Terminamos el año, querido lector, con una profunda preocupación respecto a las amenazas y agravios constantes a la libertad de expresión. En esta columna tocaré tres casos que se han suscitado este último mes en México y que han prendido las alarmas respecto a nuestra consagrada libertad.
Caso 1. Con enorme preocupación observamos que en el estado de Nuevo León sigue existiendo el delito de difamación donde una persona puede ser llevada a la cárcel por emitir su expresión (Caso Jalife). Nuestro país desde hace más de 20 años había iniciado una transición para la desaparición de estos delitos (calumnia y difamación) para transitar a un sistema denominado de “responsabilidad civil objetiva”, es decir, que no se dejará de establecer una sanción para aquellos que difaman o calumnian pero que la misma no fuera privativa de la libertad sino sólo implicara una sanción económica bajo criterios de gradualidad. Si bien es cierto en varios estados se eliminaron estos delitos en otros no. La difamación todavía es delito en 6 estados (Guanajuato, Nuevo León, Nayarit, Baja California Sur, Michoacán y Yucatán) mientras que la calumnia lo es en 11 (los seis anteriores y se suman Hidalgo, Sonora, Zacatecas, Colima y Campeche) y sólo en una entidad existe una ley de responsabilidad objetiva para la protección de la vida privada, honor y propia imagen que es en la Ciudad de México.
Estando tan cerca un nuevo proceso electoral es imperante que todas estas entidades erradiquen estas disposiciones totalmente contrarias al sistema interamericano de derechos humanos y que pronto transitemos a los sistemas de responsabilidad civil para estas acciones. No se trata en pensar una libertad absoluta donde todo se permite sino una libertad que entienda que las responsabilidades ulteriores deben se proporcionadas al sistema democrático que todos buscamos construir.
Caso 2. Desde hace un par de años hemos venimos refiriendo la enorme preocupación con los constantes ataques al órgano garante del acceso a la información el cual recibió este mes una nueva amenaza sobre su desaparición. Sin lugar a dudas, la transparencia administrativa y el derecho de acceso a la información son dos triunfos de la incipiente democracia mexicana y su garantía se debe fundamentalmente al carácter autónomo del órgano que permite su salvaguarda. La tramposa narrativa sobre su inoperancia o superficialidad sólo evidencia la animadversión de entender lo público como la caja de cristal en donde todos podamos observar y controlar lo que sucede con lo público. Si en realidad buscamos un gobierno preocupado por la ciudadanía, la primera muestra de ello es permitir que ella realmente sea la que observe, vigile, controle y sancione todo lo que ocurra con la llamada “cosa pública”. En 2024 tendremos que ser muy exigente con nuestros legisladores para que se evite el profundo retroceso democrático que supondría la desaparición de un órgano que tanto bien le ha hecho al país.
Caso 3. No dejamos de lamentarnos por la inseguridad que padecen los profesionales de la información en México. Con corte al 30 de noviembre la organización Artículo 19 reportaba 5 asesinatos más este año y hemos visto como algunos periodistas han sido secuestrados o atacados por hombres armados. La responsabilidad del Estado no se agota con una garantía de la libertad de expresión que suponga un mero “poder decir” por el contrario, la garantía de la libertad de expresión estriba en proporcionar todas las condiciones necesarias para que los profesionales de la información puedan ejercer su profesión sin temer amedrentamientos, amenazas o perdida de la integridad o la vida. En ese sentido, señalar que es el crimen organizado los que ejecutan dichas acciones en contra de los periodistas es justamente aceptar que el Estado no proporciona las garantías suficientes que requiere la libertad de expresión en un sistema democrático.
Esperemos del 2024 un año en el que podamos hacer frente a todos estos desafíos. De lo contrario sólo daremos un paso más a un sistema cada vez más autoritario y cada vez más alejado de nuestro sueño democrático. Querido lector, le agradezco mucho un año más de acompañarme con esta columna y le deseo un muy feliz 2024.
**El autor es Doctor en Derecho. Actualmente es Decano de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, fue director de la Licenciatura en Gobierno de la Panamericana. Es integrantes del Sistema Nacional del investigadores de México. Preside la Asociación Coorperación Iberoamericana de Transparencia y Acceso a la Información. Autor, coautor y coordinador de 15 libros en materia de libertades informativas.
Fuente: eleconomista








