El calvario de los palestinos cristianos en el exilio libanés

0
96

Al igual que los palestinos musulmanes refugiados, huyeron de su tierra en 1948 tras la creación de Israel y las sucesivas guerras de los países árabes contra el Estado hebreo. Pero, a diferencia de ellos, no reciben la ayuda de la ONU, oficialmente, por falta de medios económicos.

Inclinado sobre la patena, Wissam, diácono de la Iglesia greco-católica melquita de San Jorge (Mar Geryes) en el campamento palestino de Dbayeh, corta metódicamente el pan que será consagrado durante la misa. La ceremonia que está a punto de comenzar tiene un significado especial para él: se ofrece por su progenitor, Abu Anouar (‘el padre de Anouar’), fallecido hace un año. Abu Anouar –Boulos, según su nombre de bautismo– era la memoria viva de este campamento, el último testigo de aquella generación que tuvo que abandonar Palestina tras la creación del Estado de Israel en 1948 para refugiarse en el Líbano. Entonces tenía 11 años.

La familia de Wissam resume por sí sola la historia, pasada y presente, de su pueblo. Mientras coloca pequeños triángulos de pan alrededor de la pieza central, Wissam comenta: «Estos trocitos son para distintas personas e intenciones. Este es para Netanyahu. Rezo por él cada domingo, aunque haya matado a mi prima».

Inclinado sobre la patena, Wissam, diácono de la Iglesia greco-católica melquita de San Jorge (Mar Geryes) en el campamento palestino de Dbayeh, corta metódicamente el pan que será consagrado durante la misa. La ceremonia que está a punto de comenzar tiene un significado especial para él: se ofrece por su progenitor, Abu Anouar (‘el padre de Anouar’), fallecido hace un año. Abu Anouar –Boulos, según su nombre de bautismo– era la memoria viva de este campamento, el último testigo de aquella generación que tuvo que abandonar Palestina tras la creación del Estado de Israel en 1948 para refugiarse en el Líbano. Entonces tenía 11 años.

La familia de Wissam resume por sí sola la historia, pasada y presente, de su pueblo. Mientras coloca pequeños triángulos de pan alrededor de la pieza central, Wissam comenta: «Estos trocitos son para distintas personas e intenciones. Este es para Netanyahu. Rezo por él cada domingo, aunque haya matado a mi prima».

En diciembre de 2023, la muerte de Nahida y de su hija Samar ocupó los titulares y provocó una enérgica protesta por parte del Papa Francisco. Wissam explica: «Nahida fue asesinada por el Ejército israelí mientras se encontraba en la iglesia de Gaza. Samar, su hija, corrió hacia ella y recibió un disparo en plena cabeza. Aunque su hermano, que acudió también al verlas desplomarse, resultó herido, sobrevivió».

La mayoría de los habitantes de Dbayeh tienen «parientes» en Gaza. A pesar de su propio drama personal, se preocupan por ellos aunque nunca los hayan visto «en carne y hueso». Al ser refugiados a perpetuidad, carecen de documentos oficiales que les permitan viajar. Los momentos más difíciles fueron aquellos en los que se cortaron las comunicaciones y nadie sabía qué suerte corrían los demás. Como reacción, se vieron banderas palestinas en las calles de este único campamento cristiano del país. Fue algo inédito. Los palestinos musulmanes de los otros once campamentos suelen reprochar a los cristianos de Dbayeh que no están tan comprometidos con su causa como ellos. Por ese motivo, aunque bajo unos pretextos distintos, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) se abstiene de prestarles la ayuda que sí ofrece a los campamentos musulmanes.

«No sé cómo vamos a pagar las tasas escolares», se lamenta sor Magda, una religiosa belga de las Pequeñas Hermanas de Nazaret que vive aquí junto a otras dos religiosas. Los otros campamentos cuentan con escuelas gratuitas de la UNRWA. En Dbayeh, los alumnos deben buscar colegios privados muy caros. Una particularidad del Líbano es que la enseñanza se imparte en francés o en inglés. Las escuelas públicas suelen impartir las clases en francés. Dado que los palestinos son mayoritariamente anglófonos (Palestina estuvo bajo mandato británico y no francés, a diferencia del Líbano), no tienen más remedio que elegir centros privados que enseñen en inglés. Antes de la guerra de 1975, el campamento contaba con una escuela. Fue destruida durante el conflicto y la UNRWA no aceptó su reconstrucción, alegando falta de recursos económicos.

Atención médica desigual

La misma excusa utiliza la Unrwa para no proporcionar la atención médica necesaria. En Dbayeh, su dispensario carece prácticamente de medicamentos y médicos. Los demás campamentos lo reciben todo. Los enfermos son atendidos en hospitales de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) –aunque no lleven ese nombre–, o hay ambulancias gratuitas para trasladarlos a los centros más cercanos. Aquí, todo recae sobre las religiosas, una de ellas enfermera, que van de casa en casa. Últimamente, han logrado montar una «clínica» a la que médicos especialistas acuden por turnos.

Fuente: ABC

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here