Netanyahu desafía el plan de Trump para Gaza: Israel no se retirará hasta que Hamás entregue todas sus armas

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Benjamin Netanyahu ha rechazado la nueva hoja de ruta de 15 puntos diseñada para avanzar en la aplicación del plan de Donald Trump para Gaza. El primer ministro israelí ha advertido de que las Fuerzas de Defensa de Israel no realizarán nuevas retiradas de la Franja hasta que Hamás esté realmente desarmado

La posición de Netanyahu choca con el mecanismo planteado en el documento, que vincula por fases el desarme de las facciones palestinas con una retirada progresiva y verificada de las tropas israelíes. El primer ministro ha asegurado que Israel no acepta el documento de 15 puntos dejando claro que, para su Ejecutivo, cualquier nueva retirada militar depende de un desarme efectivo de Hamás.

Netanyahu precisó además que su exigencia no se limita al armamento pesado. Israel reclama que Hamás pierda también sus armas ligeras y, en términos generales, todo su arsenal.

El dirigente israelí confirmaba al mismo tiempo que las conversaciones con Estados Unidos continúan. Según ha explicado, existen propuestas estadounidenses que Israel puede aceptar y otras con las que discrepa, por lo que el rechazo de la nueva hoja de ruta no implica una ruptura con Washington ni con el marco general impulsado por Trump.

Israel rechaza la hoja de ruta de 15 puntos, no todo el plan de Trump

Esta distinción resulta esencial para entender el alcance de la decisión israelí. La posición expresada ahora por Netanyahu se refiere específicamente a la hoja de ruta publicada el 30 de julio de 2026, concebida para continuar la aplicación del plan integral para Gaza promovido por Trump.

Ese nuevo documento desarrolla en 15 puntos cuestiones como el desarme, la retirada israelí, la administración de Gaza, la seguridad, la presencia de una fuerza internacional y la reconstrucción del territorio.

El marco original, en cambio, consta de 20 puntos y había recibido el respaldo del propio Netanyahu. En septiembre de 2025, durante una comparecencia junto a Trump en la Casa Blanca, el primer ministro israelí apoyó públicamente el plan y destacó entre sus objetivos el regreso de los rehenes, el desmantelamiento de las capacidades militares de Hamás y el fin de su control político sobre Gaza.

El punto de choque: qué ocurre primero con las armas y las tropas israelíes

La nueva hoja de ruta plantea un mecanismo gradual, secuencial y sometido a verificación internacional. Según el documento, el proceso para retirar de servicio y almacenar las armas pesadas, las instalaciones de producción militar, los depósitos de armamento y los túneles debe comenzar después de que se cumplan determinados compromisos previos, entre ellos la entrada de la nueva administración palestina y el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización.

Ese proceso estaría vinculado a una retirada israelí por fases de las zonas de Gaza que permanecen bajo su control. Cada avance tendría que ser comprobado por un Comité Internacional de Verificación antes de pasar a la siguiente etapa.

Netanyahu rechaza esa secuencia. Su postura es que el Ejército israelí no debe efectuar nuevas retiradas mientras Hamás conserve armamento.

Ahí se encuentra el principal obstáculo que ha aparecido ahora en la ejecución del plan: mientras la hoja de ruta relaciona paso a paso el desarme con la retirada, el Gobierno israelí exige un desarme efectivo antes de mover nuevamente sus fuerzas.

Hamás tendría que abandonar también el control político y de seguridad

El documento no aborda únicamente el futuro de las armas. La hoja de ruta establece que Hamás y las demás facciones palestinas deben transferir sus funciones civiles y de seguridad al Comité Nacional para la Administración de Gaza, conocido por sus siglas en inglés como NCAG.

Este organismo asumiría la administración del territorio durante la etapa de transición y debería actuar independientemente de las facciones. La propuesta recoge el principio de “una autoridad, una ley y un arma”, de forma que ninguna organización armada pueda mantener una estructura militar paralela a la administración encargada de gestionar Gaza.

Al finalizar el proceso de desarme previsto en la hoja de ruta, únicamente el NCAG tendría autoridad para mantener, almacenar o controlar armas en la Franja.

Qué pasaría con las armas de las milicias

La propuesta distingue entre diferentes clases de armamento. Las armas policiales pasarían a estar bajo responsabilidad de la nueva administración palestina, mientras que el armamento de las milicias debería ser retirado de servicio y almacenado bajo la autoridad del NCAG conforme a un calendario acordado.

La hoja de ruta incluye igualmente el desmantelamiento de instalaciones de producción militar, depósitos de armas y túneles. Todo este proceso estaría sometido a supervisión y verificación internacional.

Una Fuerza Internacional de Estabilización para Gaza

Otra pieza fundamental del proyecto es la Fuerza Internacional de Estabilización, conocida como ISF por sus siglas en inglés.

El documento prevé que esta fuerza temporal se despliegue en Gaza para separar a las tropas israelíes de las zonas que queden bajo control de la nueva administración palestina.

Entre las funciones contempladas están supervisar el cumplimiento del alto el fuego, formar a la policía palestina y contribuir a proteger la entrada y distribución de ayuda humanitaria y suministros esenciales.

La hoja de ruta establece expresamente que esta fuerza internacional no desempeñaría funciones policiales ordinarias sobre la población palestina. La responsabilidad sobre la seguridad interna recaería en la administración palestina prevista para la transición.

La retirada israelí también estaría sometida a condiciones

La propuesta no establece una retirada israelí inmediata e incondicional. Las fuerzas israelíes completarían su salida de Gaza por fases y según un calendario acordado. Ese proceso estaría relacionado con los avances verificados en el desmantelamiento de las capacidades armadas.

El documento explicativo de la hoja de ruta subraya precisamente que el avance entre fases no sería automático ni dependería únicamente de fechas prefijadas. Antes de pasar a una nueva etapa tendría que verificarse el cumplimiento de los compromisos correspondientes a la anterior.

Esta característica resulta importante para entender la disputa: el plan ya condiciona la retirada al progreso en el desarme, pero Netanyahu considera insuficiente ese mecanismo y exige que Hamás esté genuinamente desarmado antes de cualquier nueva retirada israelí.

La hoja de ruta abre además la puerta a un futuro Estado palestino

Las diferencias entre Netanyahu y el documento no se limitan al terreno militar. La hoja de ruta establece que su aplicación, junto con las cuestiones relacionadas con las armas y el resto del plan integral, debería crear las condiciones adecuadas para una vía creíble hacia la autodeterminación palestina y la condición de Estado.

Netanyahu volvió a rechazar esa posibilidad durante una intervención este domingo. El primer ministro aseguró que mientras permanezca al frente del Gobierno israelí no se establecerá un Estado palestino ni en Gaza ni en Cisjordania, territorio al que se refirió como Judea y Samaria. 

El plan original recibió el respaldo del Consejo de Seguridad

El marco integral impulsado por Trump cuenta además con respaldo internacional en Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad aprobó el 17 de noviembre de 2025 la Resolución 2803, que respaldó el plan integral estadounidense y autorizó el establecimiento de una Fuerza Internacional de Estabilización temporal para Gaza.

La resolución salió adelante con 13 votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones, las de China y Rusia. La Casa Blanca sigue describiendo el proyecto como un plan de 20 puntos y ha situado a la Junta de Paz como uno de los organismos encargados de supervisar su aplicación, junto con la nueva estructura administrativa palestina y la fuerza internacional.

Un desacuerdo que amenaza con bloquear la siguiente fase

La nueva posición de Netanyahu introduce un importante obstáculo en la aplicación del proceso. Israel comparte con el marco de Trump el objetivo de que Hamás pierda sus capacidades militares y deje de gobernar Gaza. Lo que rechaza ahora es el mecanismo planteado en la hoja de ruta del 30 de julio para avanzar hacia ese resultado.

La diferencia puede parecer una cuestión de calendario, pero afecta directamente a las garantías de seguridad y al equilibrio de compromisos entre las partes.

La hoja de ruta propone un procedimiento en el que el desarme y la retirada israelí están vinculados mediante etapas sucesivas y verificadas. Netanyahu, en cambio, ha fijado una condición más estricta: no habrá nuevas retiradas hasta que considere que Hamás está realmente desarmado.

Las conversaciones con Estados Unidos continúan, según el propio primer ministro israelí. El futuro de la siguiente fase dependerá ahora de si Washington, la Junta de Paz e Israel consiguen acercar posiciones sobre ese mecanismo.

Fuente: estrelladigital

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