Se saqueó a México como nunca

Ni siquiera es comparable con el saqueo que hubo en los tres siglos de dominación colonial. Por eso decidimos no continuar con esa política: López Obrador Se consideraba que la privatización era la panacea, que el mercado lo resolvía todo, que para qué el Estado, también sólo de manera simulada, porque en realidad utilizaban al Estado cuando necesitan rescatar instituciones financieras en quiebra y pasarle la deuda al pueblo

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CIUDAD DE MEXICO.- El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que en México se llevó a cabo el saqueo más grande que se ha cometido en la historia de nuestro país.

Debe de quedar muy claro que, en el periodo neoliberal, en 36 años, se saqueó a México como nunca había sucedido, ni siquiera es comparable con el saqueo que hubo en los tres siglos de dominación colonial. Por eso decidimos no continuar con esa política.

Veían el modelo como infalible, como lo más moderno, todo lo demás que se propusiera era atraso, no iba acorde con la globalidad, con la nueva propuesta de la privatización. Se consideraba que la privatización era la panacea, que el mercado lo resolvía todo, que para qué el Estado, también sólo de manera simulada, porque en realidad utilizaban al Estado cuando necesitan rescatar instituciones financieras en quiebra y pasarle la deuda al pueblo, entonces se usaba al estado.

En el discurso lo que decían es que el mercado se iba a hacer cargo del crecimiento económico, que si llovía fuerte arriba, goteaba abajo. ¡Para qué el Estado!, ¡cómo se iba a meter el Estado a promover el desarrollo, a distribuir la riqueza! Eso no le correspondía. Si había un aguacero arriba, pues iba a gotear abajo, como si la riqueza fuese contagiosa, permeable.

Además, ¿cuáles fueron los resultados?

Más pobreza, más desigualdad, más inseguridad, más violencia, y desde luego mucho más, porque ese es el distintivo del modelo neoliberal, mucha más corrupción. Entonces, ya eso no, en el caso nuestro, en el caso de México. Y por eso estamos escribiendo este libro y el día 1º se da a conocer.

Respeto los procesos políticos electorales de cada país. El día de hoy tengo pensado hablarle al presidente electo en Argentina, Alberto Fernández, y también al presidente Evo Morales. Voy a hacer estas dos llamadas para felicitarlos; lo haría también si se tratara de otros candidatos que triunfan en procesos democráticos.
No puedo opinar más, ya he hablado de lo que cada país soberano debe asumir como política. En el caso de México, nosotros decidimos no continuar con la política neoliberal o neoporfirista. Eso fue el cambio y estamos llevando a la práctica un modelo nuevo, distinto. Este nuevo modelo de economía moral o de moral y bienestar lo estoy definiendo, clarificando, en un libro que se va a dar a conocer el día 1º de diciembre.

Me dicen los de la editorial Planeta que va a estar ya el libro en librerías el día 1º de diciembre. Ahí defino los cómos, porque recuerdo mucho que cuando estábamos en la oposición nuestros adversarios intelectuales, escritores, analistas, decían benévolamente: ‘Sí, sí, sí, estamos de acuerdo con el diagnóstico, pero ¿y los cómos?’ Se hizo famoso eso, los cómos, porque se pensaba que no había de otra, que era neoliberalismo o la nada.

Entonces, todos esos sofismas eran una pantalla, al final de cuentas, para saquear, y así se llevó a cabo en el caso de México el saqueo más grande que se ha cometido en toda la historia de nuestro país. Debe de quedar muy claro que, en el periodo neoliberal, en 36 años, se saqueó a México como nunca había sucedido, ni siquiera es comparable con el saqueo que hubo en los tres siglos de dominación colonial. Por eso decidimos no continuar con esa política.

En el caso de México yo pienso que la responsabilidad mayor la tiene el gobierno, el gobierno debe de dar el ejemplo.

El problema que se tenía era que el gobierno daba el mal ejemplo y entonces ya no se tenía autoridad para pedir a los demás un recto proceder. Si el funcionario público se metía a los negocios, entonces estaba permitido que todos los hicieran; y al funcionario público sólo le deben de interesar los negocios públicos. Eso no sucedía.
Si hay rectitud en el gobierno, entonces sí se tiene autoridad moral para pedir un recto proceder a todos, y así lo están entendiendo los empresarios y lo están entendiendo todos los que tienen que ver con el gobierno, que tienen relación con el gobierno, proveedores, contratistas.

Y ya lo hemos dicho, contratista que se vaya con el anticipo de una obra, aquí se le va a mencionar, le vamos a dar su premio como el que se les da a los que cobran más por la gasolina, a ver, ¿cómo se va a quitar eso?, ¿qué le va a decir a su familia?, ¿qué le va a decir a sus hijos?

Porque antes eso se aplaudía: ‘Qué hábil, qué vivillo, ya transó, ya le ganó al gobierno, ya le ganó al fisco’. Eso ya no se va a permitir: obras inconclusas, obras entregadas a quienes no tienen experiencia en construcción, pero tenían influencias y les daban los contratos, políticos vendiendo medicina, ¿qué pueden saber de eso? Entonces, si eso se termina, pues vamos a avanzar mucho en México.

Cada país tiene que sacar definiciones. Lo que sí es que la corrupción destruye, es un cáncer y hay que desterrarla, de eso no hay duda; y cuesta trabajo, pero se puede. Se puede en el caso de México por dos razones: Primero, porque existe una voluntad política a no permitir la corrupción, estamos decididos a acabar con la corrupción.
Yo quisiera que recuerden así al gobierno, que fue el gobierno encargado de acabar con la corrupción en la historia, porque son pocos los periodos de honestidad que ha habido en la historia de México, muy pocos.

Les adelanto algo del libro ¿saben cómo empiezo el libro?

Contando de que cuando La Conquista, Cortés se autonombra, sin ningún fundamento legal, alcalde, autoridad en Veracruz y jefe del ejército invasor; y cuando se reparte el tesoro de Moctezuma, dicho por Bernal Díaz del Castillo, que vino el soldado -dice el gran historiador de La Conquista- cuando se reparte ya se había menguado el tesoro, porque ya se habían quedado antes con la mayor parte Cortés y sus capitanes, y lo que les toca a los soldados ya es muy poco.

En La Colonia lo mismo, la corrupción, y pongo algunos datos: en el México independiente, imagínense, Santa Anna, 11 veces presidente de México.

¿Cuándo brilla la honestidad?

En la Reforma, en la República Restaurada en los 10 años de gobierno de Lerdo y de Juárez, de Juárez y de Lerdo, porque los liberales de la Reforma zurcían sus uniformes, entregaban buenas cuentas.

Viene el porfiriato y de nuevo la corrupción en alta los negocios, la entrega de las concesiones para el petróleo, los negocios con los ferrocarriles, con las tierras. No pudo la Revolución con eso, siguió la corrupción, continuó.

Acuérdense de lo que contaba Obregón, que cuando le quitaron el brazo en la batalla de Celaya en el enfrentamiento con los villistas, no encontraban su brazo; y él mismo decía que un amigo que lo conocía muy bien sacó un azteca, una moneda, y la alzó, y vino el brazo a agarrar al azteca y así recuperó su brazo.

Y luego ya saben qué pasó. Algunos sexenios menos, otros más, pero nada, nada, nada -ya lo dije al inicio de esta conferencia- se compara con el saqueo que se desató en el periodo neoliberal. No hay presidente.

Entonces, imagínense lo importante para México, para todos los mexicanos el que podamos decir: La Cuarta Transformación significó acabar con la corrupción. Y ahí sí ya me voy contento a Palenque. Y ese es el propósito, y lo vamos a lograr.

Y esto va a permitir el renacimiento de México, porque si no hay corrupción hay presupuesto, alcanza el presupuesto, no hace falta aumentar impuestos ni crear impuestos nuevos, ni endeudar al país.

Lo que más dañó a la Revolución mexicana, lo que tronchó la vida de la Revolución mexicana fue la deshonestidad de los gobernantes.

Y el último periodo fue nefasto. Imagínense, presidentes que privatizaron, que entregaron bienes del pueblo y de la nación y se fueron a trabajar a las empresas que se beneficiaron con las privatizaciones, pero presidentes y secretarios de Hacienda, y secretarios de Energía y directores de Pemex, y directores de la Comisión Federal de Electricidad. Una mescolanza de poder económico con poder político. Eso es lo que no se va a permitir y es lo que nos va a dar la oportunidad de llevar a cabo este cambio.
Ya se están llevando a cabo reacomodos muy importantes, se está cambiando la mentalidad del pueblo, que eso es lo más importante de lograr, lo más difícil también.
Siempre digo que hay veces que hay revoluciones y la gente sigue pensando igual. Y ahora sin una confrontación armada, sin violencia, se está llevando a cabo un cambio de mentalidad y cuando cambia la mentalidad del pueblo cambia todo.

Fuente: POR ESTO!

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