Descubren la escuela donde Aristóteles formó a Alejandro Magno

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Las excavaciones en la antigua ciudad de Mieza han sacado a la luz el Gimnasio Real, donde según los arqueólogos se educó el emperador.

En la antigua ciudad de Mieza, en el norte de Grecia y cerca de la actual ciudad de Naousa, las excavaciones arqueológicas sistemáticas que se llevan a cabo desde 2024 han sacado a la luz estructuras que forman parte de un complejo arquitectónico de más de 30 hectáreas construido en el siglo IV a.C., durante el reinado de Filipo II de Macedonia. Se trata, según los expertos, de uno de los monumentos más importantes del periodo helenístico, donde estaría el lugar en el que se formó Alejandro Magno y tuvo como maestro a Aristóteles.

Filipo II de Macedonia sabía de primera mano la importancia que tenía la educación en la formación de un príncipe. Él había sido educado en Tebas, en uno de los ‘gimnasios’ más prestigiosos de su época. Consciente de que la educación de su heredero debía estar a la altura de las responsabilidades que iba a asumir, decidió traer a la corte macedonia a los más importantes maestros y crear un centro educativo de élite. Fue así como en el 343 a.C. Aristóteles llegó a la corte y asumió, por orden de Filipo II, la educación de Alejandro Magno que entonces tenía 13 años.

Entre los jóvenes que se habrían formado en esta escuela estarían Hefestión y Ptolomeo, quienes desempeñaron un papel fundamental durante las campañas militares hasta los confines del mundo conocido y en los reinos que surgieron tras la muerte de Alejandro.

Plutarco se equivocaba

Hasta ahora las fuentes antiguas, entre ellas Plutarco, ubicaban el ‘gimnasio’ en el Santuario de las Ninfas de Mieza. Sin embargo, la directora de las excavaciones de Mieza, Angelikí Kottaridi, sostiene que la verdadera escuela estaría ubicada en este complejo debido a la escala de los monumentos y a las características arquitectónicas del conjunto que se asemejan a las del palacio de Egas, donde residieron Filipo II y Alejandro Magno.

La arqueóloga afirma que el Gimnasio Real de Mieza también habría podido servir como arquetipo de todos los gimnasios que se construyeron más tarde en Macedonia y Asia Menor, el Sáhara, las riberas del Indo y las estepas de Asia Central y que sirvieron como «palanca que hizo que el mundo entero hablara, pensara, viviera y luchara a la manera griega, creando la comunidad helenística multinivel».

Vista aérea de parte del complejo de Mieza
Vista aérea de parte del complejo de Mieza. (EFE)

La antigua ciudad de Mieza estaba ubicada entre Egas y Pella, dos de los principales centros urbanos del reino macedonio. Según las fuentes clásicas, Mieza era un auténtico paraíso terrenal, con arroyos, prados fértiles y frondosos bosques.

Entre los hallazgos de la última campaña arqueológica destacan los restos de la palestra, del estadio, de espacios destinados a la enseñanza y una red de tuberías que serviría para el abastecimiento de agua de unos baños que aún no han sido identificados. El descubrimiento más sorprendente es un ‘xystós’ o pórtico de casi 200 metros de longitud y que era usado para competiciones deportivas. También se han encontrado estiletes utilizados para escribir, fragmentos de cerámica, monedas. Todos estos nuevos hallazgos están permitiendo relacionar el complejo con la función de un gimnasio, según ha informado el Ministerio de Cultura de Grecia a través de un comunicado.

A pesar de la sistemática desmetilación de los edificios por parte de los romanos después de la segunda batalla de Pidna, en el 148 a. C., se han conservado importantes restos arquitectónicos, como muros con enlucidos de excepcional calidad y antiguos pavimentos decorados con mosaicos que permanecen bajo capas de destrucción y de un devastador incendio.

De especial relevancia son también los hallazgos del sector oriental del complejo, donde los arqueólogos han identificado la palestra y el ‘Didaskaleion’, es decir, el área destinada a la enseñanza intelectual. En este sector se ha identificado un gran complejo tripartito, de más de 160 metros cuadrados, que cuenta con un vestíbulo central y dos andrones –salas para banquetes– que conservan pavimentos decorados con mosaicos y plataformas elevadas que servían como camas donde se acomodaban los participantes de los banquetes. Cada andrón disponía de diez camas o lechos, lo que permitía acoger al menos a 20 comensales. Según Kottaridi, la calidad y la técnica de ejecución de los mosaicos presentan sorprendentes semejanzas con las del palacio de Egas.

Fuente: ABC

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