La novela que convirtió a Stephen King en un fenómeno vuelve a Prime Video en forma de serie, con Mike Flanagan (‘La maldición de Hill House’, ‘La caída de la casa Usher’) al frente y una nueva protagonista para la era de las redes sociales.
Hay personajes que envejecen, otros que se jubilan y algunos que, por suerte o por desgracia, están condenados a repetir curso, como Carrie White. La adolescente más peligrosa de la historia del instituto vuelve ahora a clase, medio siglo después de que Stephen King la enviara por primera vez al baile de graduación con un vestido rosa y más problemas de los que debería tener cualquier chica de su edad. La novela, publicada en 1974, fue el primer gran éxito del escritor y, dos años después, Brian De Palma convirtió su adaptación en un clásico del cine de terror con Sissy Spacek como aquella niña retraída que descubría que tenía poderes telequinéticos justo cuando más motivos tenía para utilizarlos. Ahora Carrie vuelve a ponerse el uniforme, pero esta vez lo hace en forma de serie y con ocho episodios por delante en Prime Video.
La nueva versión vuelve a encontrarse con Carrie White antes de que todo se vaya definitivamente al infierno. Y en pleno siglo XXI. La muerte inesperada de su padre obliga a la adolescente a salir del aislamiento en el que ha vivido junto a su madre, Margaret, e incorporarse al ecosistema (si es que puede llamarse ecosistema a semejante jungla) de un instituto público. Allí están los compañeros, las jerarquías, las humillaciones y el ‘bullying’ de toda la vida, aunque ahora existe una pequeña diferencia: lo que antes quedaba en el pasillo puede terminar en internet en cuestión de segundos. Carrie tendrá que enfrentarse a un escándalo de acoso que se hace viral mientras descubre que, además de una adolescencia complicada, tiene unos poderes telequinéticos que empiezan a despertar al mismo tiempo que ella. La serie, protagonizada por Summer H. Howell y Samantha Sloyan, amplía la historia de King y utiliza sus ocho episodios para detenerse en personajes, relaciones y pequeñas decisiones que acabarán conduciendo hacia la noche que todos conocemos.
El primer reto al adentrarse en ‘Carrie’ es, precisamente, que no se trata de cualquier ‘Carrie’. Es Stephen King. Y, en este caso, además, es la primera novela que publicó, el comienzo de una carrera que terminaría convirtiéndolo en uno de los grandes nombres de la literatura popular contemporánea. Mike Flanagan no llega precisamente virgen a la casa del escritor: ya ha llevado al audiovisual ‘El juego de Gerald’, ‘Doctor Sueño’ y ‘La vida de Chuck’, además de otros grandes del género como Shirley Jackson o Edgar Allan Poe. Pero con Carrie había una dificultad añadida porque no bastaba con adaptar un libro conocido, sino que había que tocar uno de los personajes más reconocibles de King sin que el experimento pareciera una profanación. La solución ha sido contar con el propio autor al otro lado de la pantalla. King participa como productor ejecutivo, mientras Flanagan asume las funciones de guionista, showrunner y productor ejecutivo, además de dirigir cuatro de los ocho episodios. El director ha contado que incluso tuvo que convencer inicialmente al escritor de que aquella nueva versión podía tener sentido.
El segundo objetivo es competir con una película que ya ganó hace tiempo. La ‘Carrie’ de 1976 no solo convirtió a Sissy Spacek en el rostro definitivo del personaje, sino que dejó algunas imágenes tan incrustadas en la cultura popular que cualquiera que pronuncie «Carrie» y «baile de graduación» probablemente vea aparecer una cubeta de sangre. Después llegaron otras versiones, incluida la película de 2013, pero ninguna consiguió borrar aquella primera imagen. Flanagan, consciente de que intentar copiarla sería una batalla perdida, ha querido buscar otra Carrie. La producción llegó a valorar a más de 1.400 candidatas hasta encontrar a Summer H. Howell, a quien el director vio capaz de aportar algo que no había encontrado en las anteriores: una Carrie más abierta, curiosa, bondadosa y deseosa de formar parte del mundo. De hecho, Flanagan pidió a Howell que no viera las adaptaciones anteriores para evitar que imitara, consciente o inconscientemente, a Spacek. El reto era conseguir que siguiera siendo Carrie sin tener que hacer de «la nueva Sissy Spacek».
Y Carrie llega, además, en un momento en el que las plataformas parecen haber descubierto que los clásicos tienen una ventaja competitiva bastante sencilla: ya tienen público. La televisión lleva tiempo volviendo a novelas, películas y franquicias que parecían instaladas en el imaginario colectivo. En el universo King, ‘It: Bienvenidos a Derry’ hizo algo parecido al expandir para HBO el mundo de las películas de Andy Muschietti y llevarlo a una serie de ocho episodios. Puede que sea nostalgia, comodidad, una historia con el trabajo medio hecho o un poco de todo. Pero también hay un comodín, y es que Carrie sigue funcionando. Han cambiado los teléfonos, las redes sociales y la manera de hacer ‘bullying’, pero no la sensación de estar fuera de lugar, ni la crueldad adolescente, ni ese deseo humano de que, por una vez, sea el otro quien pague la factura.
Fuente: abc








