Permanente insatisfacción

Ganaron, arrollaron y, sin embargo, no se les ve felices. Si acaso inconformes, por eso van por más

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Ganaron, arrollaron y, sin embargo, no se les ve felices. Si acaso inconformes, por eso van por más. No se nota esa alegría en las calles que se veía hace seis años con el triunfo de López Obrador. Pareciera que esta otra victoria, aunque es mayor en número, no es tal.

Mucho me recuerda el pueblo de México a esos animales salvajes que huelen el olor a sangre y luego nada los detiene. Así estamos casi todos; ciertamente gran parte de la población.

Hay un enojo común: se busca destruir todo, mismo lo que medianamente funciona. Últimamente, este enojo es más exacerbado, aunque habría que señalar que no se limita a quienes simpatizan con Morena.

Y así, no les satisface tener mayoría en el Congreso, buscan la mayoría calificada; una sobre representación no obtenida en las elecciones para evitarse cualquier posibilidad de objeción. ¿Es necesario esto? En lo absoluto. Con el retiro del Ministro González Alcántara en unos meses, Morena y la presidenta Sheinbaum tendrán mayoría en la Suprema Corte. Por eso es que digo que aquí de lo que se trata es de destruir a la SCJN y al Poder Judicial en su conjunto.

El problema inmediato es lo que ocurrirá como país sin pesos y contrapesos en el Estado, pero a largo plazo es otra la cuestión: ¿cuándo, como país, nos vamos a dar una tregua? ¿Dejar de arrollar a quien piense diferente o tratar de sobrevivir la embestida; pasar a entablar diálogos en lugar de seguir señalando y destruyendo todo lo que no gusta?

El enojo constante de López Obrador en contra de los ministros y el de Mario Delgado en las entidades y localidades donde Morena perdió tiene la lógica de la arenga; de mantener viva la llama de la revancha del pueblo y para el pueblo. O, lo que es lo mismo, la naturaleza salvaje del tigre —más de 100 millones de ellos— que quieren más carnicería.

Lo que es increíble es que todo lo anterior es con la aquiescencia de Claudia Sheinbaum. O ¿será que la sed de revancha de la gente la ha rebasado incluso a ella misma? ¿Ya perdió esa batalla aun antes de comenzar su sexenio? ¿Se podrá desprender del yugo de su predecesor, pero todavía más importante, de su propio pueblo?

¿La transformación que empezaron durará hasta cuándo y llegará hasta dónde? ¿Cuánto le falta?, ¿por qué siguen en plan de lucha? Creo que ni los propios morenistas conocen las respuestas a esas preguntas. Y si las desconocen es precisamente porque la fuerza sin una lógica específica en realidad ya trasciende a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum. Llegará un momento en que ellos dejarán de importar y será la muchedumbre la que se conduzca a sí misma, con vida propia y en un constante estado de insatisfacción material, pero también social y de pertenencia.

¿Qué satisface a Regeneración Nacional? No queda claro. No fueron las arrolladoras elecciones. No será tampoco la rendición del Poder Judicial o el control y dominio de los mercados y sector empresarial. ¿Qué se querrá después? La UNAM (supongo que el acoso al exrector Graue lo están leyendo con cuidado el doctor Lomelí y la máxima casa de estudios) al igual que varias importantes instituciones que aún sobreviven. ¿Y después de eso?

La 4T y todo el pueblo de México somos un sinfín de tigres; y los tigres, a diferencia de los leones, no se satisfacen nunca y no saben conducirse en manada en pos del bien común. El logro que esperan es una satisfacción material inmediata pero que no satisface y eso es precisamente lo que está pasando con el acecho de cada uno en lo individual al PJ. Se repartirán el botín, y ¿después? Más negocios, proyectos, prebendas, puestos.¿Hasta dónde tiene el tigre llenadera? La sociedad mexicana está en plan de avorazada, aunque eso signifique su lenta muerte.

El pueblo de México sigue su propio sentido de insatisfacción. Con hambre, los ofuscados; se comerán mismo a quienes hoy los alimentan.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

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