¿Cómo llega el agua puerca a los grifos de Guadalajara? Porque allí está la clave…

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Las plantas potabilizadoras podían manejar el agua contaminada hasta antes del gobierno de Enrique Alfaro.

Ciudad de México,– El agua comenzó a llegar negra y con olor a excremento a hogares de la Zona Metropolitana de Guadalajara, pero la crisis no nació en las tuberías de las casas ni apareció de un día para otro. Para encontrar su origen hay que recorrer hacia atrás el camino del agua: seguir las redes que la transportan, revisar las plantas que deberían potabilizarla y llegar, finalmente, hasta las fuentes de abastecimiento que durante décadas han recibido descargas industriales y municipales.

En ese trayecto también aparecen decisiones y omisiones de los gobiernos que pudieron impedir que la contaminación alcanzara este punto. Una parte central de esa historia corresponde a la administración de Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano. Los afluentes de Jalisco arrastraban desde antes distintos contaminantes, pero, hasta que “Alfaro entrara, las plantas potabilizadoras de Jalisco lo podían manejar”, sostiene Josué Daniel Sánchez Tapetillo, especialista hídrico.

Por eso miles salieron a marchar el domingo pasado, pero la respuesta del gobierno de Pablo Lemus, también de Movimiento Ciudadano, fue la represión. Decenas de personas fueron detenidas y torturadas por policías y, como burla, el resto fue dispersado con chorros de agua. Siete hombres, entre ellos un repartidor de comida que no participaba en la marcha, fueron llevados por unas horas al penal de máxima seguridad de Puente Grande.

“Fue una salvajada”, dice Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología (IL) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), quien asistió a la protesta y presenció la represión.

Él y su equipo en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG le han dado seguimiento al tema de la contaminación del agua desde hace varios años. Con su experiencia e investigaciones, ambos especialistas ayudan a reconstruir esta historia de contaminación hídrica.

“Fue una salvajada”, dice Eduardo Juárez Carrillo
El cuerpo heroico de bomberos se prestó para lanzar chorros de agua a manifestantes que exigían agua de calidad en Guadalajara y los municipios conurbados. Foto: Fernando Carranza García, Cuartoscuro.

Primero, ¿de dónde viene el agua?

Hasta mediados del siglo pasado, Guadalajara no requería del agua de otros lugares, explica Eduardo Juárez Carrillo. La ciudad se abastecía de pozos subterráneos y manantiales locales, como los ojos de agua del parque de los Colomos.

A partir de mediados del siglo XX comenzó la escasez. Así que los gobiernos en turno decidieron llevar agua del Río Santiago, que atraviesa Jalisco y Nayarit y desemboca en el océano Pacífico, cerca de San Blas.

Así que decidieron llevar agua del Río Santiago
El Río Santiago, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua de Jalisco, arrastra descargas industriales y municipales. Foto: Google Maps.

Luego, comenzaron a extraer el agua directamente del Lago de Chapala, el más grande del país, ubicado entre Jalisco y Michoacán. Y este cuerpo de agua, a su vez, es alimentado por el Río Lerma, también el más grande de México, el cual nace en el Estado de México. En la década de 1970 se autorizó extraer de Chapala hasta 8.5 metros cúbicos por segundo, señala el investigador de la UdeG.

Décadas después, la demanda ya no era sólo de Guadalajara, sino de toda un Zona Metropolitana. Esta área urbanizada actualmente la conforman nueve municipios: El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos, Juanacatlán, San Pedro Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá, Zapopan, Zapotlanejo y, por supuesto, Guadalajara.

En la década de 1970 se autorizó extraer de Chapala hasta 8.5 metros cúbicos por segundo,
El Lago de Chapala, principal fuente de abastecimiento de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara, recibe contaminantes arrastrados por el Río Lerma y descargas residuales.  Foto: Google Maps.

En 2005 las autoridades locales “buscaron otra fuente de agua, que sería el Río Verde”, dice el director del Instituto de Limnología del CUCBA. En ese entonces, la entidad era gobernada por el panista Francisco Javier Ramírez Acuña, quien también reprimió la protesta social. Este torrente nace en la Huasteca de San Luis Potosí y entra por los Altos de Jalisco.

Otra fuente de abastecimiento indirecta es el Río Zula, que se conecta de manera natural con el Río Santiago, a la altura de Ocotlán.

Décadas después, la demanda ya no era sólo de Guadalajara, sino de toda un Zona Metropolitana.
Las principales fuentes de abastecimiento de agua de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Imagen: Gobierno de Jalisco.

Aquí empieza la contaminación

De 112 sitios monitoreados del Río Santiago, 94 por ciento incumplió el criterio de coliformes fecales, de acuerdo con el Diagnóstico Río Lerma-Santiago, 2012-2024, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Además, ahí desembocan aguas residuales de las industrias textil, alimentaria, farmacéutica y automotriz, entre otras.

Cuando se junta con el Río Zula, se agregan otros contaminantes, porque este otro ya “viene cargado, desde Los altos de Jalisco, básicamente de vinazas tequileras”, explica Eduardo Juárez Carrillo. “Es un agua hipercontaminada, las vinazas tequileras son, hiperácidas, llevan alcohol y azúcares. O sea, las bacterias son felices en esas aguas”.

El Río Lerma, el principal proveedor de agua del Lago de Chapala, también presenta altos indicios de contaminación, según el Diagnóstico de la Conagua. Los resultados arrojan Demanda Química de Oxígeno (DQO) en el 95 por ciento de los puntos estudiados. Esto quiere decir que teine altos niveles de materia orgánica contaminante.

Además, el 90.5 por ciento de las muestras presentó niveles por encima de lo admitido de coliformes fecales, el 88 por ciento de la bacteria Escherichia coli y el 40% arrojó toxicidad aguda.

Ahora, el Río Lerma, el principal proveedor de agua del Lago de Chapala, también presenta altos indicios de contaminación
Los puntos rojos señalan los sitios con altos niveles de contaminación en distintos afluentes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Fuente: Conagua.

En tanto, Chapala “presenta problemas de contaminación microbiológica y en algunos sitios el agua resulta tóxica”, según el Diagnóstico de Calidad del Agua Superficial y Subterránea en el Lago De Chapala, Jalisco, de la Conagua. Recibe aguas residuales de las industrias, pero también del municipio, o sea, de los hogares.

El estudio encontró que cinco de los seis metales evaluados rebasaron los límites máximos permisibles en al menos un muestreo. El arsénico, que altera la función celular, rebasó el límite en 14 puntos. En 11 sitios la Conagua halló mercurio por encima de los niveles permitidos, un metal que daña el sistema nervioso y el cerebro.

El plomo, que además de los riñones y otros órganos, se halló en dos sitios. También encontraron metales pesados sumamente dañinos a la salud como el cadmio y el cromo.

Y el Río Verde “cruza una zona de alta producción agrícola y pecuaria, como Los Altos de Jalisco. Ahí se produce muchísima carne de pollo de cerdo, pero sobre todo, huevo”, señala Josué Daniel Sánchez Tapetillo. Esas industrias descargan sus aguas residuales en ese río, “entonces también es un cuerpo de agua con cierto grado de contaminación”, agrega.

Con Enrique Alfaro “perdimos seis años y ahora tenemos el agua sucia hasta el cuello
Esta es la calidad del agua que sale de directamente de las llave en las viviendas de Guadalajara. Foto: Luz Ramos.

Contaminación en presas y potabilizadoras

De esos ríos, el agua es conducida a diferentes presas. Una parte del cauce del Río Santiago es desviada a la presa Corona, en el municipio de Chapala. Desde este embalse y a través de un canal a cielo abierto donde recibe más contaminantes, es transportada luego a la presa de Las Pintas, en el municipio de El Salto.

Las Pintas también recibe agua del Lago de Chapala, que le llega por dos vías y en ambas –una más que otra– se contamina más. Desde hace 70 años se envía por un canal a cielo abierto, así que recibe las descargas de los miles de hogares y de las industrias. Este transporta 2 mil 500 litros por segundo.

La segunda vía es el acueducto Chapala-Guadalajara, construido en los años 90. En ese tubo cerrado viajan más de 5 mil 500 litros por segundo a los nueve municipios de la Zona Metropolitana. Pero al ser el único de su tipo desde el lago y el que más agua aporta, no hay oportunidad de que le den mantenimiento, pues eso implicaría parar su funcionamiento.

Otra presa artificial que suministra agua es la presa Elías González Chávez –conocida como Calderón–, que recibe agua del Arroyo Calderón y de escurrimientos de Los Altos de Jalisco. Así como la presa de El Zapotillo. Esas aguas son distribuidas a cinco diferentes plantas y todas requieren mejoras, dice Josué Sánchez Tapetillo.

La contaminación de los ríos se combina con un sistema de abastecimiento y tratamiento que ha perdido capacidad de respuesta para limpiar el agua.

Las Pintas también recibe agua del Lago de Chapala.
La presa Las Pintas también aparece en focos rojos en el Sistema Nacional de Información del Agua (Sinav) de la Conagua.

El deterioro del SIAPA en el gobierno de Alfaro

Es cierto que los ríos están contaminado y que la Federación, así como los gobiernos de diferentes entidades deben asumir su responsabilidad al respecto, pero “hasta antes de que (Enrique) Alfaro entrara (al gobierno de Jalisco), las plantas potabilizadoras de aquí podían manejar esa contaminación”, dice Josué Daniel Sánchez Tapetillo.

“Es a partir del Alfaro que empezamos a tener estos problemas. Se cae el mantenimiento, se cae la recaudación” del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (siapa). “El organismo ya no tiene los mismos recursos” para abastecer de agua y agua limpia.

El Sánchez Tapetillo recuerda que en algún momento de la administración de Alfaro, de 2018 a 2024, falló el sistema que transporta el agua del Lago de Chapala a Guadalajara. Pero el exgobernador que ahora vive en España, le echó la culpa al sistema eléctrico regional de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Todo lo anterior, sumado a otros problemas de infraestructura, operación y mantenimiento, contribuye a que el agua está llegando a los hogares de la Zona Metropolitana de Guadalajara en condiciones de pésima calidad.

El problema no está sólo la suciedad que arrastra el agua desde sus fuentes, sino en las deficiencias de la infraestructura encargada de conducirla y potabilizarla antes de distribuirla a la población.

Fuente: sinembargo

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