención médica. La presión se extiende a necesidades básicas: 70 por ciento tiene dificultades para pagar la gasolina; 65 por ciento enfrenta problemas para cubrir los servicios públicos; otro 65 por ciento señala dificultades con los costos de atención médica y 62 por ciento tiene problemas para pagar los alimentos.

Entre quienes dicen que su situación económica empeoró durante el último año, 76 por ciento atribuye el deterioro al aumento de los precios de bienes y servicios cotidianos, mientras 48 por ciento señala el incremento de los costos de vivienda y 33 por ciento el encarecimiento de la atención médica.

La falta de margen para enfrentar estos aumentos también es evidente: 51 por ciento de los encuestados no podría cubrir un gasto inesperado de mil dólares sin pedir dinero prestado. La consecuencia ha sido una cadena de ajustes dentro de los hogares.

Menos alimentos en la mesa

El estudio señala que durante el último año, 43 por ciento compró menos alimentos o cambió a productos más baratos; 38 por ciento utilizó sus ahorros; 31 por ciento retrasó el pago de alguna factura y 22 por ciento aumentó su deuda de tarjeta de crédito o pidió dinero prestado. Otro 18 por ciento tuvo que conseguir un segundo empleo o trabajar horas adicionales para poder cubrir sus gastos.

La presión económica incluso ha llegado a la atención médica. El 21 por ciento de los entrevistados dijo haber faltado a una cita médica por los costos; 15 por ciento no surtió una receta y 10 por ciento redujo las dosis de sus medicamentos o dejó de tomarlos debido al precio.

El resultado es una percepción cada vez más extendida de que trabajar ya no basta para mejorar las condiciones de vida. El 68 por ciento considera que las familias latinas de clase trabajadora están trabajando duro pero siguen quedándose atrás, atrapadas por los costos de vivienda y salud y ante una movilidad social que sienten cada vez más distante.

La contradicción es clara: el trabajo continúa siendo uno de los principales valores asociados con la clase trabajadora, pero la posibilidad de que ese esfuerzo conduzca a una vida mejor se ha debilitado. El 44 por ciento de los encuestados relaciona pertenecer a la clase trabajadora con trabajar duro para mantener a la familia, pero otro 40 por ciento lo vincula con vivir al día o quedarse con poco dinero después de pagar los gastos.

Aun con este deterioro, las expectativas de los latinos no han desaparecido. El 40 por ciento espera que la situación financiera de su familia mejore durante el próximo año, frente a 26 por ciento que cree que empeorará. Además, 55 por ciento considera alcanzable una idea de prosperidad basada en tener un buen empleo, poder pagar las necesidades básicas, contar con seguridad económica y disponer de tiempo para cuidar a la familia.

El problema, por tanto, no es solamente cuánto ganan los hogares, sino cuánto pueden comprar con esos ingresos. El 87 por ciento considera que una economía laboral basada en salarios justos, la posibilidad de vivir con un solo empleo, condiciones seguras y voz en el lugar de trabajo coincide con sus valores.

Ese reclamo también se refleja en las políticas que respaldan. El 77 por ciento apoya elevar gradualmente el salario mínimo federal de 7.25 a 25 dólares por hora y posteriormente ajustarlo al costo de vida. El 80 por ciento respalda el cuidado infantil y la educación temprana universales; 83 por ciento apoya recursos federales para reducir los recibos mensuales de energía mediante mejoras de eficiencia y 75 por ciento apoya ayuda para que las familias de ingresos bajos y medios reduzcan sus costos mensuales de seguro médico.

En vivienda, 81 por ciento apoya otorgar hasta 20 mil dólares de ayuda para el enganche y los costos de cierre a quienes compren una casa, mientras 76 por ciento respalda incentivos fiscales para construir 500 mil viviendas asequibles y el mismo porcentaje apoya utilizar terrenos públicos subutilizados para ese propósito.

El bolsillo también cambia el voto latino

El deterioro económico aparece también en la encuesta de NBC News/Telemundo levantada entre el 21 y el 28 de septiembre entre 800 votantes latinos registrados. El sondeo muestra que 63 por ciento considera que los ingresos de su familia no avanzan al mismo ritmo que el costo de vida, mientras sólo 11 por ciento dice que sus ingresos están creciendo más rápido que los precios.

La inflación y el costo de vida son el principal problema para 33 por ciento de los votantes latinos y, para 52 por ciento, se encuentra entre el primero o segundo asunto más importante. Al mismo tiempo, 74 por ciento desaprueba la manera en que Donald Trump está manejando la economía y 78 por ciento desaprueba su gestión del costo de vida. El 65 por ciento considera que las políticas del Presidente han perjudicado las condiciones económicas, frente a 23 por ciento que piensa que las han ayudado.

La relación entre economía y voto también aparece directamente en las preferencias partidistas: entre quienes consideran que el costo de vida es el principal problema, los demócratas tienen una ventaja de 22 puntos sobre los republicanos en la preferencia por quién debe controlar el Congreso. En 2024, en cambio, los republicanos tenían una ventaja de cuatro puntos entre ese mismo grupo.

Hace dos años, los votantes latinos daban a Trump una ventaja de cuatro puntos frente a Kamala Harris cuando se les preguntaba quién manejaría mejor la economía. Ahora, los demócratas tienen una ventaja de 21 puntos en ese mismo tema. Para el control del Congreso, 59 por ciento prefiere que esté en manos demócratas y 35 por ciento en manos republicanas, una diferencia de 24 puntos.

El electorado que cambió respecto a 2024

La encuesta de NBC News/Telemundo muestra así un cambio respecto de la elección presidencial de 2024, cuando Trump consiguió avances entre el electorado latino y convirtió ese respaldo en un componente importante de la estrategia republicana para mantener el control de la Cámara de Representantes.

Ahora, casi una quinta parte de los latinos que votaron por Trump en 2024 dice que ya no prefiere un Congreso controlado por los republicanos. De ese grupo, 14 por ciento se inclina por los demócratas y 8 por ciento permanece indeciso.

El resultado no significa, sin embargo, que el Partido Demócrata haya recuperado automáticamente la confianza de los latinos. La encuesta muestra que 62 por ciento tiene una opinión negativa del Partido Republicano, 16 puntos más que hace dos años, pero también que 42 por ciento tiene una opinión desfavorable del Partido Demócrata, cuatro puntos más que en 2024.

El propio sondeo apunta a que el cambio no debe interpretarse como una adhesión incondicional al Partido Demócrata. La encuestadora demócrata Aileen Cardona-Arroyo sostuvo que cualquier avance de ese partido en noviembre estaría impulsado en buena medida por la oposición a Trump y por el contexto económico, más que por una recuperación de la imagen demócrata.

El encuestador republicano Micah Roberts, quien participó en el levantamiento junto con Cardona-Arroyo, describió a los latinos como un grupo especialmente volátil entre los electores indecisos y calificó de notable la reversión de la tendencia registrada desde 2024.

La desaprobación hacia Trump también abarca otros temas. El 69 por ciento desaprueba su manejo de la inmigración; 68 por ciento su política exterior y 58 por ciento su gestión de la seguridad fronteriza. Su aprobación general entre los votantes latinos se ubica en 27 por ciento.

En materia migratoria, dos tercios consideran que las políticas de deportación de Trump han ido demasiado lejos. Mientras 83 por ciento apoya deportar a inmigrantes indocumentados que hayan cometido delitos graves, sólo 37 por ciento respalda la deportación de todos los inmigrantes indocumentados que se encuentran en Estados Unidos.

El impacto de las operaciones migratorias también aparece en la vida cotidiana. El 31 por ciento de los latinos encuestados afirma que ellos o alguien cercano ha comenzado a llevar documentos de identificación debido a la preocupación por las acciones del ICE, y 27 por ciento conoce a alguien que ha sido detenido o deportado por esa agencia durante los últimos dos años.

Pero la economía continúa siendo el eje principal. En Texas, donde el voto latino tiene un peso importante, otra cobertura de NBC News/Telemundo encontró que la preocupación por el costo de vida está entre los factores que están alejando a algunos votantes de Trump. El 74 por ciento de los latinos desaprueba su gestión económica, mientras 48 por ciento considera que los demócratas manejarían mejor la economía, frente a 27 por ciento que confía más en los republicanos.

Latinos cambian de opinión sobre Trump tumbo a elecciones intermedias en EU.
Latinos abandonan a Trump rumbo a las elecciones intermedias de EU. Foto: Christian Serna, Cuartoscuro

Más interés por votar, pero sin un cheque en blanco

El descontento económico coincide con una mayor intención de participar en las elecciones de noviembre. El 72 por ciento de los votantes latinos otorga una calificación de 10 sobre 10 a su interés en los comicios, frente a 54 por ciento en esta misma etapa de 2024. Además, 62 por ciento afirma sentirse más motivado para votar este año que en elecciones de mitad de mandato anteriores.

Para 54 por ciento, su voto de noviembre busca enviar una señal de oposición a Trump; 21 por ciento dice que pretende expresar apoyo al Presidente y 23 por ciento afirma que su voto no busca enviar ningún mensaje relacionado con él.

La preferencia por un Congreso demócrata, de 59 frente a 35 por ciento, es más del doble del margen registrado en la encuesta de NBC News/Telemundo en el mismo momento de 2024. Sin embargo, todavía está lejos de la ventaja de 43 puntos que los demócratas tenían entre los latinos en esta etapa de 2018.

El electorado latino tampoco se comporta como un bloque uniforme. Una encuesta complementaria de NBC News/Telemundo encontró diferencias importantes por género y generación: las mujeres latinas prefieren un Congreso demócrata por 62 a 31 por ciento, mientras entre los hombres la diferencia es de 53 a 39 por ciento. Entre los latinos de primera y segunda generación, la ventaja demócrata es de 32 puntos, pero entre quienes son de tercera generación o posteriores se reduce a 12 puntos.

En paralelo, la encuesta de UnidosUS muestra que el electorado latino de clase trabajadora representa una parte creciente de la población electoral: cerca de 80 por ciento de los adultos latinos pertenecen a la clase trabajadora y los latinos constituyen uno de cada cinco trabajadores en Estados Unidos. Para 2026, representan aproximadamente 16 por ciento de los votantes elegibles a nivel nacional.

Sin embargo, pese a su peso electoral, 55 por ciento de los votantes latinos registrados consultados por UnidosUS dice que ningún partido, campaña u organización los ha contactado para hablarles de registrarse o votar en las elecciones de 2026. Aun así, 45 por ciento afirma estar completamente seguro de que acudirá a las urnas, otro 15 por ciento dice estar casi seguro y 12 por ciento se considera muy propenso a votar.

El panorama que dejan ambas encuestas es el de un electorado cuya preocupación política está estrechamente ligada a su experiencia económica: familias que trabajan, pero tienen cada vez menos margen para absorber aumentos de precios; hogares que reducen alimentos, consumen sus ahorros o adquieren deuda para cubrir necesidades básicas; y votantes que colocan el costo de vida por encima de otros asuntos y evalúan a los partidos a partir de quién consideran que puede atender ese problema.

El malestar no equivale, por sí mismo, a una adhesión permanente a un partido. La propia encuesta de NBC News/Telemundo muestra que la imagen del Partido Demócrata tampoco ha mejorado y que el apoyo republicano entre los latinos sigue siendo mayor que en cualquier encuesta de NBC News realizada desde 2012 antes del ciclo electoral de 2024.

Lo que sí cambió en un año es la percepción económica: mientras una encuesta de UnidosUS documenta que 40 por ciento de los latinos de clase trabajadora se siente peor que hace 12 meses, el sondeo electoral de NBC News/Telemundo registra que 63 por ciento considera que sus ingresos no alcanzan a seguir el ritmo del costo de vida. En ese cruce entre bolsillo y política se encuentra uno de los principales cambios que muestran actualmente las mediciones sobre el voto latino en Estados Unidos.

Fuente: sinembargo

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