Maestros sin paga: la deuda constante de la SEP

0
455

Uno de los casos más graves y menos visibilizados ocurre en el Bachillerato Tecnológico de Educación y Promoción Deportiva (BTED)

Además de enfrentar grupos de alumnos cada vez más grandes, carencias en infraestructura y falta de reconocimiento social, miles de docentes se suman a la retención sistemática de sus pagos por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Este problema no es nuevo. Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto crónico. Maestras y maestros en varios estados del país reportan que sus salarios les son retenidos cada trimestre o incluso cada semestre. En muchos casos, pasan entre dos y tres meses sin recibir su pago completo, obligándolos a endeudarse o a recurrir a préstamos personales para sobrevivir.

En marzo de 2024, más de 40 mil trabajadores de la educación en Chiapas, incluyendo personal administrativo, denunciaron adeudos de entre dos y cuatro meses. Lo mismo ocurrió en estados como Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde los pagos llegan con retrasos sistemáticos, afectando sobre todo a maestros de educación básica y personal con contratos temporales.

La Federación y los gobiernos estatales se culpan mutuamente. Mientras que la SEP asegura que los recursos se transfieren a tiempo a los estados, los gobiernos locales argumentan que los procesos burocráticos de validación retrasan la dispersión. El resultado: los docentes son los que pagan las consecuencias.

El caso de los Bachilleratos Deportivos

Uno de los casos más graves y menos visibilizados ocurre en el Bachillerato Tecnológico de Educación y Promoción Deportiva (BTED). Estos planteles, distribuidos en varios estados del país, han padecido de forma sistemática la falta de pagos puntuales a sus docentes.

Bajo la responsabilidad de Fernando Magro Soto, actual director general de los Bachilleratos Deportivos -una dirección adscrita a la Subsecretaría de Educación Media Superior de la SEP-, se han documentado múltiples denuncias por retención salarial, contratos sin certeza laboral y meses enteros sin recibir sueldo.

Magro Moreno asumió este cargo con la encomienda de fortalecer la educación física desde el bachillerato. Sin embargo, su gestión ha estado marcada por una falta de transparencia presupuestal y por un creciente malestar entre los trabajadores de este subsistema.

Docentes de estos bachilleratos reportaron en junio de 2025 que llevaban hasta tres meses sin recibir salario, a pesar de continuar dando clases y cumpliendo con todas sus obligaciones laborales. La situación se repite cada semestre: los pagos se retrasan, no hay explicaciones claras y los oficios enviados a la SEP no obtienen respuesta.

Cifras y documentos oficiales

Según el Informe de la Cuenta Pública 2023 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), varios estados no comprobaron oportunamente el uso del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE). Este fondo federal -que representa más del 90% de los sueldos del magisterio- presenta año con año observaciones por pagos duplicados, falta de documentación o subejercicio.

En 2023, por ejemplo, en Guerrero se detectaron pagos improcedentes por más de 70 millones de pesos.

En Veracruz, la ASF reportó que más de 300 plazas estaban “en el limbo”, sin registro de actividad, pero seguían recibiendo salario.

En Michoacán, miles de maestros de nivel medio superior contratados bajo el programa “La Escuela es Nuestra” o en Universidades para el Bienestar no recibieron pago durante meses.

Esto refleja una falla estructural. Ni los sistemas estatales ni la SEP han logrado garantizar una nómina oportuna, transparente y justa para quienes educan al país.

Hablar de transformación educativa sin asegurar condiciones laborales dignas es una contradicción. Mientras la SEP presenta programas ambiciosos o promueve nuevas pedagogías, en lo más básico sigue fallando: pagar puntualmente.

No se trata de un error administrativo aislado, sino de un patrón que vulnera derechos humanos y compromete el futuro educativo del país. La solución requiere voluntad política, depuración de nóminas y, sobre todo, respeto a quienes sostienen el sistema educativo con su trabajo cotidiano.

POR KARINA ÁLVAREZ

Fuente: Heraldo de México

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here