Centinelas del Agua monitorea 30 comunidades de la Península de Yucatán tras detectar nitritos y nitratos por encima de la norma oficial.
La organización Centinelas del Agua inició un monitoreo en 30 comunidades rurales de Quintana Roo y Yucatán para evaluar el riesgo químico en pozos de agua potable, tras detectar concentraciones alarmantes de nitritos y nitratos.
Presencia de agua contaminada pone en marcha el muestreo
La organización Centinelas del Agua puso en marcha un programa de muestreo en 30 poblados rurales de la Península de Yucatán para determinar la presencia de pesticidas agrícolas y compuestos orgánicos pesados en fuentes de suministro de agua potable.
Esta medida responde a los recurrentes reportes de padecimientos gastrointestinales y casos de cáncer entre los habitantes de la zona.
Estudios previos del organismo revelaron concentraciones de nitritos y nitratos que sobrepasan los límites estipulados por la Norma Oficial Mexicana (NOM-127-SSA1) de la Secretaría de Salud. A diferencia de los contaminantes bacteriológicos, estos componentes químicos no se eliminan mediante el tratamiento convencional con cloro.
«Había algunas localidades donde identificamos altas concentraciones de nitritos y nitratos, que es el tema que más preocupa porque estaban por encima de la Norma 127 de la Secretaría de Salud. Los parámetros bacteriológicos casi en todas las zonas salen elevados, pero sabemos que con cloración se resuelven; si son elementos químicos como nitritos o nitratos, se requiere otro tipo de filtración, como la ósmosis inversa, para evitar daños a la salud pública y, en este caso, a las infancias»,
explicó Alejandro López Tamayo, director general de Centinelas del Agua.
¿Cuáles son las comunidades más afectadas?
La problemática se acentúa por la escasez de infraestructura y la falta de asesoría técnica en la región. Aproximadamente 90 % de los asentamientos rurales evaluados carece de un sistema de cloración operativo. Los pozos de extracción suelen permanecer sin protección física ni resguardo, provocando que la población manipule los equipos o suspenda el uso de cloro por alteración en el sabor.
Cobertura geográfica del monitoreo
- Quintana Roo: Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Lázaro Cárdenas, Puerto Morelos, Solidaridad y Tulum.
- Yucatán: Municipios de la zona oriente, incluyendo Yaxcabá y el área de Punta Laguna.
- Medida de mitigación: Instalación de bebederos con sistemas de filtración en 15 planteles escolares de la región.
«Todos los pozos de extracción en las comunidades están abiertos; llegan los niños y mueven la perilla del cloro. De repente abren la llave, el agua sabe mucho a cloro y lo que hacen es desconectar la bomba porque les sabe feo o piensan que mata las plantas, pero en realidad es porque se alteró la concentración. Hace falta mucha capacitación de los gobiernos municipal y estatal hacia las comunidades, y tomar en serio las instalaciones de los pozos, porque no puede ser que en pleno 2026 se mantengan estas estaciones abiertas cuando el pozo de extracción debe ser lo que más se cuide»,
Riesgos para la salud por el consumo de agua de pozo
Debido a prácticas culturales arraigadas y la ausencia de redes de potabilización, la población consume el líquido directamente del subsuelo sin previo hervido o filtrado. Esta costumbre convierte a la infancia en el sector con mayor nivel de vulnerabilidad frente a infecciones gastrointestinales agudas y padecimientos crónicos.
«Por usos y costumbres, la gente toma el agua directamente del pozo que no está clorada; ahí es cuando vienen todas las enfermedades gastrointestinales, vómito y, en casos mayores, algunos casos de cáncer. Si se infiltra todo lo que viene del subsuelo, abres la llave y tomas directo, obviamente va a traer consigo muchas consecuencias a la salud»,
Fuente: SIPSE








