“Nocturno es un proceso de duelo, de perdón, de aceptar la vulnerabilidad”: Giménez Cacho

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Daniel Giménez Cacho, lejos de los personajes fuertes que lo han acompañado en cine y teatro, se expone como un ser vulnerable en el monólogo Nocturno, del dramaturgo estadunidense Adam Rapp, que por primera vez se escenifica en México bajo la dirección de Francisco Franco Alba. El actor, en 110 minutos y sin salir de escena, confiesa la historia de un hombre que a los 17 años provocó la muerte de su hermana y vivió con esa culpa.

La obra unipersonal, que explora la naturaleza implacable del duelo y la culpa, así como el profundo impacto que una tragedia extrema puede ejercer sobre una vida, se presenta en temporada en el Centro Cultural Teatro 2.

En entrevista, Cacho comparte que se unió a este proyecto: “fíjate que es algo mágico. Yo estaba indagando en mí sobre la vulnerabilidad como hombre. Me cuesta trabajo porque heredé del patriarcado esa idea cultural de que la vulnerabilidad es debilidad, de que los hombres no muestran sus sentimientos y hay que sacar las cosas adelante.

“Estaba en esa búsqueda y de repente Guillermo Wiechers, el productor, me trae este texto que es un ejercicio completo de profundizar en la vulnerabilidad masculina. Nocturno es una confesión. Es una tragedia que le sucede al personaje a los 17 años, su familia se destruye y él tiene que volverse persona, encontrar su identidad lejos de sus parientes, solo. Nos va a contar todo ese proceso de duelo, de aceptación, de perdón, de aceptar justo la vulnerabilidad. Ese es el requisito: aceptar la vulnerabilidad, porque de eso va esta confesión.”

Confesó que le costó y le cuesta prestar su vulnerabilidad a un personaje. “Me cuesta porque no estoy tan acostumbrado. Actuando, frecuentemente he hecho personajes fuertes o, si son vulnerables, es de un modo en el que estoy protegido. En este no. No es una caracterización externa a mí. Estoy trayendo mucho de mi experiencia, de mi memoria emotiva, de lo que soy.

“He tenido momentos de miedo, francamente, mucho nervio, se me seca la boca. Pero a la vez me atrae mucho porque es justo lo que estoy trabajando. Creo que yo junto con el personaje vamos caminando a la par y sanando. Lo que ha sido muy bonito descubrir es que narrar es un acto de sanar. Él, al poder narrar su historia, la está aceptando, se está perdonando y la está entendiendo. El hecho de narrarlo ya empieza a sanar. Ahí vamos juntos, el personaje y yo”.

En la historia, el protagonista-narrador huye a Nueva York para reinventarse, abandona el piano y encuentra en la literatura, la escritura y el silencio de la noche los instrumentos con los que intenta procesar la culpa y el duelo.

“La literatura se convierte en un gran escape, luego el personaje se convierte en escritor. Lo primero que escribe es su historia. Ahí es donde el narrar se vuelve tan importante. En el caso de la música es más complicado, porque el padre le impone con violencia tocar el piano. Su relación con el piano no es una relación bonita. Eso también nos lo va contar en la obra”, compartió el actor.

A decir de Giménez Cacho, “es interesante ver cómo se procesa una tragedia así. El dolor no desaparece. ¿Cómo se acomoda? ¿Cómo se puede vivir a pesar de la tragedia? Porque él ya nos está hablando a sus 60 y tantos años, que es la edad que tengo ahora, y nos cuenta cómo transitó esto. Sí, está el dolor, el remordimiento, la culpa, pero a pesar de eso pudo hacer una vida, se convirtió en escritor y pudo sobrepasar esto.”

Como actor aseguró que no fue complicado realizar el monólogo, ya que el texto es muy claro y directo. “Hay que dejar que el texto te diga por dónde irte. Lo que ha sido más difícil he sido yo mismo. Tengo ahí un enemigo adentro, un adversario que me dice ‘no vas a poder’ y ‘cuidado’. Este asunto de la vulnerabilidad todavía es nuevo para mí. Al ser nuevo y explorarlo, estoy con el temor de caerme. Es decirle a esa voz: cállate, déjame trabajar.”

Para conectar con el personaje, el actor que protagonizó la cinta Bardo, comentó que “hay muchas cosas de la relación con el padre, ciertos momentos con la madre, de construir tu identidad separado de la familia. Ahí sí hay cruces entre el personaje y yo.”

Sobre trabajar con Francisco Franco Alba, el histrión señaló que para montar la obra en el Centro Cultural Teatro 2 se necesitaba un ojo de afuera. “Tuve mucho espacio para proponer y él fue el ojo que fue ajustando. Aquí la virtud es dejar hablar al texto, tanto él como director como yo. Es un texto con mucho estilo y personalidad muy clara. Nada más hay que bajarle un poquito al ego y dejar que te vaya guiando”.

Antes de concluir la charla, Giménez Cacho compartió que a diferencia del séptimo arte, el teatro le brinda la “energía que se despliega entre el público y uno actuando. Es una cosa muy única de intercambio por el hecho de estar presentes. Luego en el teatro el tiempo está en tus manos. Tú como actor eres el dueño del tiempo. Arranca la obra y no se va a detener hasta que tú la detengas. A diferencia del cine donde dicen “¡corte!” y entran manos y alguien lo edita.

“En el teatro eres el rey del tiempo. Se vuelve una exaltación del presente. Esto es lo absoluto, ahora. Nada más esto, no lo que vendrá después. Es un ejercicio hermoso y difícil porque la mente se va volando y es decir: esto es aquí, sólo ahora. Y solamente va a pasar hoy, porque mañana es otra función, otra obra. Nunca es repetir, es profundizar e ir encontrando otras cosas”.

La obra Nocturno, producida por Alejandro Gou y Guillermo Wiechers, se presenta los viernes a las 20 horas, el sábado a las 18 y 20:30 horas, y el domingo a las 18 horas, en el Centro Cultural Teatro 2 (avenida Cuauhtémoc 19, esquina con avenida Chapultepec, colonia Roma Norte). La temporada concluye el 6 de diciembre.

Fuente: lajornada

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