¿Por qué aumentan algunos cánceres antes de los 50? El CNIO busca respuestas

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El incremento no afecta por igual a todos los tumores ni a todos los países. Investigadores españoles analizarán qué está ocurriendo, qué muestran los datos en España y qué causas siguen todavía bajo estudio.

Durante décadas, el cáncer se ha asociado principalmente al envejecimiento. La edad continúa siendo uno de los principales factores de riesgo, pero en los últimos años la investigación ha empezado a prestar más atención a otro fenómeno: el aumento de determinados tumores entre adultos menores de 50 años. Esto no significa que todos los cánceres estén creciendo entre las personas jóvenes ni que exista una única explicación. Las tendencias cambian según el tipo de tumor, el sexo, la edad y la población analizada.

Precisamente por eso el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) dedicará este jueves, 24 de septiembre, una jornada específica a analizar qué está aumentando realmente, qué ocurre en España y qué hipótesis siguen abiertas. El encuentro se celebrará en CaixaForum Madrid y reunirá a especialistas en epidemiología, registros poblacionales de cáncer y genómica.

No están aumentando todos los cánceres entre los menores de 50 años

Hablar de “cáncer en jóvenes” como si todos los tumores siguieran la misma tendencia puede llevar a conclusiones erróneas. Los datos muestran una realidad mucho más compleja. Algunos tipos de cáncer presentan incrementos en determinados grupos de edad, otros permanecen relativamente estables y otros han registrado descensos. También existen diferencias entre hombres y mujeres y entre generaciones.

Por eso la pregunta relevante no es únicamente si hay más cáncer entre los adultos jóvenes, sino qué tumores están aumentando, en qué edades, durante qué periodos y en qué grupos de población. Esta distinción es importante para evitar interpretar como un fenómeno único tendencias que varían según el tumor, la edad y el sexo.

Qué muestran los datos en España

La evolución del cáncer en adultos jóvenes en España ha sido analizada recientemente dentro de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). El estudio incluyó 153.599 diagnósticos de cáncer en personas de entre 20 y 49 años y utilizó información procedente de 15 registros poblacionales españoles. Los datos analizados corresponden al periodo comprendido entre 1993 y 2018. El estudio es reciente, pero no analiza diagnósticos producidos hasta 2026. Los investigadores encontraron tendencias heterogéneas y una mayor presencia de incrementos entre las mujeres.

También observaron diferencias importantes según el tipo de tumor. Los cánceres relacionados con el tabaquismo mostraron descensos marcados, mientras determinados tumores relacionados epidemiológicamente con la obesidad registraron incrementos en algunos grupos de adultos jóvenes.

Colon, mama y cuello uterino, entre los incrementos significativos

La investigación española cuenta además con una corrección oficial publicada posteriormente por sus autores. La versión inicial del artículo incluía una formulación demasiado amplia sobre determinados cánceres digestivos. El corrigendum posterior precisó que los aumentos estadísticamente significativos entre los grupos más jóvenes se observaron en cáncer de colon, mama y cuello uterino.

En otros tumores, como estómago, recto o páncreas, los investigadores identificaron tendencias sugestivas de incremento, pero no aumentos estadísticamente significativos en los mismos términos. La diferencia es importante porque una tendencia ascendente no equivale necesariamente a demostrar un incremento estadísticamente significativo.

Los registros permiten saber si el aumento es real

Uno de los mayores retos para los epidemiólogos consiste en distinguir un aumento real de la enfermedad de otros factores capaces de modificar las estadísticas. La introducción de nuevas pruebas diagnósticas, una mayor vigilancia médica o cambios en los sistemas de registro pueden hacer que determinados tumores se detecten con más frecuencia que hace décadas.

Para reducir ese efecto, los investigadores utilizan registros poblacionales mantenidos durante largos periodos y calculan tasas ajustadas por edad. Esto permite comparar generaciones y territorios y comprobar si determinadas tendencias se mantienen durante años.

Obesidad, alimentación y exposiciones tempranas, entre las hipótesis

La razón por la que algunos tumores aparecen con mayor frecuencia a edades más tempranas sigue sin estar completamente esclarecida. Entre las líneas de investigación se encuentran los cambios en la obesidad y el metabolismo, la alimentación, la actividad física, determinadas exposiciones ambientales y las alteraciones del microbioma.

También se estudia el denominado exposoma, el conjunto de exposiciones ambientales, sociales y relacionadas con el estilo de vida que una persona acumula desde las primeras etapas de su vida. La posibilidad de que algunos factores actúen durante la infancia o la adolescencia resulta especialmente relevante, porque podrían dejar efectos biológicos que se manifiesten años o incluso décadas después. Por ahora, sin embargo, ninguna de estas variables explica por sí sola el conjunto de tendencias observadas.

La pista de la colibactina en el cáncer colorrectal

Uno de los campos que más atención ha recibido recientemente es el estudio genómico del cáncer colorrectal de aparición temprana. Un trabajo publicado en la revista Nature analizó 981 genomas completos de cáncer colorrectal procedentes de 11 países para estudiar si determinados procesos mutacionales variaban según la edad y la región geográfica.

Los investigadores encontraron una mayor presencia, entre los pacientes más jóvenes, de dos firmas mutacionales asociadas a la colibactina, una sustancia producida por determinadas bacterias intestinales capaz de dañar el ADN.

Las señales vinculadas a esta exposición fueron 3,3 veces más frecuentes en los cánceres colorrectales diagnosticados antes de los 40 años que en los detectados después de los 70. El estudio encontró además indicios de que parte de ese daño podría producirse en fases tempranas del desarrollo del tumor.

La colibactina no puede considerarse una causa demostrada

El hallazgo es relevante, pero ha de interpretarse con cautela. Encontrar una firma mutacional asociada a la colibactina con mayor frecuencia en tumores diagnosticados a edades tempranas no demuestra que las bacterias productoras de esta sustancia sean la causa general del aumento del cáncer colorrectal en jóvenes.

Los propios autores hablan de una posible contribución al fenómeno y señalan que serán necesarios más estudios para determinar cuándo se produce esa exposición, durante cuánto tiempo y qué otros factores intervienen. El cáncer es una enfermedad multifactorial y su desarrollo suele depender de una combinación de predisposición genética, envejecimiento, exposiciones ambientales y otros procesos biológicos.

Por qué importa saber cuándo empieza el riesgo

Comprender qué factores intervienen en los cánceres de aparición temprana no es únicamente una cuestión científica. Si futuras investigaciones confirman que determinadas exposiciones durante la infancia, adolescencia o primera edad adulta aumentan de forma significativa el riesgo de algunos tumores, podrían diseñarse estrategias preventivas mucho antes de que aparezca la enfermedad.

Del mismo modo, si los estudios demuestran cambios sostenidos en determinados cánceres y grupos de edad, esos resultados podrían contribuir al debate científico sobre las estrategias de prevención y detección precoz. Cualquier modificación de los programas de cribado, sin embargo, tendría que basarse en evidencia sólida y valorar tanto los posibles beneficios como los riesgos de realizar pruebas a poblaciones más amplias.

El CNIO reunirá a especialistas para separar evidencias de hipótesis

La jornada organizada por el CNIO contará con la participación de Núria Malats, responsable del Grupo de Epidemiología Genética y Molecular del centro; María José Sánchez, investigadora con trabajos sobre incidencia del cáncer en adultos jóvenes en España; y Marcos Díaz-Gay, jefe del Grupo de Genómica Digital del CNIO.

Díaz-Gay es además coautor del estudio internacional sobre las firmas mutacionales relacionadas con la colibactina en cáncer colorrectal. También participarán especialistas del Instituto de Salud Carlos III y representantes de asociaciones vinculadas a la investigación oncológica. El objetivo será analizar tanto las tendencias internacionales como los datos disponibles en España y, sobre todo, diferenciar qué sabemos ya de aquello que todavía pertenece al terreno de las hipótesis.

La pregunta de fondo sigue abierta. Algunos cánceres están aumentando entre adultos jóvenes, pero no todos lo hacen de la misma manera ni existe una explicación única. Saber exactamente cuáles cambian y por qué será esencial para mejorar en el futuro las estrategias de prevención y diagnóstico.

Fuente: estrelladigital

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