Claudia Sheinbaum: La Gran Apuesta

Una vez concluido el proceso electoral mexicano del 2024 del cual salió victoriosa Claudia Sheinbaum

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Una vez concluido el proceso electoral mexicano del 2024 del cual salió victoriosa Claudia Sheinbaum quién se erigirá como la primera presidenta de México, es menester concentrarse en la solución de los múltiples problemas que afronta el país, dentro de los cuales, los temas de la economía y la inmigración, estrechamente vinculados entre sí, son sin duda, de los que requieren de la mayor atención. Ambos, asimismo, representan temas de la mayor importancia para el mantenimiento de una positiva relación con los principales socios comerciales del país, esto es los EE. UU. y el Canadá.

El nuevo gobierno de México que iniciará su gestión el 1º de octubre se encontrará ante una economía que avanza a paso lento y que requiere de un mucho mayor dinamismo regional y sectorial capaz de satisfacer las necesidades vitales de la población. En los últimos años el país ha experimentado un gran rezago en materia de obras de infraestructura lo que se ha manifestado en mayores costos de producción y por, tanto, de competitividad para las empresas.

Hoy para restablecer una planta productiva eficiente en materia de competitividad se requiere de nuevas obras carreteras, aeropuertos, vías ferroviarias, presas que permitan un mayor almacenamiento de agua, instalaciones generadoras de energías solares, eólicas, undimotrices, etc., todo lo cual implica una gran cantidad de recursos de los cuales no dispone el Estado actualmente.

Se requiere, por tanto, de una gran inversión de capital que sólo será posible con el concurso de inversionistas nacionales y extranjeros, lo que, a su vez, exige, como condición necesaria, de un estado de derecho efectivo que ofrezca certidumbre a la inversión.

En efecto, esta es la única forma en que se podrá llevar a cabo un relanzamiento económico que además de contribuir al mejoramiento de las finanzas nacionales y el fortalecimiento económico y social del país, funja como barrera de contención a la migración de trabajadores y sus familias hacia los EE. UU. y Canadá, que, por otra parte, significa un problema que cada vez genera mayores presiones entre los países integrantes del T-MEC.

Para los EE. UU. y, en independencia del partido político que gane las próximas elecciones presidenciales de noviembre en ese país, el tema de la inmigración masiva no deseada continuara representando un problema mayor que tarde o temprano requerirá dar una solución, y, la cual, en gran medida, dependerá, ente otros aspectos, de una mayor capacidad de la economía mexicana para brindar un mayor número de fuentes de empleo, mejor remuneradas que opere como retén económico a la migración hacia los países vecinos del norte, en particular a loa EE. UU.

A partir de este razonamiento es que el gobierno de C. Sheinbaum podría verse beneficiado por una mayor disposición del propio gobierno de los EEUU para inducir un mayor flujo de inversiones hacia nuestro país.

Dada la gran relevancia política que ha escalado el tema migratorio en los EE. UU. y el cual continuará en boga por mucho tiempo, se estima que para el nuevo gobierno de ese país el fortalecimiento del T-MEC será básico, pues de ello depende en mucho la despresurización de las políticas migratorias. Sólo en la medida en que se erijan barreras económicas firmes en México, será posible aminorar los flujos migratorios hacia los EE. UU.

La polarización comercial entre China y los EE. UU., por otra parte, es otro factor que contribuirá en gran medida a la ampliación y reforzamiento del T-MEC, pues muchas de las importaciones norteamericanas que en el pasado provenían del país asiático en la actualidad están siendo sustituidas con bienes producidos en México, lo que se estima seguirá creciendo dado el efecto del “nearshoring” mediante el cual muchas empresas antes localizadas en China buscan establecerse en México.

El nuevo gobierno de México tiene por delante una gran posibilidad de desarrollo económico que permita mejorar los índices de bienestar de la población y, con ello, parte de la solución para reducir los flujos migratorios hacia los EEUU. La gran apuesta residirá en lograr una mayor consolidación del T-MEC mediante negociaciones que ofrezcan garantías y certidumbre al cabal cumplimiento de la normativa del propio tratado.

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA

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