Islandia dice «no» a reabrir las negociaciones para entrar en la Unión Europea

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Los islandeses han rechazado retomar las conversaciones de adhesión con Bruselas por un 52,8% frente al 47,2%. La consulta no decidía la entrada inmediata del país en la UE, sino si debía volver a negociar las condiciones de una posible adhesión

Islandia ha decidido no reabrir por ahora las negociaciones para incorporarse a la Unión Europea. El “no” se impuso en el referéndum celebrado este sábado 29 de agosto con aproximadamente un 52,8% de los votos frente al 47,2% obtenido por el “sí”, según el resultado del escrutinio.

La votación ha vuelto a mostrar hasta qué punto la relación con la UE continúa dividiendo al país. El margen entre ambas opciones fue relativamente estrecho y el apoyo a retomar las conversaciones fue considerablemente mayor en Reikiavik que en buena parte de las zonas rurales. La consulta, sin embargo, no preguntaba a los islandeses si querían entrar directamente en la Unión Europea. Lo que estaba en juego era si Islandia debía reanudar unas negociaciones de adhesión que llevan más de una década paralizadas.

¿Qué votaba exactamente Islandia?

La pregunta planteada a los ciudadanos era si el país debía reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea. Una victoria del “sí”, por tanto, no habría convertido automáticamente a Islandia en un nuevo Estado miembro. Habría permitido volver a sentarse con Bruselas para negociar las condiciones de una eventual incorporación.

Solo después de conocer esas condiciones habría podido abrirse una nueva fase política sobre la conveniencia o no de completar la adhesión. Además, el referéndum celebrado este sábado tenía carácter consultivo desde el punto de vista jurídico. Aun así, la primera ministra islandesa, Kristrún Frostadóttir, había manifestado antes de la consulta su intención de respetar el resultado de las urnas.

La victoria del “no” supone así un importante freno político para cualquier intento de reactivar a corto plazo las conversaciones con la Unión Europea.

La pesca y la soberanía vuelven al centro del debate

La pertenencia a la Unión Europea lleva años generando un intenso debate en Islandia, especialmente por cuestiones relacionadas con la pesca y el control de los recursos naturales.

El sector pesquero tiene un peso económico y político especialmente importante en el país. Entre los argumentos de quienes se oponen a la adhesión figura el temor a perder capacidad de decisión sobre los caladeros y tener que adaptar la gestión pesquera islandesa a las reglas comunitarias. Los defensores del “no” también han incidido durante la campaña en la soberanía nacional y en la posibilidad de mantener la actual relación con Europa sin necesidad de convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión.

Islandia forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE) junto con Noruega y Liechtenstein, lo que le permite participar en gran parte del mercado interior europeo. El país también pertenece al espacio Schengen, de manera que mantiene ya una estrecha integración económica y política con los países comunitarios pese a permanecer fuera de la UE.

Los partidarios del “sí” querían conocer las condiciones de Bruselas

Los defensores de reabrir las negociaciones sostenían que sentarse de nuevo con la Unión Europea no implicaba aceptar necesariamente la adhesión. Su principal argumento era que Islandia debía conocer qué condiciones podría obtener de Bruselas antes de decidir definitivamente si le conviene o no convertirse en miembro.

También defendían una integración más estrecha con Europa y consideraban que las conversaciones permitirían discutir asuntos económicos, comerciales y políticos que afectan directamente al futuro del país. La cuestión europea había regresado al primer plano después de que el Gobierno de coalición formado a finales de 2024 se comprometiera a celebrar un referéndum sobre la reapertura de las conversaciones antes de que terminara 2027.

Islandia solicitó entrar en la UE en 2009

El debate sobre la adhesión no es nuevo. Islandia presentó formalmente su solicitud para ingresar en la Unión Europea en julio de 2009, después de que la crisis financiera internacional golpeara con especial dureza al país.

Las negociaciones de adhesión comenzaron en 2010 y avanzaron durante los años siguientes. Islandia llegó a abrir 27 capítulos negociadores y cerrar provisionalmente 11, aunque algunas de las áreas más sensibles, entre ellas las relacionadas con la pesca y la agricultura, quedaron pendientes. El proceso quedó paralizado tras las elecciones de 2013 y el posterior cambio de Gobierno.

En 2015, el Ejecutivo islandés comunicó a las instituciones europeas que Islandia no debía seguir siendo considerada un país candidato en proceso activo de adhesión. Existe, sin embargo, un matiz jurídico relevante: la solicitud presentada en 2009 nunca fue retirada formalmente. Las autoridades islandesas han reconocido que aquella petición continúa teniendo validez jurídica, aunque las negociaciones permanezcan suspendidas.

Reikiavik vota diferente al resto del país

El resultado del referéndum ha dejado también una clara diferencia territorial. El apoyo a reabrir las negociaciones fue especialmente elevado en Reikiavik. En la circunscripción norte de la capital, el “sí” obtuvo alrededor del 57,5%, mientras que en Reikiavik Sur alcanzó aproximadamente el 54,5%.

Fuera de la capital, en cambio, el rechazo a volver a negociar con Bruselas fue mayor y terminó inclinando el resultado nacional hacia el “no”. La diferencia refleja una división que ya se ha observado en anteriores debates sobre la integración europea: las zonas urbanas tienden a mostrar una posición más favorable a la UE que buena parte del territorio rural.

Islandia seguirá fuera de la Unión Europea

El resultado del referéndum no supone jurídicamente la retirada de una solicitud de adhesión que, de hecho, continúa formalmente vigente. Sí deja claro, sin embargo, que no existe ahora una mayoría social favorable a reabrir las negociaciones con Bruselas.

Islandia seguirá manteniendo su actual relación con la Unión Europea mediante el Espacio Económico Europeo, Schengen y otros acuerdos de cooperación. Más de una década después de que las negociaciones quedaran paralizadas, los islandeses han vuelto a pronunciarse sobre su futuro europeo. Y esta vez, por un margen estrecho pero suficiente, han decidido que el país no vuelva por ahora a la mesa de negociación para entrar en la Unión Europea.

Fuente: estrelladigital

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