En México, 90.5 por ciento de niños y adolescentes está expuesto a al menos dos riesgos climáticos al mismo tiempo. Algunas de las combinaciones más recurrentes son sequías y olas de calor, las cuales pone en riesgo a 39.5 por ciento de ese sector, señaló Cecilia Berlanga, oficial de política social del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia México.
En el informe La Infancia y la adolescencia frente al cambio climático, plantea que la protegerlos “debe ocupar un lugar central en las estrategias de adaptación y mitigación climática”.
México está entre los 20 países con mayor exposición de menores a esos peligros, entre 195 naciones y territorios, y de acuerdo con el análisis, fenómenos hidrometereológicos extremos, degradación ambiental, escasez de agua, inseguridad alimentaria y riesgos para la salud derivados del cambio climático amenazan el ejercicio pleno de los derechos de la infancia y la adolescencia.
A la par, profundizan las brechas económicas y sociales, agravando las condiciones de desigualdad y limitando las oportunidades para las generaciones presentes y futuras.
Berlanga precisó a La Jornada que los menores son más vulnerables al cambio climático porque los servicios esenciales a que deberían tener acceso “se ven afectados cuando se presentan inundaciones y huracanes –entre otros–, que pueden interrumpir las clases por afectaciones en su escuela, o por olas de calor, lo que sucede a menudo en el norte del país”.
También en los centros de salud deben interrumpir las campañas de vacunación y servicios básicos, con lo que su derecho al acceso a la salud se ve afectado.
Subrayó que son los de la primera infancia, es decir los niños de cero a cinco años de edad, los que más afectaciones sufren con los efectos climáticos de la degradación ambiental. Por ejemplo, “ellos no pueden regular su temperatura, y cuando hay olas de calor son mucho más vulnerables a tener golpes de calor y a deshidratarse”.
Aumento de mortalidad
El reporte destaca que si las tendencias actuales continúan, el incremento gradual de las lluvias intensas y de los días cálidos podría provocar un aumento de 0.36 por ciento de la mortalidad infantil total y de 0.8 por ciento por enfermedades diarreicas en 2050, así como un incremento de 0.32 por ciento en decesos y de 0.56 en la morbilidad por enfermedades respiratorias en menores de cinco años.
Fuente: lajornada








