CIUDAD DE MÉXICO.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoció que el gobierno de México ha intensificado como nunca antes sus acciones contra los cárteles, pero consideró que los resultados siguen siendo insuficientes frente al poder que mantienen las organizaciones criminales.
Durante una declaración en Quito, Ecuador, a donde llegó procedente de Colombia como parte de su gira por América Latina, Rubio sostuvo que el principal desafío en materia de narcotráfico se encuentra en México, al señalar que ahí se localiza, en sus palabras, “la cabeza de la serpiente”.
El funcionario estadounidense afirmó que el gobierno mexicano “ha hecho más de lo que jamás se había hecho” para perseguir a los grupos criminales, aunque inmediatamente matizó que esos esfuerzos “no son suficientes”.
Rubio atribuyó la dificultad para combatir a los cárteles al tamaño de México y al poder económico y operativo que han acumulado las organizaciones criminales.
Aseguró además que existen amplias zonas del territorio mexicano que, desde la perspectiva estadounidense, no están plenamente bajo control del Estado, sino que son dominadas por organizaciones que Washington considera narcoterroristas.
El secretario de Estado estadounidense señaló que esta situación representa una amenaza directa para el Estado mexicano y recordó que la violencia vinculada con los grupos criminales alcanza también a actores políticos, jueces y periodistas.
“Estos grupos representan una amenaza enorme justo en nuestra frontera”, sostuvo.
Rubio también alertó sobre la capacidad financiera y tecnológica de los cárteles, particularmente por el uso de drones para actividades relacionadas con el tráfico de drogas y personas hacia Estados Unidos.
Frente a este escenario, insistió en que Washington pretende mantener la cooperación con las autoridades mexicanas para combatir a las organizaciones criminales, aunque dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos tenga que enfrentar esta amenaza “de una forma u otra” si la colaboración bilateral no resulta suficiente.
La postura de Rubio ocurre en un momento en que México y Estados Unidos han reforzado su cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha reportado múltiples operativos, detenciones, decomisos de armas y drogas y la destrucción de laboratorios clandestinos.
Tan solo a principios de septiembre, fuerzas federales informaron de la inhabilitación de tres laboratorios clandestinos en Sinaloa, donde fueron aseguradas aproximadamente 16.8 toneladas de metanfetamina en diferentes etapas de producción, además de precursores y otros productos químicos.
La administración mexicana también ha profundizado su coordinación con agencias estadounidenses, incluida la DEA, en acciones de inteligencia y seguridad. No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que cualquier cooperación con Estados Unidos debe realizarse bajo el principio de respeto a la soberanía mexicana.
Las declaraciones de Rubio representan así una nueva presión sobre México para incrementar los resultados contra los cárteles, particularmente cuando Washington ha colocado el combate al tráfico de fentanilo, las drogas sintéticas y las organizaciones criminales como uno de los principales asuntos de su agenda bilateral.
El gobierno estadounidense, por su parte, ha señalado que su estrategia no se limita al decomiso de drogas, sino que busca afectar las finanzas, las redes de corrupción y a los facilitadores que permiten operar a los grupos criminales.
Fuente: NC








