Seguridad: tarea difícil, pero no imposible

A las palabras, el mandatario agregó acciones: el Departamento de Estado de los Estados Unidos declaró como terroristas a las organizaciones criminales: Cártel de Sinaloa

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Con su acostumbrada ligereza, el presidente de Estados Unidos Donald Trump ha expresado que México “está gobernado en buena medida por los cárteles”, insistiendo en su residencia de Mar-A-Lago, Florida, que esto ocurre “desde hace años, pero ahora especialmente”, en lo que a todas luces es una manera de justificar sus políticas intervencionistas.

A las palabras, el mandatario agregó acciones: el Departamento de Estado de los Estados Unidos declaró como terroristas a las organizaciones criminales: Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y a la nueva Familia Michoacana, lo que abre un abanico de posibilidades en cuanto a sus acciones.

Sin duda este es con mucho el inicio de administración más polémico de un vecino del Norte, al menos en las últimas décadas, en lo que respecta a las relaciones exteriores y en especial la relación con nuestro país.

Según ha trascendido en distintos medios de comunicación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha convocado a su gabinete de seguridad y relaciones exteriores para hacer frente al nuevo embate retórico (y de acciones) del gobierno estadounidense, no es tarea fácil tomando en cuenta que aún está por vencer el plazo conseguido para la imposición de aranceles a nuestra nación.

En contexto, la presidencia de Trump ha iniciado con mensajes y acciones que apuntan a su electorado más radical, a esos grupos nativistas que detestan las relaciones internacionales a las que califican de “poco ventajosas” para Estados Unidos, y desdeñan toda participación en mecanismos de apoyo exterior.

Pareciera que la política externa norteamericana está dando un viraje total respecto de la tradición del país “auxiliador” y promotor de derechos humanos, incluidos los relativos a la comunidad LGBTQ+, supeditando todo a una especie de afán supremacista en una nueva era de dominación.

En cuanto a la seguridad, pasa por alto un principio elemental: la existencia de los carteles de la droga depende principalmente de la existencia de un mercado, y la sociedad estadounidense tiene un problema de adicciones que la convierte en ese mercado.

Sin embargo, también debemos considerar que después de la guerra iniciada por Felipe Calderón y que costó tantas vidas a lo largo de más de una década, el gobierno mexicano en la etapa de Morena (con Andrés Manuel López Obrador como presidente), cambió de actitud frente al narco al establecer la política de “abrazos, no balazos”.

Es de reconocerse: el gobierno federal mexicano relajó su actuación frente a los cárteles del narcotráfico, y estos se metieron hasta la cocina, a grado tal que hay entidades federativas donde el poder del narco se confunde con el político.

Es una tarea titánica recobrar la supremacía del Estado, y garantizar a la población que realizará sus actividades sin temor. La seguridad es la base del desarrollo, y vale todo el esfuerzo que implica. Es una tarea difícil, pero no imposible. Lo digo por experiencia.

POR IVONNE ORTEGA PACHECO

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