Registran un 89% de supervivencia en restauración de manglares de Nichupté

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Este logro responde a una estrategia integral de mitigación y compensación ambiental vinculada a la edificación del puente vehicular Nichupté.

El proyecto de restauración ecosistémica en el Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté registra resultados positivos de cara al cierre de sus evaluaciones, debido a que las acciones de manejo implementadas en el sistema lagunar reportaron un éxito contundente en el restablecimiento de la vegetación, alcanzando una tasa de supervivencia del 89% en la zona norte, un impecable 100% en la zona centro y un 86% en la zona sur en 2025.

Este logro responde a una estrategia integral de mitigación y compensación ambiental vinculada a la edificación del puente vehicular Nichupté, abarcando la apertura de aproximadamente 488.5 kilómetros de canales para devolver el flujo hidrológico indispensable al ecosistema de manglar.

Eduardo Navarro Espinoza, jefe de departamento en la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y especialista en sistemas arrecifales, expuso que el área de protección, decretada originalmente en 2008 y reconocida internacionalmente como Sitio Ramsar, se enfrenta a severas presiones antropogénicas y climáticas, tales como el impacto histórico de los huracanes Gilbert y Wilma, la contaminación por combustibles de embarcaciones turísticas y la interrupción del flujo hidrológico causada por infraestructuras viales y marinas privadas.

Asimismo, el turismo irresponsable y la introducción de especies exóticas invasoras, como perros y gatos ferales, complican las tareas de vigilancia.

 Para mitigar la degradación y el cambio de fase del ecosistema -donde el manglar es desplazado por pastos halófilos e hidrófilos debido a la alta salinidad y sequedad del suelo-, se diseñó un esquema enfocado en recuperar la hidroperiodo antes de proceder con cualquier siembra directa.

Dijo que para solventar las limitaciones logísticas del reducido equipo de guardaparques en las extenuantes jornadas de campo bajo el calor extremo de la región, la tecnología ha jugado un papel crucial en el monitoreo del éxito de la restauración, debido a que la vigilancia aérea ha permitido evaluar las modificaciones de la microtopografía y el estado de las estructuras de dispersión.

«Nos hemos visto en la necesidad de utilizar otras herramientas como el dron, las cuales nos ayudan a realizar la supervisión de las actividades y eso es lo que hemos tratado de estar manteniendo de ver cómo ha ido evolucionando la restauración a través de vuelos de dron… Fue una labor titánica, se contrataron a miles de trabajadores para a mano con un machete, ir cortando el pastizal- Ha sido un proceso de enseñanza y aprendizaje de error y aprendizaje».

Finalmente, el funcionario e investigador recalcó que la restauración a escala de implementación real rompe con los esquemas netamente académicos, pues las dinámicas de las mareas suelen obstruir los canales. Dicha situación obligó al equipo a diseñar un depósito y centros de dispersión lineal adaptativos que transitaron por tres versiones tras verse impactados por fenómenos hidrometeorológicos.

Señaló que las lecciones aprendidas en el centro y norte servirán de base para los trabajos que se focalizará con fuerza en la cuenca sur durante los próximos años.

Fuente: SIPSE

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