El Covid acelera un modelo de banca digital que deja las plantillas en el aire

El cierre de sucursales y la tecnología invitan a una renovación de los perfiles laborales

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«La implementación de nuestros planes de transformación digital es crítica porque, cuando pase la crisis del coronavirus, el ritmo de transformación se recuperará una vez más. Y dado que muchos clientes están confiando en la banca digital durante la crisis, es probable que el cambio se acelere». En estos términos se pronunció la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, en la junta de accionistas de abril. Ocurrió en lo peor de la pandemia y ya entonces era consciente del avance en las estrategias que estaba por venir. No solo esta entidad está echando ahora el resto por la digitalización; el sector en su conjunto ha aprovechado el último mes y medio de desescalada para implementar y/o reforzar su apuesta tecnológica.

 Pero no solo la banca, la apuesta tendrá que generalizarse. No en vano, este jueves pasado se daba luz verde a la agenda digital del Gobierno Sánchez, que anunciaba un plan que movilizará 140.000 millones de euros para la digitalización en los próximos cinco años.

Ahorar bien, el caso del Santander es de los más paradigmáticos. El banco anunció recientemente la incorporación de los ejecutivos R. Martin Chávez, Sebastian Gunningham y Francisco D’Souza, antiguos responsables en Goldman Sachs, Amazon, líderes emprendedores… todos ellos para fomentar la transformación digital. A ello se une que contratará 3.000 profesionales con perfil tecnológico este año, 1.000 de ellos en España.

Caixabank también ha dado un vuelco a parte de su estrategia. Hace semanas relanzó su plataforma Imagin, un banco 100% online destinado a los más jóvenes. Y su cartera de clientes digitales en nuestro país ya supera los siete millones, 565.000 más desde el estado de alarma. «Continuaremos avanzando en este sentido, ya que la digitalización siempre ha sido una prioridad. Los avances para ofrecer la mejor experiencia al cliente a través de todos los canales y la transformación digital son dos de las líneas principales del Plan Estratégico 2019-2020», afirman fuentes de la entidad.

BBVA, por su parte, es de los que más ahínco venía poniendo desde antes del Covid en su estrategia digital. Su presidente, Carlos Torres, no dudó en referirse a la «urgencia de reactivar la economía para un futuro digital» en la macrocumbre empresarial de CEOE. «La crisis del Covid está siendo un acelerador de la digitalización. Los clientes ya ven que es posible relacionarse de manera remota sin dificultad y por tanto la tendencia se va a acelerar», explican desde el banco.

El sector, en suma, tiene claro que debe subirse a toda costa al tren tecnológico. Pero esta tendencia, que brinda cada vez más opciones a los clientes, también tiene riesgos para su plantilla actual. Varias fuentes financieras apuntan a que 2020 será un año de creación neta de empleo en banca, pero que ese camino podría desandarse ya en 2021 con nuevas bajas por los cierres de sucursales y la renovación de perfiles internos. Santander, BBVA y Caixabank, los tres principales bancos, tienen identificadas las competencias que buscan en sus trabajadores del futuro. Ya no serán solo banqueros, sino expertos en datos, en innovación, etc…

Ayer mismo, el director general adjunto de transformación y estrategia digital de Bankia, Carlos Torres, dijo que «da igual si las oficinas son 2.000 o 1.600, tendremos un número muy grande de gestores en los formatos más adecuados para los clientes: oficinas con especialistas en seguros, fondos de inversión, financiación a pymes o autónomos, etc, y no oficinas con tres personas». Añadió que Bankia no concibe un banco sin sucursales ni personas. «Otra cosa es el formato de red de distribución, que será con más gestores especializados, menos sucursales y más grandes, no tan fragmentado como el modelo de Europa del sur».

La realidad es que el panorama para los trabajadores de oficina, ahora que el Covid está acelerando la digitalización, es más negro que hace unos meses, explican fuentes financieras.

En términos de oficinas bancarias, desde el pico máximo de septiembre de 2008 se han cerrado 22.142 sucursales. Ahora quedan en España 23.565, el 51,5% de las que había en la citada fecha. Y por empleados la cifra también se ha reducido notablemente: se ha pasado de 270.855 trabajadores en 2008 hasta 181.999 de 2018, último año en las estadísticas del Banco de España. La tendencia es clara: seguir los cierres de sucursales, con la consiguiente salida de parte de la plantilla «tradicional», y con el reto de incorporar talento joven y digital.

«En banca cada vez hay y habrá más profesionales informáticos, tecnológicos, matemáticos y similares. No obstante, el sector no puede permitirse pagarles como las grandes tecnológicas, lo que limita sus posibilidades. En cualquier caso, es una tendencia irreversible», explica Carmelo Tajadura, economista y experto financiero.

Pese a que las fuentes financieras consultadas por este periódico apuntan a que a partir de 2021 continuarán las reducciones de empleo en banca, hay quien cree que la renovación de plantillas traerá a futuro más beneficios que perjuicios. «A nivel total de la economía, no hay unanimidad de opiniones ya que no se sabe si los puestos de trabajo a automatizar van a ser mayores a los nuevos puestos de trabajo creados. Mi a priori es que a nivel agregado habrá un proceso neto de creación de empleo, como lo ha habido en pasadas revoluciones tecnológicas», indica Joaquín Maudos, director adjunto del Ivie y catedrático de Economía de la universidad de Valencia.

Fuente: ABC

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