El mar se recalienta frente a las costas españolas y favorece el bochorno nocturno

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La temperatura del agua que rodea la Península se encuentra muy por encima de los valores habituales para comienzos de agosto. La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado anomalías superiores a 3 ºC en el Cantábrico y de más de 4 ºC en algunas zonas del Mediterráneo occidental, una situación que favorece las noches muy cálidas y aumenta la sensación de bochorno en el litoral

AEMET ha difundido un mapa de anomalías de la temperatura del agua del mar, fechado el 5 de agosto de 2026 y elaborado a partir de información del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, conocido por las siglas ECMWF.

La imagen muestra una extensa franja de aguas más cálidas de lo habitual frente a las costas españolas. Las desviaciones son especialmente acusadas en el Cantábrico y el Mediterráneo occidental, aunque el calentamiento también se extiende por otras zonas próximas de Europa y el norte de África.

El agua supera en más de 4 grados los valores normales

Según la información compartida por AEMET, la temperatura superficial del mar se encuentra más de 3 ºC por encima de lo normal en el Cantábrico. En algunos sectores del Mediterráneo occidental, la anomalía supera incluso los 4 ºC.

Estas cifras representan la diferencia entre la temperatura observada y el valor climatológico habitual para cada zona y época del año. No significan que todo el Cantábrico o todo el Mediterráneo presenten la misma temperatura absoluta.

Un área puede tener el agua más fría que otra y, al mismo tiempo, registrar una anomalía mayor si la desviación respecto a su promedio habitual es más elevada. Por ello, el mapa no debe interpretarse como un termómetro convencional, sino como una representación de cuánto se aparta la situación actual de las condiciones normales.

AEMET tampoco califica en esta publicación la situación como un récord histórico. La información permite hablar de un calentamiento anómalo y muy acusado, pero no demuestra por sí sola que nunca se hayan registrado valores similares o superiores.

Por qué las noches refrescan menos cerca de la costa

El mar absorbe y almacena una gran cantidad de energía durante los periodos cálidos. A diferencia de la superficie terrestre, el agua tarda más tiempo en calentarse, pero también libera el calor acumulado de manera mucho más lenta.

Cuando la temperatura marina permanece muy elevada, el aire situado sobre el agua conserva más calor durante la noche. Las brisas pueden desplazar ese aire hacia las poblaciones costeras y dificultar que las temperaturas mínimas desciendan después de la puesta de sol.

El estado del mar no es el único elemento que determina la temperatura nocturna. También intervienen la circulación atmosférica, el viento, la nubosidad, el relieve, la orientación de la costa y el efecto de isla de calor de las ciudades.

Sin embargo, una superficie marina mucho más cálida de lo normal puede contribuir a que el litoral pierda menos temperatura durante la madrugada. De ahí que AEMET relacione las actuales anomalías con unas noches especialmente cálidas en las zonas costeras.

La humedad dispara la sensación de bochorno

El calentamiento del agua favorece la evaporación y aumenta la cantidad de humedad presente en las capas bajas de la atmósfera. Este efecto ayuda a explicar la intensa sensación de bochorno que puede sentirse en numerosos municipios del litoral.

La sensación térmica de calor no depende únicamente de la temperatura marcada por el termómetro. El índice de calor utilizado por AEMET tiene en cuenta la combinación entre la temperatura del aire y la humedad relativa.

Cuando el ambiente contiene mucha humedad, el sudor se evapora con mayor dificultad. El organismo pierde así parte de su capacidad natural para disipar calor, por lo que una misma temperatura puede resultar mucho más sofocante en una zona húmeda que en otra con aire seco.

El problema puede hacerse especialmente incómodo durante la noche. Si las temperaturas mínimas se mantienen elevadas y la humedad continúa siendo alta, el cuerpo encuentra mayores dificultades para recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día.

El Mediterráneo arrastra meses de temperaturas excepcionales

La situación descrita por AEMET se produce después de un primer semestre marcado por un calentamiento persistente en el Mediterráneo.

Copernicus Marine calcula que la temperatura superficial media de la cuenca alcanzó los 18,07 ºC entre enero y junio de 2026. Fue el tercer valor más elevado registrado para un primer semestre, solo por detrás de los correspondientes a 2024 y 2025.

El organismo europeo también señala que el 98% de la superficie mediterránea experimentó condiciones de ola de calor marina en algún momento de esos seis meses. Esta cifra no significa que prácticamente toda la cuenca estuviera simultáneamente bajo una ola de calor durante el semestre completo.

Alrededor del 80% del Mediterráneo atravesó en algún momento condiciones clasificadas como fuertes, severas o extremas. Los episodios más persistentes se localizaron en el sector occidental, donde se encuentra buena parte del litoral mediterráneo español.

Una anomalía puntual no siempre es una ola de calor marina

Aunque una desviación de más de 4 ºC supone un dato muy elevado, no basta una única jornada para determinar que una zona atraviesa una ola de calor marina.

La definición científica empleada por los sistemas de seguimiento exige que la temperatura supere un umbral climatológico local, generalmente el percentil 90, durante al menos cinco días consecutivos.

Esto permite diferenciar un aumento puntual de temperatura de un episodio persistente. Para estudiar una ola de calor marina se analizan su duración, su intensidad, la extensión afectada y la diferencia respecto a los valores habituales de cada lugar.

El servicio de monitoreo desarrollado por ICATMAR y el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC realiza este seguimiento mediante datos diarios de temperatura superficial obtenidos por satélite. La información se compara con una climatología histórica para identificar las zonas que están atravesando episodios térmicos extremos.

Consecuencias para los ecosistemas marinos

Los efectos del calentamiento no se limitan a las noches sofocantes que se registran en tierra. Las temperaturas anormalmente elevadas y persistentes pueden someter a los ecosistemas marinos a un importante estrés térmico.

Las especies están adaptadas a determinados rangos de temperatura. Cuando estos límites se superan durante periodos prolongados, pueden producirse cambios en su distribución, desplazamientos hacia aguas más frías, alteraciones en los ciclos reproductivos y modificaciones en la disponibilidad de alimento.

Las consecuencias dependen de la intensidad y duración de cada episodio, así como de la capacidad de adaptación de los organismos afectados. Estos cambios también pueden repercutir en la pesca y en otras actividades humanas que dependen del equilibrio de los ecosistemas marinos.

¿Un mar más caliente puede intensificar las tormentas?

Una superficie marina muy cálida puede aportar más humedad y energía a las capas bajas de la atmósfera. Por ello, puede favorecer precipitaciones más intensas cuando coincide con una situación meteorológica propicia.

Sin embargo, el calor del mar no provoca por sí solo una DANA ni permite asegurar que se producirán lluvias torrenciales. Para que se desarrollen tormentas intensas deben coincidir otros ingredientes, como inestabilidad atmosférica y algún mecanismo que obligue al aire húmedo a ascender.

El estado del agua puede reforzar un episodio convectivo si la configuración atmosférica es favorable, pero no sirve por sí mismo para anticipar cuándo, dónde o con qué intensidad se producirán las precipitaciones.

Un calor acumulado que se nota también en tierra

Las anomalías mostradas por AEMET vuelven a poner de relieve la estrecha relación entre las condiciones del mar y el tiempo que se experimenta en las zonas costeras.

Un Cantábrico con temperaturas más de 3 ºC por encima de lo habitual y un Mediterráneo occidental con desviaciones superiores a 4 ºC almacenan una cantidad extraordinaria de energía para estas fechas.

Mientras el agua mantenga estas temperaturas, el litoral puede seguir registrando noches en las que resulte difícil refrescar, acompañadas de una elevada humedad y de una intensa sensación de bochorno. 

Fuente: estrelladigital

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