La diplomacia como campo de batalla de Morena

El servicio exterior se convierte en el inesperado tablero donde se disputa la sucesión presidencial, el poder de la primera dama y el movimiento feminista

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López Obrador realizó 16 designaciones para representaciones de México en el exterior, incluyendo dos embajadores. Entre los designados se encuentran exgobernadores, funcionarios públicos federales y estales, y antiguos diputados y presidentes municipales.

Hasta ahora la lectura de los nombramientos ha sido la de siempre. Se considera una instancia más en la que el cuerpo diplomático se utiliza como premio para políticos leales. Una traición común a quienes dedican su vida al servicio exterior de carrera.

La realidad, sin embargo, es más compleja que eso. Los nombramientos mandan tres mensajes claros de López Obrador a su partido y a la oposición.

El primero es que la estrategia de desmoronar al PRI continuará. La apuesta de Morena es ganar el favor de políticos clave dentro del partido opositor ofreciéndoles un futuro político que el PRI no puede darles. El mensaje es claro: todo político opositor que no bloquee victorias importantes para Morena será gratificado con un puesto diplomático de primer nivel.

Tal es el caso del exgobernador de Campeche, Carlos Miguel Aysa, quien entregó la gubernatura a Morena y ahora será cónsul en la República Dominicana. Lo mismo sucedió con la exgobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, quien entregó el Estado a quien fuera el secretario de Seguridad Pública de López Obrador y ahora será titular del consulado de Barcelona.

La alianza con el PRI, no solo será benéfica para asegurar la sucesión presidencial de Morena para el 2024, sino sobre todo, en el corto plazo, para la aprobación de la reforma energética, la cual es una altísima prioridad de López Obrador. Morena quiere aprobar la reforma con el apoyo del PRI. Al PAN le ha ofrecido ciertos cambios a la reforma con tal de que éste la apruebe también. El líder del PAN ha dejado abierta la puerta a la negociación.

La segunda señal es que la alianza entre la primera dama, Beatriz Gutiérrez, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, está más sólida que nunca y se contrapone con fuerza a Marcelo Ebrard.

El 75% de las designaciones hechas a personas sin relación con el servicio exterior tienen relación con Claudia, Beatriz o Ambas. Tal es el caso de Pedro Salmerón, amigo de Beatriz desde que sus hijos fueron a la misma escuela; Alfonso Suárez, jefe de la oficina de Claudia; Eduardo Villegas, aliado de Beatriz en Palacio Nacional; Laura Esquivel amiga de Beatriz y exdiputada de Morena; Guillermo Zamora escritor y aliado de la 4T, y Leopoldo de Gyves, expresidente municipal por Morena.

Por el contrario, solo cuatro de las 16 personas nombradas son cercanas al canciller Marcelo Ebrard. Además, todo parece indicar que Alicia Bárcenas se está preparando para tomar el puesto del canciller en un futuro próximo. Cabe la posibilidad de que el nombramiento de Pedro Salmerón, quien ha sido acusado informalmente de acoso sexual en varias instituciones en las que ha trabajado, podría estallar una bomba de críticas para el canciller.

Marcelo Ebrard ya está acostumbrado a tener que realizar movimientos políticos que le disgustan con tal de tener el favor de López Obrador. Este último movimiento, el nombramiento de Salmerón, es particularmente ofensivo para el canciller dada la trayectoria de Ebrard como aliado del movimiento feminista mexicano.

De cualquier modo, ponerle el pie a Ebrard se ha convertido en una tradición dentro del círculo más cercano a López Obrador. Por ejemplo, a pesar de que el canciller se encargó de la compra de las vacunas, pronto le quitaron la posibilidad de anunciar ese éxito. Se la dieron a Pedro Zenteno, director de la paraestatal Birmex. Tal parece que los anuncios de la compra de vacunas llamaban mucho la atención hacia el canciller y la preferencia del círculo cercano a López Obrador era que su perfil fuera más gris.

Finalmente, una tercera señal es para el movimiento feminista y esta es muy prístina: no importan. Mujeres militantes de Morena han acusado informalmente a Pedro Salmerón de acoso sin que haya ninguna repercusión ni fuera, ni dentro del partido. Por el contrario, su nombramiento como parte del equipo de la embajada en Panamá se apila junto con casos como el de Félix Salgado, quien fuera nombrado candidato a gobernador del Estado de Guerreo a pesar de tener múltiples denuncias. Para López Obrador, el feminismo es un movimiento político en toda la extensión del término, es decir, no solo es un movimiento que busca derechos, sino uno que, como cualquier otro, puede ser cooptado o utilizado como arma por la oposición y sus enemigos políticos. Las designaciones actuales del cuerpo diplomático refuerzan la visión de que feminismo, para López Obrador, no es más que un movimiento reactivo, utilizado por sus enemigos políticos para debilitarlo. Claramente, López Obrador no entiende.

Así, el ajedrez de la diplomacia es contundente en demostrar que las principales preocupaciones de López Obrador para este año es debilitar al PRI, tener a Claudia como su candidata, ignorar cualquier movimiento que se contraponga a su agenda política y continuar debilitando la posibilidad de Ebrard de brillar dentro de la administración pública.

Fuente: elpaís

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