Así podría ser la nueva etiqueta energética que estudia la UE para los ordenadores

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La Comisión Europea analiza un nuevo distintivo destinado a que los consumidores conozcan mejor el consumo y la eficiencia de los ordenadores antes de comprarlos. El proyecto todavía se encuentra en fase preparatoria

Las conocidas etiquetas energéticas que aparecen en frigoríficos, lavadoras y otros electrodomésticos podrían llegar también a los ordenadores vendidos en la Unión Europea. La Comisión Europea ha publicado un estudio para determinar cómo debería diseñarse una posible nueva etiqueta energética para estos dispositivos y, sobre todo, qué información resulta realmente comprensible para los consumidores.

El documento se hizo público el pasado 4 de septiembre y forma parte de los trabajos previos para preparar un futuro acto delegado. Por ahora, la principal aclaración es importante: la nueva etiqueta no está aprobada ni existe actualmente una obligación para que los fabricantes la incorporen a sus ordenadores.

El problema de comparar ordenadores muy diferentes

Una de las dificultades que ha encontrado Bruselas es que no todos los ordenadores están diseñados para realizar las mismas tareas. Un equipo utilizado para navegar por Internet, trabajar con documentos o consultar el correo puede tener necesidades energéticas muy diferentes a las de un ordenador de altas prestaciones destinado a videojuegos, edición audiovisual, ingeniería o cargas intensivas de procesamiento.

Por esta razón, el estudio analiza si todos los equipos deberían compartir una misma escala de eficiencia o si sería más útil distinguir entre distintos tipos de utilización.

Una doble escala para los equipos de altas prestaciones

Los resultados indican que la mayoría de los participantes prefirió un sistema que mostrara el rendimiento energético en función del tipo de uso del ordenador. A partir de esa conclusión, el estudio recomienda una doble escala para los ordenadores de altas prestaciones, mientras que para los dispositivos destinados a actividades cotidianas plantea una escala única y más sencilla. El objetivo sería evitar comparaciones que puedan resultar poco útiles entre ordenadores diseñados para tareas completamente diferentes.

Cuánta electricidad consume el ordenador cada hora

Otra de las cuestiones examinadas es cómo mostrar el consumo de electricidad de una manera que resulte sencilla para el comprador. Entre las diferentes alternativas estudiadas, los consumidores mostraron una clara preferencia por conocer el consumo energético por cada hora de utilización, expresado en vatios hora (Wh).

Este dato permitiría disponer de una referencia sobre la electricidad que necesita el dispositivo durante su uso, aunque su consumo real seguiría dependiendo de factores como la intensidad de las tareas realizadas.

La etiqueta también podría informar del rendimiento

La Comisión considera que el distintivo debería proporcionar igualmente información sobre el rendimiento informático del equipo. Sin embargo, el estudio advierte de que este apartado necesitaría explicaciones adicionales.

Conceptos como la eficiencia energética, la potencia de cálculo o la carga de trabajo pueden resultar difíciles de interpretar para quienes no tienen conocimientos técnicos, por lo que incluir simplemente una cifra podría no ser suficiente para facilitar una decisión de compra.

La futura etiqueta deberá buscar un equilibrio entre ofrecer información útil y evitar que el consumidor se encuentre ante un conjunto de datos excesivamente complejo.

Por qué Bruselas hace estas pruebas antes de crear la etiqueta

Las normas europeas sobre etiquetado energético obligan a la Comisión a probar el diseño y el contenido de las nuevas etiquetas con muestras representativas de consumidores antes de introducir un nuevo grupo de productos en el sistema.

El objetivo es comprobar que la información realmente se entiende y ayuda a comparar productos. El estudio publicado ahora forma parte precisamente de esa fase previa.

Todavía no hay una fecha para que llegue a las tiendas

La publicación del estudio no significa que los ordenadores vayan a empezar a llevar la nueva etiqueta en las próximas semanas. Bruselas utilizará ahora las conclusiones para continuar preparando un acto delegado que proponga una etiqueta energética para ordenadores.

Hasta que avance ese procedimiento no se conocerán definitivamente el diseño, las categorías de productos afectadas, las obligaciones para los fabricantes ni la fecha en la que el sistema podría empezar a aplicarse.

La eficiencia energética gana peso también en el sector tecnológico

La posible etiqueta encaja en un contexto de creciente atención sobre el consumo eléctrico asociado a la tecnología. No solo los dispositivos utilizados en los hogares están en el punto de mira. La expansión de los centros de datos, los servicios en la nube y la inteligencia artificial ha convertido el consumo energético del sector digital en uno de los asuntos que las administraciones europeas están empezando a regular con mayor detalle.

En el caso de los ordenadores, la futura etiqueta pretende trasladar parte de esa información directamente al consumidor para que la eficiencia energética pueda convertirse en un criterio más a la hora de escoger un equipo.

Fuente: estrelladigital

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