Justifican violencia contra niños con dicho “la letra con sangre entra”

Cuando se investigan los casos, los agresores afirman que así es cómo se forman “personas de bien”.

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No ha terminado 2021 y ya tiene el récord de ser el año con el mayor número de denuncias por casos de violencia en contra de niños, niñas y adolescentes en Quintana Roo

De acuerdo con las cifras del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) el año pasado se registraron 655, pero en 2021 la cifra aumentó 67 por ciento, llegando a 971 denuncias y contando. 

En la mayoría de los casos, los agresores afirman que “así los educaron” para formar personas de bien.

Así lo declaró Norma Gabriela Salazar Rivera, secretaria ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) en la entidad, quien destacó que ante este escenario, han tenido que redoblar esfuerzos coordinados con los tres niveles de gobierno para garantizar la protección de este grupo vulnerable.

“Definitivamente tuvo mucho que ver el confinamiento por la pandemia que ha afectado la vida natural no solo de la niñez, sino también de la sociedad. Por esta razón hemos estado muy al pendiente de cada caso, dándole seguimiento desde que tenemos conocimiento para brindar atención médica, psicológica, alojamiento, asesoría y demás atenciones que requiera la víctima”.

Citó que la mayoría de los casos de violencia son del tipo física, a través de maltratos, golpes o castigos.

“Casi en todas las ocasiones nos encontramos con que el agresor justifica sus acciones argumentando que la letra con sangre entra, o que de esta manera fueron educados durante su infancia, haciéndolos hombres de bien”.

Indicó que el trabajo del Sipinna no solo es proteger la integridad del menor de manera inmediata, sino explicar que este tipo de castigos corporales tienen consecuencias muy negativas en el desarrollo de las personas, afectando su salud mental, bajando su autoestima, e llegando a imitar este tipo de escarmientos en el futuro.

Jiménez Salazar añadió que por esta razón también se ha incrementado el número de menores de edad con crisis de ansiedad y estrés, ya que a la violencia familiar que sufren, se le suma la preocupación por el confinamiento, ya que afectó las interacciones sociales que eran utilizadas como escape.

“Definitivamente estamos observando que cada vez son más los grupos de menores de edad cuya tranquilidad, paz y salud está siendo afectada, y por eso enfocamos nuestros esfuerzos en brindar atención a cada uno de ellos. Pero también es importante la campaña que realizamos a través de radio, televisión e incluso las redes sociales para concientizar a toda la sociedad que la violencia contra menores debe terminar, no es algo que debe seguir normalizado”.

Fuente: SIPSE

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