El precio de defender

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Pese al precedente establecido por Cannavaro, parecería que la creciente mercantilización del futbol hace cada vez más difícil que un jugador menos mediático conquiste el galardón.

   En 2006, al defensor italiano Fabio Cannavaro le fue otorgado el Balón de Oro por su desempeño durante el mundial de Alemania. En ese entonces, el premio fue consensuado por todos y criticado por casi nadie, pues su rendimiento lo había conducido a coronarse tanto campeón de Italia como campeón del mundo en un mismo año competitivo. Lo que sorprende, sin embargo, es que 20 años después el mismo desempeño resulte descaradamente infravalorado cuando se trata de otro pequeño gigante: Pau Cubarsí.

Pese al precedente establecido por Cannavaro, parecería que la creciente mercantilización del futbol hace cada vez más difícil que un jugador menos mediático conquiste el galardón. El Balón de Oro de este 2026, por ejemplo, lo acaba de ganar Harry Kane. No necesariamente quien más atrajo con su juego, más minutos disputó o más títulos ganó, sino quien mejor dominó la faceta más reconocible del deporte: anotar goles.

Ahora bien, no pretendo desvirtuar el logro del delantero inglés. Reconozco que su mérito no reside únicamente en su capacidad goleadora, sino también en haber redefinido el papel del nueve en una era especialmente compleja para esa posición. Su visión de juego, técnica y olfato goleador lo convierten en un futbolista extraordinario. Sin embargo, reconocer su grandeza no debería impedirnos valorar la de otros.

Dicho eso, me parece inconcebible que, lejos de premiar o siquiera reconocer su espléndido rendimiento, France Football decidiera ignorar por completo el año competitivo de Pau Cubarsí. Un defensa que no solo corta el ataque rival con la delicadeza de un joven Maldini, sino que es capaz de armar la ofensiva propia como un Beckenbauer moderno. Un defensa que no solo batalla los balones aéreos como Sergio Ramos, sino que está dispuesto a sacrificar el cuerpo en favor del equipo como Carles Puyol.

Después de todo, Cubarsí no sólo ganó más títulos durante el año que Kane (e incluso que aquel legendario Cannavaro), sino que demostró ser un jugador determinante para coronarse tanto campeón del mundo como campeón absoluto de España con el FC Barcelona. Incluso Lamine Yamal, compañero y testigo directo de su rendimiento, admitió que el defensa catalán merecía, sin lugar a dudas, el Trofeo Kopa a mejor jugador joven. Pero ni siquiera ese reconocimiento pudieron concederle.

Cuesta trabajo comprender que un galardón que se jacta de premiar el rendimiento anual ignore con tal descaro la temporada tan destacable de un defensa simplemente por pertenecer a una posición menos espectacular. Quizá la juventud de Cubarsí juegue en su contra; quizá los votantes sigan asociando la grandeza con la cercanía a la portería rival. No lo sé.  Lo que sí queda claro es que no recuerdo un desempeño defensivo tan consistente, pulcro y táctico como el del defensor catalán. Ni siquiera del mismísimo Fabio Cannavaro.

Fuente: Heraldo de México

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