La presencia de partículas de plástico en el intestino podría desencadenar respuestas inflamatorias, de acuerdo con un estudio de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Tufts.
Con el paso del tiempo, los productos de ese material pueden fragmentarse en pequeñas piezas: microplásticos si su tamaño es similar al polen o nanoplásticos si son tan diminutas como un virus.
Ambos llegan a terminar en alimentos, así que pueden ser consumidos por algunas personas.
Según estudios clínicos, es posible que se acumulen en diferentes partes del cuerpo, entre ellas el tracto digestivo, el hígado, el páncreas, la sangre, el corazón e incluso el cerebro. También se sabe que el intestino actúa como el punto de entrada más probable.
Sin embargo, quedaba pendiente saber si tenían algún efecto toxicológico en las personas. Con el fin de averiguarlo, científicos estudiaron la reacción a estas partículas en organoides intestinales humanos.
Estas son estructuras similares a un órgano creadas en un laboratorio a partir del cultivo de una mezcla de células humanas obtenidas de biopsias que imitan la complejidad de un verdadero ambiente intestinal, señala la universidad estadounidense en un comunicado.
Los investigadores determinaron que altas concentraciones de fragmentos de plásticos detonaron la secreción de moléculas inflamatorias (citoquinas inflamatorias) vinculadas a la enfermedad inflamatoria intestinal, señala el estudio publicado en «Nanomedicine».
Se trata de una afección autoinmune caracterizada por diarrea, evacuaciones con sangrado, dolor abdominal, sensación de continuar evacuando y pérdida de peso, detalla la Secretaría de Salud.
Además, se detectó daño a las células, lo que podría implicar que las partículas de plástico generan lesiones intestinales.
Ying Chen, profesor asistente de Ingeniería Biomédica en Tufts y coautor del estudio, precisó que es necesaria más investigación para clarificar el impacto de la concentración, la química y otras propiedades de los fragmentos en las funciones celulares.








