Lucrar con la adicción de los aficionados

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La advertencia del presidente Lula desató una respuesta virulenta por parte de los cuatro clubes más importantes del futbol brasileño. Casi al unísono el Flamengo, Gremio, Corinthias y el Sao Paulo

Mientras en México duermen el sueño de los justos y muchos se hinchan las bolsas de dinero, tiembla el mercado de las apuestas deportivas en Brasil, luego de que el presidente Luis Inazio Lula da Silva anunció que va a aplicar medidas severas, restricciones a la publicidad y prohibiciones totales en el sector debido a que las plataformas de apuestas han generado un grave problema de salud pública y endeudamientos brutales es las familias —principalmente en las clases económicas más castigadas— por los niveles de adicción que generan.

Sí, por supuesto. Estamos a unos días de que haya elecciones en Brasil y Lula es candidato por el Partido de los Trabajadores. Sabemos que prometer no empobrece y que los políticos son capaces de decir la más ruin mentira con tal de convencer al electorado, pero no por ello hay que dejar de prestar atención a sus palabras: “El juego está hecho para que ellos ganen. Los equipos de futbol no pueden querer que el pobre, que ya gasta dinero para ver el partido, pague autobús, pague metro, todavía tenga que jugar para complacer a los equipos. No, no y no. Prepárense porque yo me meto en esta pelea. Y cuando me meto en una pelea, no me detengo”.

La advertencia del presidente Lula desató una respuesta virulenta por parte de los cuatro clubes más importantes del futbol brasileño. Casi al unísono el Flamengo, Gremio, Corinthias y el Sao Paulo suscribieron un comunicado en el que anunciaron “el fin del futbol brasileño” si se ejecuta el plan de prohibir los juegos en línea y las apuestas porque la inyección de dinero que aportan es una de las principales fuentes de ingresos del deporte, gracias a la cual, los clubes brasileños son protagonistas en la Copa Libertadores y en la Sudamericana y no sólo ellos, también así se financian otros equipos más pequeños. Si se da al traste con este modelo de negocio, las apuestas no dejarán de existir, aseguraron, sino que los consumidores migrarán a plataformas clandestinas que no pagan impuestos, lavan dinero y manipulan los resultados de las competencias.

La respuesta de Lula a este lloriqueo fue contundente “pero si el futbol vivió siglo y medio sin las apuestas. Si depende de mi voluntad personal, voy a acabar con las bets en este país. Podemos perder el impuesto. Lo que no puedo perder es la vida de los jóvenes jugando”.

Según cifras, en 2025, las apuestas online se llevaron más de 12 mil millones de dólares de los brasileños y miles de familias quedaron endeudadas. Los clubes perderían unos 200 millones de dólares en publicidad. De sobra sabemos que las casas de apuestas y los tipsters son la fuente del enviciamiento y que no conocen el significado de las palabras conciencia y moral. Su ambición los desborda y no siente un mínimo de culpa o pena por llevar a la ruina a las personas. Es culpa de ellas porque deben saber autoregularse, ya están grandes, son adultos, alegan. Es vergonzoso que la industria del deporte, ligas, clubes, medios y comunicadores lucren tan vilmente con la adicción a las apuestas de los aficionados. México: te estás tardando.

Fuente: Heraldo de México

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