Los incendios forestales registrados en zonas de Madrid, Toledo, Ávila y Castellón han dejado a miles de personas pendientes de una pregunta urgente: qué pueden recuperar y cómo deben reclamarlo.
Contactar cuanto antes con la aseguradora, documentar todos los daños antes de limpiar o retirar objetos, revisar las coberturas contratadas y estar atentos a la posible declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil son algunos de los pasos esenciales para los afectados.
La clave es actuar rápido, pero sin precipitarse.
Lo primero: no limpiar ni tirar nada
Después de un incendio, la reacción más normal es querer entrar, limpiar, rescatar lo que se pueda y retirar los restos.
Pero los expertos recomiendan justo lo contrario: no tocar nada antes de documentarlo.
Antes de limpiar, mover muebles, retirar electrodomésticos, sacar escombros o tirar objetos quemados, conviene hacer fotografías y vídeos de todo.
Cuantas más pruebas haya, mejor podrá valorar el perito los daños.
También es importante guardar facturas, recibos, escrituras, contratos, fotografías antiguas de la vivienda o cualquier documento que ayude a demostrar qué había antes del incendio.
Contactar cuanto antes con la aseguradora
El primer paso formal es llamar a la compañía de seguros.
Si la vivienda, el coche, el local o el negocio estaban asegurados, hay que comunicar el siniestro cuanto antes para abrir el expediente.
No pasa nada si no se tiene a mano el número de póliza.
En muchos casos basta con facilitar el DNI, el nombre del titular y la dirección del inmueble o los datos del vehículo.
Varias aseguradoras han habilitado líneas especiales para atender a los afectados por los incendios.
Lo importante es que el siniestro quede registrado desde el principio.
La clave está en tener seguro
La respuesta a la pregunta de qué se puede recuperar depende, sobre todo, de si existe una póliza contratada.
En los incendios forestales, la cobertura suele recaer en las aseguradoras privadas.
Esto es importante porque no funciona igual que en otros desastres naturales.
En las inundaciones extraordinarias o en algunos riesgos definidos por la ley puede intervenir el Consorcio de Compensación de Seguros.
Pero en los incendios forestales, por norma general, quien debe responder es la compañía aseguradora si la póliza incluye esa cobertura.
Qué cubre un seguro de hogar
En una vivienda, los seguros suelen distinguir entre continente y contenido.
El continente es la estructura del inmueble: paredes, techo, instalaciones, ventanas, puertas o elementos fijos.
El contenido son los bienes que había dentro: muebles, ropa, electrodomésticos, ordenadores, objetos personales o enseres.
La indemnización dependerá de lo que figure contratado en la póliza.
Por eso es importante revisar los capitales asegurados.
Si el valor de la vivienda o de los bienes no se actualizó durante años, la compensación podría quedarse por debajo del daño real.
Cuidado con el infraseguro
Uno de los problemas más habituales en estos casos es el infraseguro.
Ocurre cuando el valor asegurado es inferior al valor real de los bienes o del inmueble.
Por ejemplo, si una casa tiene un contenido real de 60.000 euros, pero la póliza solo cubre 30.000, la aseguradora puede aplicar una reducción proporcional.
Esto significa que el afectado podría recibir menos de lo que esperaba.
Por eso, tras un incendio, conviene revisar bien la póliza y pedir a la compañía que explique exactamente qué límites se aplican.
Alojamiento si la casa no se puede habitar
Muchas pólizas de hogar incluyen una cobertura por inhabitabilidad.
Esto significa que, si la vivienda queda inutilizable, la aseguradora puede hacerse cargo de un alojamiento alternativo durante un tiempo determinado.
Puede ser un hotel, un alquiler temporal u otra solución prevista en el contrato.
También puede haber cobertura para gastos de desescombro, traslado de enseres salvados o guardamuebles.
Pero no todas las pólizas son iguales.
Hay que revisar las condiciones particulares y preguntar expresamente por cada gasto.
Plazos de la aseguradora
Una vez comunicado el siniestro, la aseguradora debe iniciar la valoración.
La compañía dispone de un plazo máximo de 40 días para abonar el importe mínimo de los daños ya evaluados.
La liquidación definitiva no debería superar los tres meses desde la declaración del siniestro.
Si la aseguradora se retrasa sin causa justificada, el asegurado puede reclamar intereses de demora.
Por eso es fundamental guardar todos los correos, justificantes, números de expediente y comunicaciones con la compañía.
Si se ha quemado el coche
En el caso de los vehículos, todo depende del tipo de seguro contratado.
Un seguro a todo riesgo suele cubrir daños por incendio.
También pueden hacerlo algunas pólizas de terceros ampliado.
Sin embargo, un seguro básico de responsabilidad civil normalmente no cubre este tipo de daños.
La indemnización dependerá de la antigüedad del coche, el valor venal, la cobertura contratada y si existe o no franquicia.
Lo recomendable es contactar con la aseguradora, comunicar el siniestro y pedir una valoración por escrito.
Si el negocio no puede abrir
Los comercios, restaurantes, talleres, explotaciones o pequeñas empresas afectadas deben revisar su póliza empresarial.
Además de los daños materiales, algunas pólizas incluyen pérdida de beneficio.
Esta cobertura puede compensar la pérdida de ingresos si el negocio no puede abrir por el incendio.
También puede aplicarse si la actividad se interrumpe aunque el local no haya ardido directamente, siempre que así esté previsto en el contrato.
Para autónomos y pymes, este punto puede ser clave.
No solo importa lo que se ha quemado, sino el dinero que se deja de ingresar mientras se recupera la actividad.
Autónomos, pymes y explotaciones agrarias
Los autónomos, pequeñas empresas y explotaciones agrarias o ganaderas pueden tener seguros específicos para este tipo de situaciones.
En el caso del campo, el seguro agrario puede cubrir daños provocados por incendios en producciones agrícolas y ganaderas.
La cobertura puede afectar tanto a la producción como a la plantación, según la póliza contratada.
También puede incluir daños sufridos por cabañas ganaderas aseguradas a causa del fuego.
En estos casos, conviene contactar con la aseguradora, la cooperativa, la oficina agraria o la entidad con la que se contrató el seguro.
Qué pasa si no tienes seguro
La situación más complicada es la de quienes no disponen de seguro.
En ese caso, no habrá una aseguradora privada que indemnice los daños de la vivienda, el coche o el negocio.
Los afectados deberán esperar a las posibles ayudas públicas que se aprueben.
También pueden consultar con su ayuntamiento, comunidad autónoma o servicios sociales para conocer recursos de emergencia.
Si se declara la zona como gravemente afectada por una emergencia de protección civil, podrían activarse subvenciones, beneficios fiscales y otras medidas.
Pero esas ayudas no siempre cubren todo el daño sufrido.
La llamada “zona catastrófica”
Aunque popularmente se habla de zona catastrófica, el término oficial es zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil.
Esta declaración permite movilizar diferentes tipos de ayudas.
Pueden incluir subvenciones por daños personales o materiales, medidas fiscales, ayudas a corporaciones locales, apoyo a explotaciones agrícolas o ganaderas y medidas laborales.
El Gobierno ha anunciado la activación de esta vía para las zonas afectadas por los incendios.
Ahora será necesario conocer el detalle exacto de las medidas, los territorios incluidos, los requisitos y los plazos de solicitud.
No todas las ayudas son automáticas
La declaración de zona afectada no significa que todo el mundo cobre automáticamente.
Normalmente hay que presentar una solicitud, acreditar daños, aportar documentación y cumplir requisitos.
Por eso conviene empezar a recopilar pruebas desde el primer día.
Fotografías, informes de bomberos, partes de la aseguradora, certificados municipales, facturas, contratos, escrituras, permisos de actividad o documentos de propiedad pueden ser necesarios.
También es aconsejable consultar los plazos oficiales en cuanto se publiquen las convocatorias.
Documentos que conviene guardar
Los afectados deben conservar toda la documentación posible.
Entre los documentos más importantes están la póliza del seguro, recibos pagados, escrituras, contrato de alquiler, facturas de bienes dañados, fotografías anteriores al incendio y justificantes de gastos posteriores.
También conviene guardar tickets de hotel, comida, desplazamientos, alquiler de vehículos, retirada de escombros o compra urgente de ropa y productos básicos.
Algunos de estos gastos pueden estar cubiertos por el seguro o servir para justificar ayudas públicas.
Cuanto más ordenada esté la documentación, más fácil será reclamar.
Qué hacer antes de que llegue el perito
Antes de la visita del perito, lo recomendable es no alterar el estado de los daños salvo que exista un riesgo para la seguridad.
Si hay que retirar algún elemento por peligro, conviene fotografiarlo antes y guardar justificantes.
También es útil hacer un inventario habitación por habitación.
En ese inventario deben aparecer muebles, electrodomésticos, ropa, herramientas, documentos, equipos informáticos, maquinaria o cualquier bien afectado.
El objetivo es que nada quede fuera de la valoración.
Si eres inquilino
Los inquilinos también pueden verse afectados por un incendio.
Aunque la estructura del inmueble corresponda al propietario, el contenido puede pertenecer al arrendatario.
Por eso es importante saber si el inquilino tenía seguro de hogar propio.
Ese seguro puede cubrir muebles, ropa, ordenadores, objetos personales o responsabilidad civil.
Además, si la vivienda queda inhabitable, habrá que revisar el contrato de alquiler y la cobertura del seguro para determinar qué ocurre con la renta y con el alojamiento temporal.
Si eres propietario pero la casa estaba alquilada
Los propietarios de viviendas alquiladas deben revisar su seguro.
La póliza puede cubrir continente, responsabilidad civil, pérdida de alquileres o daños concretos derivados del incendio.
Si el inmueble ha quedado inhabitable, conviene comunicarlo tanto a la aseguradora como al inquilino y documentar la situación.
También puede ser necesario coordinar la entrada del perito, la evaluación de daños y las obras de reparación.
En estos casos, propietario e inquilino pueden tener seguros distintos que cubren partes diferentes del perjuicio.
Qué hacer si hay desacuerdo con la aseguradora
Puede ocurrir que el afectado no esté de acuerdo con la valoración del perito.
En ese caso, debe pedir la explicación por escrito y revisar la póliza.
También puede aportar nuevas pruebas, facturas o informes técnicos.
Si el desacuerdo continúa, existen vías de reclamación ante el servicio de atención al cliente de la aseguradora y, posteriormente, ante organismos de consumo o supervisión.
En casos importantes, puede ser recomendable contar con asesoramiento especializado.
Especialmente si los daños afectan a una vivienda completa, un negocio o una explotación agraria.
Consejos básicos para afectados
Lo más importante es actuar con orden.
Primero, garantizar la seguridad y no entrar en zonas peligrosas.
Después, avisar a la aseguradora y abrir expediente.
A continuación, documentar todo con fotos, vídeos y listado de daños.
También hay que conservar facturas y justificantes de cualquier gasto urgente.
Y, por último, seguir las comunicaciones oficiales sobre ayudas públicas, declaración de zona afectada y plazos de solicitud.
Reclamar con pruebas y sin precipitarse
Quienes hayan perdido su casa, coche, negocio o explotación por los incendios deben actuar cuanto antes, pero sin precipitarse.
La prioridad es contactar con la aseguradora, documentar todos los daños antes de limpiar, revisar las coberturas contratadas y guardar cualquier prueba o justificante.
En los incendios forestales, la compensación depende principalmente del seguro privado, aunque la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil puede abrir la puerta a ayudas públicas.
La clave para los afectados será combinar ambas vías: reclamar a la aseguradora cuando exista póliza y estar atentos a las medidas que aprueben las administraciones.
Fuente: estrelladigital








