Una triste despedida para Elton John

El artista, de 72 años, ha culminado un año de proyectos enfocados a recordar su trayectoria, pero la enfermedad ha trastocado sus planes

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Lleva meses abriéndose en canal a través de entrevistas, de su polémica autobiografía Yo, o en el biopic Rocketman. Elton John ha vuelto a triunfar en 2019 y lo que llevamos de 2020 con el libro y la película sobre su vida. Dos productos destinados a reevaluar el legado artístico y a rubricar la despedida profesional de una de las pocas superestrellas de su generación que se mantienen vivas y en activo. Mientras, el icónico cantante londinense sigue viajando por todo el mundo con su larguísima gira de despedida, un Farewell Tour en el que tiene previsto soplar las velas de su 73 cumpleaños.

Pocos días después de brindar por su último triunfo, el Oscar a la mejor canción, a Elton John le ha sucedido aquello que más temía y que más le cuesta aceptar. No ha tenido ningún problema en contar cómo en el pasado la cocaína le convirtió en un monstruo, o las excentricidades que ha cometido con su enorme fortuna. Sin reparo, ha dejado un retrato terrible de sus padres y de algunas de sus parejas, pero si hay algo que no esperaba es que se viera su declive sobre el escenario. El pasado fin de semana, en mitad de un concierto en Auckland (Nueva Zelanda), el cantante tuvo que parar, y, llorando, confesó que no podía seguir porque había perdido la voz por completo. El diagnóstico oficial es una “neumonía atípica”, ya en proceso de curación, pero que ha conseguido mostrar la vulnerabilidad de una figura tan excéntrica como extraordinaria y que podría precipitar el adiós definitivo de un artista legendario cuya voz parecía inmune al paso del tiempo.

Si hay algo que no ha abandonado a Elton John con el paso de los años es su ego, que le ha enfrentado a celebridades como David Bowie o Madonna. Solo en las últimas semanas, ha atacado a Bohemian Rhapsody para poner en valor Rocketman, una película que él considera una biografía real. Sin edulcorar, como según él estaba la cinta basada en la vida de Freddie Mercury. “Nosotros hemos contado la verdad”, ha declarado, en referencia a cómo se suavizó la vida sexual y la relación con las drogas de Mercury mientras los excesos de Elton se muestran abiertamente. Él es consciente de que desvelar escándalos y según qué miserias contribuye a engordar la leyenda de una superestrella del rock, a aumentar su halo de rebeldía y carisma. En este proceso de retirada, los titulares son siempre bienvenidos. Reginald Kenneth Dwight (su verdadero nombre) ha ofrecido muchos durante sus 50 años de carrera y especialmente los últimos meses.

Elton John, con su Oscar.
Elton John, con su Oscar. DAVID MCNEW REUTERS

En su autobiografía, Elton John cuenta sin tapujos la asunción tardía de su homosexualidad, o la complicada relación con sus padres. Con su madre estuvo siete años sin hablarse, e incluso ha hablado de la extrala relación que tuvo con Renate Blauel, la mujer con la que llegó a casarse en 1984, en uno de los momentos más duros de su adicción a la cocaína. Un proceso que le convirtió, según sus propias palabras, “en un monstruo”.

Tras una vida personal convulsa, la estabilidad le llegó hace 15 años al conocer a David Furnish, su marido desde hace seis y con el que tiene dos hijos de diez y siete años. Un asentamiento que le ayudó a poder hablar del pasado con tranquilidad, pero nada ha podido hasta ahora derribar un muro infranqueable para el cantante: su profesionalidad. Hasta en los peores momentos de sus adicciones al alcohol, la cocaína o la comida, Elton John desarrolló sus discos y sus conciertos de forma intachable, y por eso le ha afectado tanto tener que cancelar tras quedarse sin voz en mitad de un recital.

Cuando decidió retirarse hace tres años, momento en que anunció su gira de despedida, lo hizo para pasar más tiempo con su familia. “Será la última vez que salga a la carretera. Mis prioridades en la vida han cambiado, y ahora son mis hijos, mi marido y mi familia. No quiero echarles de menos ni que me echen de menos”, declaró.

Anunció este mastodóntico periplo nada más recuperarse de un cáncer de próstata detectado en 2017 y que le obligó a volver a aprender a caminar.

Pese a la abrupta cancelación de Auckland, el espectáculo está previsto que continúe este fin de semana por Australia. Un tour que será la última oportunidad de ver a Elton John en vivo y que tres años después de su inicio y a falta de once meses para que concluya, comienza a hacérsele largo a la estrella británica. Genio y figura, él sigue jurando que, incluso fuera de los escenarios, jamás dejará la música. Una profesión que en 2019 le situó como el quinto mejor pagado con unos ingresos de casi 80 millones de euros.

Fuente: elpaís

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