El nuevo gran negocio

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No es sólo por atacar el pan dulce en la cena. En muchas personas, los genes sí juegan un rol en el desarrollo de la obesidad.

¿El nuevo negocio? Lo que ustedes están dispuestos a pagar por cambiar sus genes para… bajar de peso, tener un morenazo bebé de ojos azules, adquirir un perro que brille de noche o eliminar la ceguera de un niño para que éste vuelva a ver, como lo expone Netflix en el documental Selección Antinatural.

No es lejano, en México avanza y la UNAM y el Tec de Monterrey preparan gente, tampoco ciencia ficción ni cosa del futuro: 2.37 por ciento. Eso subió ayer el valor de ARKG, un fondo comercializado en bolsa (ETF) que contiene acciones de empresas metidas de lleno en una polémica actividad llamada genómica.

En lo que va de este inolvidable y complicado año, ustedes tendrían hoy 224 dólares en su cuenta, si sólo hubiesen invertido 100 al inicio del año en ese instrumento en una inversión que pueden hacer desde su celular. Acumula un aumento del 124 por ciento.

Los beneficios de la genómica podrían llevar a la cura del cáncer o la eliminación de químicos que dañan el subsuelo al producir maíz. Entre sus riesgos está el cambio completo del ecosistema que ustedes conocen. Para siempre.

La empresa más destacada en ARKG, ese ‘combo’ de acciones disponibles en el mercado de valores, es Invitae Corporation, una compañía que ofrece a las parejas, entre otros servicios, conocer su nivel de riesgo de tener un bebé con cierto desorden genético.

El director general de la compañía se llama Sean Emerson George, es un doctor en genética molecular por la Universidad de California, en Santa Cruz, y reporta este año al Consejo ventas 32 por ciento más altas que podrían terminar bien por arriba de 236 millones de dólares que obtuvo el año pasado. Todavía entrega pérdidas cuantiosas, pues está aún en fase de inversión.

Junto a ésta, en el mismo paquete de ARKG, resaltan Pacific Biosciences of California y otra de nombre CRISPR Therapeutics AG.

Esta última tomó su nombre de CRISPR-CAS9, una técnica de edición genética mediante el uso de bacterias que conoce bien Rodrigo Arzate Mejía, en la UNAM. Para fines prácticos esa actividad funciona como un ‘copy-paste’ en partes del ADN de las células y este procedimiento tiene el nombre técnico en español de Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas (CRISPR, en inglés).

En Monterrey, el ITESM se comprometió en noviembre con esta actividad.

Colabora desde entonces con Illumina, una empresa con ingresos superiores a 3 mil 500 millones de dólares y un margen bruto de 70 por ciento de esos ingresos, que entregaron 664 millones de dólares de utilidad neta a sus accionistas en 2019, de acuerdo con datos de Bloomberg.

“La Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey, realizará estudios genómicos que permitan diseñar nuevos y mejores medicamentos para prevenir y en su caso combatir dichos padecimientos”, informó al respecto la institución educativa.

Al frente del proyecto está el decano de la EIC, Manuel Zertuche Guerra.

Illumina ofrece entre sus productos las herramientas para trabajar en la actividad concerniente a la modificación de genes.

¿Entre las metas del ITESM? La de producir metabolitos generados en los genes de los microbiomas, una investigación a la que atribuyen un alto valor industrial y farmacéutico que ayudará a generar nuevos productos.

“La biotecnología se ha convertido en una de las áreas más candentes de inversión de riesgo en los últimos años, a medida que el progreso en el aprendizaje automático, la genética, los dispositivos médicos y la biología se fusionan en nuevos productos para la gigantesca industria de la salud”, escribió el mes pasado Danny Crichton, editor de Tech Crunch.

Fuente: ELFINANCIERO

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