La Iglesia cristiana interdenominacional, una vertiente del protestantismo endógeno mexicano

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La Iglesia cristiana interdenominacional (ICI) pasó de ser un experimento a consolidarse hasta tener grupos afiliados de otros países. La ICI está celebrando 100 años, su historia y desarrollo ilustran bien la vertiente endógena, la cual es resultado de trabajos locales y no fruto de misionero(a)s extranjero(a)s. 

Usualmente predomina la versión de que el protestantismo/cristianismo evangélico incursionó en México a partir de la segunda mitad del siglo XIX, y que lo hizo mediante hombres y mujeres enviado(a)s por agencias misioneras vinculadas a distintas iglesias protestantes, principalmente metodistas, presbiterianas y bautistas. Es cierto que arribaron al país tales personajes; sin embargo, cuando llegaron se sorprendieron porque, particularmente en la Ciudad de México y entidades cercanas, ya existían núcleos evangélicos bien consolidados. 

El obispo John C. Keener, de la Iglesia metodista del sur, estuvo en la capital del país de fines de enero a inicios de marzo de 1873. Durante las semanas de su estancia conoció liderazgos y núcleos que lo convencieron acerca de la fortaleza del movimiento evangélico citadino. Al salir de la urbe, la cual entonces tenía 200 mil habitantes, Keener sintetizó sus hallazgos en tres puntos: 1) había 40 o 50 congregaciones en las que se leía la Biblia; 2) lo anterior era resultado de los propios mexicanos y no obra de sociedades misioneras de fuera, aunque en los anteriores tres años algunas de las iglesias habían sido apoyadas por la Foreign Christian Union; 3) el crecimiento de la libertad religiosa en México era algo para destacar; el principio libertario se mantenía pese a los cambios políticos y periodos de violencia posteriores a 1860. 

En el último tercio del siglo XIX, las células protestantes iniciadas por mexicanos y los esfuerzos misioneros extranjeros se imbricaron, cimentando así las bases para el enraizamiento de iglesias denominacionales del amplio abanico protestante. Lo mismo sucedería con las distintas iglesias pentecostales a partir de la segunda década del siglo XX, aunque la participación de nacionales en sus orígenes sería mayor que en las iglesias identificadas con el protestantismo histórico de los siglos XVI-XVIII. 

En cuanto a la centenaria Iglesia cristiana interdenominacional, su nacimiento fue resultado de la diáspora de familias metodistas, bautistas, presbiterianas y pentecostales que migraron del centro de la Ciudad de México hacia Portales. Desde inicios de los años 20 del siglo pasado, los migrantes evangélicos comenzaron a poblar las actuales colonias General Anaya, Moderna, Postal, Nativitas, Independencia, Zacahuitzco y Portales. Al descubrir mutuamente su fe protestante evangélica, algunos colonos inician reuniones en casas a partir de 1922. 

A las reuniones caseras llegaban pastores/predicadores de las distintas iglesias ubicadas en el centro capitalino. De septiembre de 1922 al mismo mes de 1924, el grupo tuvo el nombre de Iglesia Nacional Evangélica Unida (INEU), cuya meta era, según documento de 1924, “la nacionalización de la obra evangélica en México y la unificación de las diferentes iglesias cristianas”. Las denominaciones históricas mostraron interés e hicieron intentos con el fin de integrar a sus filas a la INEU, a lo que no accedieron los congregantes y determinaron continuar como Iglesia cristiana interdenominacional. La feligresía aportó donativos para comprar un terreno, el que adquirieron, y el Domingo de Resurrección de 1926 tuvo lugar la ceremonia para colocar la primera piedra. Al año siguiente, también Domingo de Resurrección, fue abierto el templo de la ICI, con la autorización del gobierno de Plutarco Elías Calles, el cual enfrentaba la guerra de los cristeros. 

Los puntos doctrinales de la ICI contienen afirmaciones tanto del protestantismo histórico como del pentecostalismo clásico, rompiendo así con la rigidez confesional que tiene a uno y otro como mutuamente excluyentes. Además, desde los orígenes, la ICI se ha caracterizado por defender su mexicanidad y su revista oficial, que inició en 1932; se llama Nueva Raza. El primer templo y sede de la ICI se localiza en la esquina que forman las calles de Reforma y Libertad, en la colonia Portales Norte, a 500 metros de la casa de quien fuera uno de sus integrantes: Carlos Monsiváis. 

La madre de Carlos, Esther Monsiváis (“era una maravilla, una protestante rigidísima y cultísima”, evocaría Luis Prieto, con quien el futuro escritor inició amistad desde la adolescencia), llevó a su hijo a las varias actividades de la ICI desde que ambos llegaron a vivir en San Simón número 62. Él escribiría en su Autobiografía publicada en 1966 y recientemente reditada por Siglo XXI, que “las razones migratorias de mi familia, en ese éxodo atroz de los 40, fueron religiosas. Pertenezco a una familia esencial, total, férvidamente protestante, y el templo al que aún ahora y con jamás menguada devoción sigue asistiendo se localiza en Portales”. 

En la celebración oficial de la ICI, que tiene lugar en estos días en la Arena Ciudad de México, en la que los organizadores esperan 10 mil asistentes, seguramente el coro y la orquesta van a entonar “Firmes y adelante, huestes de la fe”, himno favorito de Carlos Monsiváis, del que dijo era “pieza de resistencia de los sentimientos épicos del protestantismo”.

Fuente:lajornada

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