Liquidación, no es pensión

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El despido de tres mil trabajadores de confianza de Pemex, que inició el pasado 6 de junio, es un asunto meramente cosmético.

Considerando el verdadero tamaño de los problemas financieros de Pemex, el despido de tres mil trabajadores de confianza, que inició el pasado 6 de junio, es un asunto meramente cosmético y aun así, su ejecución ya está convirtiéndose en un nuevo problema.

Quinientos de los empleados afectados denuncian que no se les está reconociendo su derecho a jubilarse, a pesar de que reúnen las condiciones para ello, sino que les ofrecen únicamente una liquidación por lo que están interponiendo demandas laborales basadas en un antecedente resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En una resolución de 2024 a favor de una persona despedida en esas condiciones, la Segunda Sala determinó que Reglamento de Trabajo del Personal de Confianza de Pemex viola el Convenio 102 de la Organización Internacional del Trabajo, por lo que permitió la jubilación reducida en tanto se cumplan los requisitos de edad y al menos 15 años de servicio.

¿Realmente tiene Pemex la necesidad de pasar por esos procesos? La verdad, no y eso abre la interrogante de si las medidas que se están tomando para sanearla están realmente en la dirección correcta y la dimensión adecuada. Su nómina total inició el año con 129 mil 198 trabajadores, de los que 22 mil aparecen como de confianza. El ahorro por los tres mil despidos apenas ascendería a cuatro mil 798 millones de pesos entre 2025 y 2026. Si bien es cierto que tiene un enorme exceso de personal comparada con otras empresas de su tipo en el mundo, tiene mucho más dinero en disputa en otros frentes.

De acuerdo con su Reporte Anual de Sostenibilidad más reciente, publicado apenas este lunes, cerró 2024 con 32 mil 172 millones de pesos comprometidos en demandas legales e incumplimientos. Por un lado, procesos contenciosos por 13 mil 712 millones en diversas materias, incluida la laboral, además de administrativos, agrarios, ambientales, arbitrajes, civiles, fiscales, mercantiles, juicios de amparo y penales.

Por otro lado, también está en el banquillo de los acusados en 174 juicios derivados de incumplimientos contractuales por 18 mil 460 millones de pesos, aunque asegura que “las áreas financieras y de administración están llevando a cabo acciones con el fin de llegar a acuerdos extrajudiciales con los acreedores o demandantes”. Si bien es una fórmula legalmente legítima, el negociar descuentos con quienes ya ha ahorcado por mucho tiempo con sus impagos no se ve moralmente correcto.

Más aún, todas esas cifras palidecen frente a la enorme deuda financiera que asciende a 97.6 mil millones de dólares, de acuerdo con el informe presentado en la mañanera de ayer, y la que tiene con sus proveedores y contratistas por más de 20 mil. En pesos, estamos hablando de 2.2 billones (millones de millones).

Al inicio de la semana, la Secretaría de Hacienda presumió que la calificadora Fitch subió la calificación de Pemex de B+ a BB con perspectiva estable, lo que no tiene que ver con el desempeño actual de la petrolera sino con el apoyo que está recibiendo del gobierno para cubrir sus amortizaciones de deuda más inmediatas.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirma que a partir de 2027 Pemex será capaz de enfrentar por sí sola todos sus compromisos, tanto en deuda como en inversión. Habrá que dar seguimiento al plan de trabajo ya presentado por los funcionarios responsables y al cumplimiento de las expectativas que plantea.

Fuente: ADRIANA DELGADO RUIZ / Heraldo de México

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