Muere un menor de 13 años en un parque acuático en el Estado de Quintana Roo

El padre de la víctima asegura que su hijo falleció por la negligencia del centro de recreación. Grupo Xcaret ha reconocido que un “error humano” ocasionó el accidente

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Un viaje de celebración por la vida se ha tornado en tragedia en el Estado de Quintana Roo. Leonardo Luna Guerrero, de 13 años, fue succionado por un sistema de filtración mientras nadaba en una atracción acuática del Parque Xenses de Grupo Xcaret, en Playa del Carmen, el pasado sábado. El menor falleció un día después por una hemorragia pulmonar en un hospital privado. Ahora, la familia exige que los responsables del parque asuman su responsabilidad por la muerte de Leonardo y aseguran que pelearan para demostrar que su hijo murió tras una serie de negligencias tanto del centro de recreación como de los doctores que lo atendieron.

En vísperas de Semana Santa, Miguel Ángel Luna Calvo, su esposa y sus cuatro hijos, originarios de Durango, decidieron viajar a las playas del Caribe mexicano para festejar que habían superado el coronavirus en enero pasado. Cardiólogo de profesión, Luna Calvo había contraído la enfermedad y contagiado a toda su familia a inicios de este año. Las vacaciones, incluida la visita al parque acuático Xenses, buscaban ser un aliciente emocional después del trance que significó la pandemia en sus vidas.

Sin embargo, el sábado 27 de marzo, en un instante, los momentos de gozo de la familia Luna se tornaron en incertidumbre y dolor cuando perdieron de vista al pequeño Leonardo en una atracción conocida como Riolajante, un río artificial de aguas saladas. Miguel Ángel Luna, de 59 años, relata los minutos de angustia que vivió para intentar salvar a su hijo que cayó en una cisterna tras haber sido succionado. “Estaba oscuro y yo logró ver el cuerpo de mi hijo hasta el final, rompí la escotilla, como soy médico cardiólogo trato de reanimar a mi hijo, darle respiración de boca a boca, luego llegan los paramédicos sin ningún equipo de nada”, lamenta.

Luna Calvo asegura que la muerte de su hijo fue ocasionada por las negligencias del parque acuático y del centro médico donde fue atendido en el municipio de Solidaridad. “Yo le dije a la doctora que quería llevarlo a Ciudad de México, pero no me lo permitieron”, señala. Aunque a su llegada al hospital los médicos lograron estabilizarlo, el menor falleció horas más tarde, la mañana del domingo. A la devastación de la noticia se sumó la agonía para poder recoger el cuerpo sin vida de su hijo. El padre de la víctima afirma que los abogados de la Fiscalía de Quintana Roo condicionaron la entrega de los restos de su pequeño a la firma de un “perdón” a Grupo Xcaret. “Tuve que hincarme y le supliqué al abogado para que me dieran a mi hijo”, afirma. Finalmente, tras una rúbrica y una espera de 14 horas, la familia consiguió regresar a Durango con los restos del menor.

El parque acuático Xenses ha reconocido este jueves que “un error humano al realizar unos arreglos no autorizados en la zona” ocasionó esta tragedia familiar que para el parque es calificada como un “accidente”. El centro recreativo, parte de Grupo Xcaret, añadió que colaborará con las autoridades para esclarecer todas las responsabilidades e insistió en que en 30 años de operación nunca habían registrado un percance de esta índole. El gobernador de Durango, envió a través de su cuenta de Twitter sus condolencias a la familia, mientras que la Fiscalía de Quintana Roo han informado escuetamente que se ha abierto una carpeta de investigación por el delito de homicidio culposo tras haber sido notificados de la muerte del menor por sumersión. Las autoridades locales no han ahondado en los detalles de las pesquisas ni han dado comentarios sobre las acusaciones de la familia sobre la presión de la que fueron objeto.

Con la voz en un hilo, el cardiólogo recuerda a su hijo Leonardo como un “tipazo”, un niño “alegre, amoroso y simpático”. Ante el féretro de su hijo, Luna Calvo prometió que lucharía para buscar justicia. El doctor iniciará la batalla en los tribunales para buscar que historias como la de su hijo no vuelvan a ocurrir, no obstante, aclara que no persigue la clausura del parque acuático solo exige mayores protocolos de seguridad en este centro de recreación. “El fin no es dinero, el dinero para qué nos sirve ya, el fin es que [los responsables del parque] acepten su culpa y que mejoren las prevenciones para que otra persona no muera”, zanja.

Fuente: elpaís

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