El conocimiento nos hará libres

No existe acuerdo posible sin la reflexión. Lo demás es imposición. Se habla de los libros que escriben los políticos porque “describen” la visión de país y la razón de sus políticas públicas

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No existe acuerdo posible sin la reflexión. Lo demás es imposición. Se habla de los libros que escriben los políticos porque “describen” la visión de país y la razón de sus políticas públicas, pero los resultados de país nos muestran que hay una
camada de empresarios opinando sobre la coyuntura, pero ausentes de la reflexión sobre el país.

Esto nos ha mal enseñado que solo los políticos tienen derecho a opinar y en muy pocos casos a reflexionar. Los empresarios no porque partimos de la falsa premisa que infiere que solo lo hacen por su interés económico. Te tengo una noticia, si trabajas para una empresa, lo hacen también para el interés de tu billetera. Si trabajas para el gobierno, también, porque son los empresarios, y, los que trabajamos en empresa, quienes pagan impuestos que a su vez se traducen en tu salarios y prestaciones. Para muestra la estrategia del SAT de no cobrar tasas impositivas más altas, sino recaudar más.

¿Mejores unos que otros? No, complementarios. Creer que lo son es una ausencia de reflexión y una presencia de imposición de ideas que no corresponden con el país que somos, pero si con el que creemos ser y ahí nuestro error.

La imposición muchas veces se disfraza de opinión. “Lo que yo creo” más la suma de características tales como la honestidad o fraternidad se han convertido en ley. Reflexionar parte de la convicción de que lo que piensas no es ley. Reflexionar implica leer a otros. También significa leerte y/o observar tus conclusiones pasadas para seguir haciendo planteamientos y con ello construir el futuro.

En días recientes se presentó el libro “Ideas sobre la libertad que cambian al mundo” de Ricardo Salinas Pliego. Un empresario reflexionando sobre nuestro país, vaya hazaña. Advertencia: leerlo no significa estar de acuerdo con él; implica gritar desde la lectura un verdadero y profundo ¡Viva México!, porque parte e invita a la reflexión.

El puerto de partida son tres prólogos, el primero de Mario Vargas Llosa, el segundo de Leonardo Curzio y el tercero de Axel Kaiser, un pensador chileno sobre el que vale la pena explorar. Tiene tres puertos: Entendiendo la libertad lo que sienta las bases conceptuales para la reflexión. Segundo, la libertad económica y, tercero, libertad política; complementos ineludibles de una sociedad equitativa, franterna y prospera.

Concluye en la acción y no en la dicción relatando lo que se hace desde  Grupo Salinas en pro de la libertad. Tiene una edición impecable de Circulo Editorial Azteca con la participación de Arte & Cultura de Grupo Salinas en el que el eje del libro no es la línea del tiempo, es decir, la fecha en la que Don Ricardo escribió los ensayos; sino el devenir de las ideas con el objetivo de reflexionar.

Esto es ejemplo para los empresarios mexicanos que confunden opinar con reflexionar y que al hacerlo se omiten y minimizan que “la empresa es la única institución humana creadora de riqueza”. Prioricemos reflexionar sobre opinar, es bueno para nuestra billetera.

Fuente: heraldodemexico

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