Pueblo abandonado por las autoridades

Maya Balam sólo es visitado por políticos y funcionarios de gobierno durante las campañas electorales * La inacción, desidia y olvido por parte de los tres niveles de gobierno, pero sobre todo del Ayuntamiento de Bacalar, son el común denominador que ha dejado pasar acontecimientos violentos * La actual situación es similar a la ocurrida en noviembre de 2016, cuando la comunidad de exrefugiados guatemaltecos decidió tomar justicia por mano propia y arremetió contra una familia por conflictos de tierras * El origen del problema fueron 274 hectáreas en disputa que corresponden al rancho ganadero Los Cascos

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MAYA BALAM, BACALAR.- Maya Balam es un sitio que permanece en el abandono, y sólo es visitado por políticos y autoridades de gobierno cuando son tiempos electorales, hoy se repite la trágica violencia tal y como ocurrió hace poco más de tres años, en noviembre de 2016, cuando la comunidad de exrefugiados guatemaltecos decidió tomar la “justicia” por mano propia y arremetió contra toda una familia con la que en ese entonces tenían conflictos por tierras.

Lo que ocurrió en aquel entonces no es muy diferente a la violencia que recientemente estalló en la comunidad, al grado de que un grupo de colonos tuvo que huir y buscar refugio en Chetumal, luego de que se salió de control el añejo conflicto que hay en el poblado por el tema de las concesiones de transporte.

La inacción, desidia y abandono de los tres niveles de gobierno son el común denominador que comparten estos violentos acontecimientos, porque no se actuó a tiempo y el problema se dejó crecer, se fue haciendo más grande hasta que explotó y se salió de las manos, desembocando en una comunidad cansada, enojada y desesperada al no ver una solución a sus demandas.

Autoridades de todos los niveles dicen que ya están atendiendo el caso, pero la gente de Maya Balam no deja de preguntarse si esto se pudo haber evitado en caso de que se hubiesen actuado a tiempo.

Lo que ocurrió en 2016

Fue el 19 de noviembre de 2016, cuando la comunidad de exrefugiados guatemaltecos, Maya Balam, amaneció asolada por la violencia y destrucción de todo un pueblo que, harto de la desidia y abandono de sus tres órdenes de gobierno, decidió tomar la “justicia” por mano propia y arremeter contra toda una familia, con la que en ese entonces tenían conflictos de tierras.

El rancho ganadero Los Cascos fue el motivo de este enfrentamiento, donde se tuvo un violento ataque de cientos de pobladores en contra de la familia que poseía en sociedad dicha propiedad, pero que también tuvo que dejar la comunidad luego de las amenazas y agresiones del resto de los pobladores.

Entre los reclamos, la gente de Maya Balam criticó al anterior y al actual gobierno municipal por “no hacer nada”, y porque sólo se dignan a escucharlos cuando el daño ya está hecho, o bien, sólo se aparecen a pedirles el voto cuando son tiempos de elecciones.

Y es que de acuerdo con los representantes ejidales, la violencia ejercida por todo un pueblo fue algo que se pudo haber evitado si desde un principio las autoridades de gobierno los hubieran escuchado, mediado y dado una solución a este problema; algo que no es muy diferente a los hechos violentos recientemente ocurridos por el conflicto de las concesiones de transporte.

El origen del problema fueron 274 hectáreas en disputa que corresponden al rancho ganadero Los Cascos, ubicado a escasos metros del poblado y que según son propiedad de toda la comunidad.

Desde hace más de 20 años, las tierras fueron donadas por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) al pueblo de Maya Balam para su respectivo aprovechamiento, por lo que quedaron bajo usufructo de una sociedad ganadera, para que ahí puedan impulsar un proyecto en beneficio de toda la comunidad.

Sin embargo, el tiempo pasó y el proyecto de ganadería nunca se concretó, por lo que las tierras pasaron al dominio de cerca de 20 personas que conformaban la sociedad, pero para ese momento supuestamente los socios ya no querían regresar los terrenos para que sean de toda la comunidad.

Ese conflicto se fue dejando añejar por casi dos décadas en las que los habitantes de Maya Balam hicieron varios intentos por la vía pacífica para tratar de recuperar las tierras en beneficio de la población, incluso pusieron un amparo ante un Juzgado de Distrito, el cual emitió una sentencia a favor de la comunidad que no se hizo efectiva.
Y es que antes de que estallase la violencia en noviembre de 2016, movidos por el desinterés de las autoridades federales, estatales y municipales, más de 400 pobladores de Maya Balam bloquearon totalmente la carretera federal Bacalar–Felipe Carrillo Puerto, a la altura del campo militar Xtomoc, acontecimiento que se dio en agosto de ese mismo año.

Luego, en septiembre de 2016, dos meses antes del estallido de violencia, nuevamente se levantaron los pobladores y tomaron por la fuerza el rancho ganadero Los Cascos, donde alrededor de un mil hombres y mujeres campesinas, armados con machetes, hachas y motosierras, derribaron los postes que sostenían los alambres de púas que delimitaban las 274 hectáreas del predio, aunque la toma fue simbólica porque el rancho no lo ocuparon.

A pesar de estos indicadores de violencia y hartazgo de la comunidad, las autoridades minimizaron el problema y prefirieron hacerse a un lado, tal y como ahora ocurrió con el conflicto de las concesiones de transporte, problema del que este rotativo y otros medios de comunicación habían estado advirtiendo desde el año pasado.

Fue el 19 de noviembre de 2016, luego de que el pueblo lanzó la advertencia de que la ausencia de las autoridades dejaría un final trágico en Maya Balam, cuando cientos de habitantes irrumpieron en la casa y negocio del socio principal del rancho, Daniel Figueroa, a quien atacaron e intentaron linchar.

Los ánimos estallaron cuando Daniel Figueroa les hizo llegar a más de 10 personas un documento de audiencia inicial por formulación de imputación sin detenido, correspondiente a una denuncia que había realizado por supuestos despojos y daños.

Dichas acciones enfurecieron a los pobladores, quienes ya mantenían un fuerte problema con el socio principal del rancho, al grado de que la denuncia fue la gota que derramó el vaso y desencadenó los hechos violentos de aquel entonces.

Mujeres y hombres de todas las edades lapidaron con piedras y palos la casa y el negocio de Daniel Figueroa, quien poseía una ferretería y tlapalería de nombre Figueroa; además destruyeron por completo dos taxis que tenía en propiedad.
Los pobladores golpearon e intentaron linchar a Daniel Figueroa, quien tuvo que ser protegido por policías estatales y municipales que lo resguardaron en la ciudad de Bacalar junto con toda su familia.

Los taxis de Daniel Figueroa fueron desvalijados, tanto en su interior como en su exterior quedaron hechos añicos en toda su estructura; con los vidrios, focos y puertas rotas a causa de todos los objetos que los pobladores les arrojaron, incluyendo ventiladores y hasta una computadora que se podía observar incrustada en el parabrisas de uno de los vehículos.

La casa y negocio del agredido también quedó en ruinas, con las puertas y ventanas destruidas, con todos los muebles, trastos y electrodomésticos despedazados.

Pero el problema no termina aquí, pues la violencia vuelve a visitar Maya Balam y ahora es por un conflicto diferente, el de las concesiones de transporte, que al igual que ocurrió hace cuatro años, hay personas que fueron desplazadas de la comunidad y tuvieron que buscar refugio en Chetumal, además de un herido de gravedad por un machetazo en la cabeza.

También hay denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE) que ya están siendo investigadas, así como la solicitud de intervención urgente del gobierno del estado, del Instituto de Movilidad (Imoveqroo), del Ejército Mexicano y de la Marina, de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la Comisión de los Derechos Humanos (Cdheqroo) y del Ayuntamiento de Bacalar.

Fuente: POR ESTO!

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