La experta destaca la importancia que tiene en nuestra salud mental la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos
Todos cometemos errores, es una parte inevitable de la vida. Y, aunque algunas equivocaciones pueden tener consecuencias desagradables, no hay que quedarse atrapado en ellas, pues la culpa, la vergüenza y esa voz interior que repite una y otra vez «lo hice mal» pueden terminar pesando más que el propio error.
Cuando cometemos un fallo, es habitual pensar constantemente sobre lo que podríamos haber hecho diferente. Damos vueltas a la situación, repasamos cada detalle y nos juzgamos con una dureza con la que difícilmente juzgaríamos a otra persona. Esto puede acabar dañando nuestro bienestar emocional.
La forma en la que reaccionamos cuando nos equivocamos es, por tanto, determinante. No se trata de negar lo ocurrido o justificar nuestras decisiones, sino de aprender a mirarnos con cierta comprensión y utilizar lo sucedido para mejorar.
La psiquiatra Marian Rojas Estapé asegura que «eres lo que piensas»
La psiquiatra Marian Rojas Estapé explica la importancia que tiene en nuestra vida la forma en la que nos hablamos. De hecho, afirma que «eres lo que piensas».
«El pensamiento negativo es como si yo, cada vez que digo ‘estoy fracasado, soy un fracasado’, llegara mi jefe y me dijera ‘eres un fracasado y te echo’, me dijera mi mujer ‘eres un fracasado y te abandono’, llegara mi hijo y me dijera ‘eres un fracasado, papá, no quiero volver a hablar contigo’», señala.
Esto, advierte la experta, tiene un fuerte impacto en nuestra salud mental: «Yo me llevo una sentencia de muerte emocional cada vez que me lo digo». Por eso, destaca la necesidad de ser autocompasivos y transmitirnos a nosotros mismos mensajes que nos refuercen.
Una de las herramientas que ella recomienda, y practica, cuando aparece esa voz interior que insiste en retroalimentar el malestar por los fallos es sustituir el pensamiento negativo por otro más positivo o, al menos, más neutro que nos tranquilice y nos ayude a avanzar.
«Hay una frase que yo recomiendo muchísimo en terapia, cuando tenemos una voz interior de ‘es que lo hice mal, no tenía que haber hecho esto’, que es sustituir el pensamiento negativo por uno positivo, o por uno neutro: ‘Lo hice lo mejor que pude con las herramientas que tenía’», expone. «Es una frase que yo, incluso yo me la repito mucho», confiesa.
Fuente: abc








