Ingrid Alexandra de Noruega: la discreta heredera de Haakon convertida en última esperanza de una corona en crisis

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Ante la frágil salud de su madre, la reina Mette-Marit, la joven princesa heredera Ingrid Alexandra asume ahora un papel clave en el convulso reinado de Haakon VIII.

Cuando el rey Haakon VIII de Noruega prestó juramento de lealtad ante el Parlamento, a su lado estaba su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, de 22 años. Su presencia en este acto clave en el inicio del reinado de su padre fue más importante aún ante la ausencia por motivos de salud de la reina Mette-Marit. La joven firmó poco después un juramento de lealtad por escrito que le permite ejercer como regente en ausencia del monarca.

En ese momento, Ingrid Alexandra rindió tributo al look de su abuela, la reina Sonia, cuando esta asistió a la proclamación del rey Harald V en 1991. La elección de su atuendo rendía un cuidadoso homenaje a aquel llamativo look: la princesa lució un vestido largo de luto con una diadema a modo de tocado con redecilla y la banda de la Orden de San Olaf.

Ingrid Alexandra es la siguiente en la línea de sucesión al trono del país escandinavo, tras la modificación de las leyes de sucesión del país en 1990 para incluir a las mujeres. Y algún día hará historia al convertirse en la primera reina de Noruega en más de 600 años. Todo ello mientras asume la pesada carga de ser «la tabla de salvación» de una monarquía en crisis. Los vínculos de su madre con Epstein y la condena de su hermanastro por dos delitos de violación han provocado que el reinado de su padre comience de manera convulsa.

Además, entre el reciente fallecimiento del rey Harald y los problemas de salud de sus principales figuras femeninas, la familia real noruega se enfrenta a una grave escasez de miembros en activo. En consecuencia, el país recurre ahora a Ingrid Alexandra para que guíe hacia buen puerto a una monarquía noruega que navega en aguas turbulentas.

Ingrid Alexandra, la princesa sensata

A pesar de su posición cada vez más importante dentro de la corona, Ingrid Alexandra ha seguido una trayectoria relativamente discreta y se la ha descrito como una futura reina sensata y con los pies en la tierra. Recientemente ha comenzado un nuevo semestre en la Universidad de Oslo tras trasladarse desde Sídney, donde cursaba una licenciatura de tres años centrada en relaciones internacionales y economía política.

Durante su primer año en Australia, solía presentarse tan solo como «Ingrid» para sentirse como una estudiante normal. Sin embargo, la princesa regresó a Noruega a principios de este año, para poder estar más cerca de su familia tras los problemas de salud de su madre. La reina Mette-Marit, aquejada de fibrosis pulmonar crónica desde 2018, se sometió a un trasplante de pulmón en junio.

Ingrid Alexandra, junto a sus padres y su hermano Sverre Magnus.

Ingrid Alexandra, junto a sus padres y su hermano Sverre Magnus. CASA REAL NORUEGA

La princesa heredera se ha mantenido cerca de su padre y su abuela durante el período de luto de la familia real tras la muerte del rey Harald. Ha asistido a varios actos en honor a su abuelo desde su fallecimiento el 28 de agosto y se prevé que durante su funeral de Estado el 9 de septiembre dé otro paso muy visible hacia su futuro papel como reina de Noruega.

Un papel en el que ya se ha sumergido plenamente. A finales de enero, tras regresar de la universidad en Australia, realizó una gira por Finnmark, en el norte de Noruega, para conectar con su pueblo. Al día siguiente, realizó una aparición real histórica en el Ayuntamiento de Oslo con motivo de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz. Entonces se unió a sus padres y abuelos para ver cómo Ana Corina Sosa recogía el premio en nombre de su madre, la líder de la oposición venezolana María Corina Machado.

Una nueva generación de herederas

Su nuevo cargo reviste una importancia trascendental por varias razones. Ingrid Alexandra es la primera heredera noruega en la historia real moderna que ya es adulta cuando su progenitor accede al trono. Y es también la primera directamente afectada por la ley de sucesión de 1990 que introdujo la primogenitura absoluta. Como resultado, Ingrid se mantuvo por delante de su hermano menor, el príncipe Sverre Magnus, de 20 años, en el camino hacia la corona.

Sentada y con vestido color berejena, Ingrid de Noruega, en su 18 cumpleaños. De pie, Amalia de Holanda y Elisabeth de Bélgica.

Sentada y con vestido color berejena, Ingrid de Noruega, en su 18 cumpleaños. De pie, Amalia de Holanda y Elisabeth de Bélgica. GTRES

De momento, la joven ya se está convirtiendo en parte de una nueva generación de herederas en toda Europa. Se sabe que Ingrid Alexandra mantiene una estrecha relación con la princesa Elisabeth de Bélgica y la princesa Amalia de los Países Bajos. Las tres comparten incluso un grupo de WhatsApp en el que no han incluido a la princesa Leonor.

En una entrevista concedida a la revista Tatler a principios de este año, la princesa Elisabeth declaró: «Nos conocemos desde hace mucho tiempo y nos vemos de vez en cuando en distintos actos. En mi generación hay varias mujeres. Se observa un cambio similar en otras monarquías. Todas estamos en la misma situación. Es un obstáculo al que nos enfrentaremos juntas«. Ingrid Alexandra cuenta por tanto con dos buenas amigas y aliadas en su camino común hacia esa gran responsabilidad.

Fuente: mujerhoy

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