Biden retoma las devoluciones en caliente a México

A pesar de prometido en la campaña, el presidente vuelve a la política más dura de inmigración de Trump

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El presidente Joe Biden se ha visto obligado a reinstaurar la parte central de la política migratoria de Donald Trump, tras un fallo en su contra de la Corte Suprema. Este lunes, Estados Unidos retoma las polémicas devoluciones en caliente a México, que en los cuatro años de Administración Trump permitieron la deportación por la vía rápida de unos 70.000 indocumentados, en su mayoría centroamericanos y mexicanos, pero también, en nutrido número, venezolanos y cubanos. La única condición que el Supremo norteamericano puso para reanudar esta medida era que México aceptara cooperar. Y según dijo un funcionario norteamericano esta semana en una conversación con un reducido número de periodistas, así ha sido. «México nos ha pedido una serie de mejoras humanitarias antes de volver a aceptar a estos peticionarios», dijo ese funcionario, que pidió anonimato para poder hablar de una medida que aun no había entrado en vigor.

Una de las primeras cosas que hizo Biden al llegar a la Casa Blanca fue derogar este programa de Trump, que en esencia consistía en que cualquier peticionario de asilo que hubiera cruzado la frontera con México ilegalmente fuera deportado y esperara una decisión de las cortes de justicia de EE.UU. en ese país. Antes de Trump, los sin papeles que pedían asilo podían esperar legalmente en EE.UU., lo que según los republicanos produjo una suerte de efecto llamada y dio origen a todo un sistema de trata de personas en la ya de por sí peligrosa frontera mexicana.

Esos cambios que México pidió a EE.UU. para reanudar este sistema incluyen que los peticionarios de asilo sean vacunados contra el coronavirus. La Casa Blanca anunció esta semana que se les ofrecerá a los adultos que la quieran la de Johnson & Johnson y a los menores, la de Pfizer. Así, México acepta ofrecer visados de residencia y trabajo a esos peticionarios de asilo en EE.UU. Aun así, muchos de ellos, hacinados en albergues e infraviviendas en la frontera, suelen ser víctimas del crimen organizado.

Un programa «injusto»

Debido a la decisión del Supremo, la Casa Blanca se halla en la situación de aplicar una política que califica de injusta, pero sin tomar medidas de emergencia para anularla. El jueves, en su rueda de prensa diaria, la portavoz del presidente, Jen Psaki, dijo que este programa migratorio es «injusto» porque «impone costes humanos injustificables y desvía recursos y personal de otros esfuerzos prioritarios, y además fracasa a la hora de solucionar los problemas en la raíz del problema de la inmigración irregular».

Y aun así, según el funcionario antes mencionado, este mismo lunes las deportaciones se retoman en una ciudad que aun no ha revelado el Gobierno, y en cuestión de días volverán a los grandes centros urbanos de la frontera: San Diego, Caléxico, Nogales, Brownsville, Eagle Pass, El Paso y Laredo. En agosto, cuando falló al respecto, el Supremo no dio muchas razones de su negativa a eliminar este programa. Los seis jueces conservadores votaron a favor y los tres progresistas, en contra. En el fallo, uno de ellos, el magistrado Samuel Alito dijo que la corte es contraria a que algo tan relevante como la política migratoria quede al capricho de las promesas electorales de turno. Lo cierto es que en junio de 2020 el mismo Supremo le impidió a Trump anular una medida de la era de Obama que ha dado residencia permanente a quienes entraron en EE.UU. cuando eran menores, alegando lo mismo.

Lo cierto es que la crisis migratoria se ha convertido en uno de los problemas más graves para Biden, ya que en los pasados 12 meses, aproximadamente desde que ganó las elecciones, se ha registrado el máximo histórico de detenciones de sin papeles en la frontera sur, unos 1,7 millones. Aun así, estas cifras pueden ser engañosas en este contexto de pandemia. Según explica Doris Meissner, investigadora en el Instituto de Política Migratoria y que fue Comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización de EE.UU., es cierto que «hubo más encuentros en la frontera entre EE.UU. y México durante el año fiscal 2021 que en cualquier año anterior. Pero debido a los reincidentes y las políticas de expulsión por la pandemia, es bastante improbable que 2021 represente un número récord de migrantes individuales que sí consiguieron ingresar ilegalmente a EE.UU.».

A lo que se refiere Meissner es que en cuanto golpeó la pandemia, Trump dictó y Biden ha mantenido un decreto que permite las expulsiones en caliente de cualquiera que no sea ciudadano o residente permanente aduciendo la crisis sanitaria. Según cifras oficiales, desde marzo de 2020 han sido expulsados 1,2 millones de inmigrantes por esa vía. Aun así, en octubre había en centros de detención de EE.UU. unos 22.100 inmigrantes irregulares, una cifra que es un 56% mayor a la que se registraba cuando Trump dejó la Casa Blanca.

Fuente: ABC

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