Advierte de los riesgos de la tanorexia, la adicción al bronceado
El eclipse solar total de agosto de 2026 ha vuelto a poner en el foco las precauciones que hay que tomar con el sol (en ese caso, el Sol) para evitar daños oculares graves y permanentes. Pero es evidente que los cuidados con el sol van más allá de ese acontecimiento que esperan con expectación millones de españoles.
La preocupación excesiva por broncearse puede llevar a exposición solar o UVA excesiva, con riesgos para la piel y la salud.
Es lo que se conoce como la tanorexia, esa adicción al bronceado hasta el punto de no estar conformes nunca con el tono de moreno obtenido, por lo que quienes se obsesionan a la exposición solar se someten a sesiones intensas y prolongadas de bronceado, con lo que eso conlleva.
La mejor protección
Jorge Soto, dermatólogo de Policlínica Gipuzkoa, ha explicado en palabras recogidas por Quirónsalud (el centro ubicado en San Sebastián pertenece a esta conocida compañía), los riesgos de la tanorexia y cómo podemos protegernos.
Según el especialista, algunas personas continúan exponiéndose al sol a pesar de conocer sus efectos perjudiciales. «La exposición solar libera sustancias como la betaendorfina y la dopamina, que generan una sensación de bienestar. En determinadas personas, con predisposición genética o determinados trastornos psicoconductuales, esto puede derivar en una auténtica adicción», explica.
«La exposición solar intensa durante la infancia produce un daño especialmente importante y difícil de reparar»
Por ello, es conveniente tomar precauciones. Estas pasan, lógicamente, por la crema solar con un factor de protección alto, que indica cuánto tiempo puede retrasarse una quemadura respecto a una piel desprotegida, siempre y cuando se aplique la cantidad adecuada de producto, aunque el dermatólogo señala que la diferencia entre SPF 30 y SPF 50 «es reducida cuando ambos se utilizan correctamente».
Aunque el agua, el sudor o el roce disminuyen la duración de este tipo de protección, lo cierto es que Jorge Soto deja claro de qué manera nos podemos cuidar del sol de manera más eficaz. «La protección más importante no son las cremas ni las cápsulas, sino la ropa, los sombreros y la búsqueda de sombra», recalca.
Especial cuidado, indica este dermatólogo, debemos tener con los más pequeños de la casa. «La exposición solar intensa durante la infancia produce un daño especialmente importante y difícil de reparar. Ningún niño debería quemarse al sol. Debe ser una prioridad absoluta de salud pública», concluye.
Fuente: abc








