Las protestas por el aumento de precios, los bajos salarios y la crisis de vivienda movilizaron a miles de europeos, con enfrentamientos y cientos de detenciones en algunas ciudades.
Ciudad de México.- El encarecimiento de la vida, las dificultades económicas y el deterioro de los servicios públicos impulsaron el fin de semana una ola de descontento en Francia, Italia y Portugal, donde las movilizaciones derivaron en bloqueos, saqueos, y enfrentamientos que dejaron cientos de heridos y miles de detenidos en territorio francés, según el balance oficial; en choques con la Policía italiana durante marchas en Milán, Turín y Bolonia; mientras que en Lisboa, jóvenes instalaron tiendas de campaña para exigir soluciones a la crisis de vivienda y cuestionar las políticas del gobierno portugués.
Aunque las protestas en Europa respondieron a contextos particulares en cada país, los problemas económicos estuvieron entre las principales preocupaciones de quienes salieron a las calles; sin embargo, a estas demandas se sumó la insatisfacción por las condiciones de la educación pública, la sanidad, los bajos salarios y la falta de oportunidades para que los jóvenes puedan independizarse.
Francia: más de 2 mil detenidos y 600 agentes heridos
Las protestas del sábado 17 de octubre se extendieron por 140 ciudades francesas, como París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble, Niza y Limoges. Las concentraciones reunieron a estudiantes, trabajadores y manifestantes de distintos sectores sociales que expresaron su inconformidad al gobierno francés con la situación económica, las condiciones de la educación y la actuación policial.
El Ministro del Interior, Laurent Núñez, informó este domingo que más de dos mil personas fueron detenidas durante la jornada, y que más de 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos. El balance incluyó ataques contra edificios públicos y establecimientos comerciales.
Núñez condenó las agresiones contra las fuerzas de seguridad, y los daños a instituciones y comercios. En un mensaje publicado en X, sostuvo que el derecho a manifestarse no justifica los actos violentos: «Manifestarse es un derecho fundamental. Sembrar el desorden con violencia y de manera concertada no lo es», escribió el Ministro. Además, agradeció la intervención de los cuerpos de seguridad y los bomberos durante una jornada que se prolongó hasta la noche en distintas localidades.
El funcionario francés señaló que los primeros incidentes comenzaron por la mañana en Marsella y que posteriormente se registraron ataques en otras ciudades. También aseguró que las autoridades iniciaron investigaciones para identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. “La República no cederá nada a aquellos que quieren imponer el desorden y la violencia”, advirtió Núñez.
Los daños materiales también encendieron las alertas, ya que la Federación del Comercio y de la Distribución estimó que alrededor de mil 500 tiendas fueron vandalizadas y advirtió que las pérdidas podrían alcanzar cientos de millones de euros, de acuerdo con Deutsche Welle (DW). Por separado, un recuento de las cadenas públicas TF1 y LCI contabilizó 615 comercios saqueados o atacados.
En Marsella, un grupo irrumpió brevemente en el Ayuntamiento y derribó un busto de Marianne, símbolo de la República Francesa, antes de que interviniera la Policía. En Lyon, una oficina de turismo fue allanada e incendiada, mientras que en París, donde miles de personas participaron en marchas pacíficas, también hubo enfrentamientos entre algunos manifestantes y las unidades antidisturbios.
De acuerdo con el medio estadounidense The New York Times (NYT), los llamados a movilizarse también circularon en cuentas de redes sociales vinculadas con los “chalecos amarillos”, movimiento que encabezó protestas desde 2018 contra el encarecimiento de los combustibles y otras medidas gubernamentales.
El Ministerio del Interior estimó en 550 mil la participación en las movilizaciones de todo el país, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los principales sindicatos franceses, elevó la cifra a más de 800 mil personas.
En París, las autoridades reportaron 855 detenidos, luego de que un primer balance registrara 720 arrestos, de los cuales 517 derivaron en detenciones, incluidas 171 personas menores de edad y 346 adultas.
El Ministro Núñez atribuyó los ataques a grupos que calificó como “varios miles de individuos de la ultraderecha”, a los que, según dijo, posteriormente se sumaron delincuentes que “saquearon y devastaron” establecimientos. En sus declaraciones mencionó a París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble y Niza, entre otras localidades.
Por su parte, el Presidente Emmanuel Macron advirtió el viernes que los responsables de los disturbios serían “perseguidos y castigados”. El mandatario francés anunció que se dirigiría a la nación a las 20:00 horas de este domingo.
El Ministro de Justicia, Gérald Darmanin, también dio instrucciones a las fiscalías para que solicitaran prisión provisional contra las personas responsables de ataques a la Policía o edificios públicos.
Alcaldes denuncian falta de recursos policiales y daños a comercios
El Ayuntamiento de París, dirigido por el socialista Emmanuel Grégoire, denunció la falta de recursos policiales ante los disturbios registrados en la capital durante las movilizaciones.
“Claramente, diría yo, hubo una falta de medios anoche en la capital […]. No es aceptable ver, en las imágenes, a personas destrozando comercios y atacando” edificios, declaró la primera teniente de Alcalde de París, Lamia El Aaraje, a la cadena France Info. La funcionaria consideró que se registró “un nivel de violencia que, creo, nunca habíamos visto” en París.
Grégoire pidió poner en marcha una unidad de emergencia para atender a los comerciantes afectados por los destrozos. El organismo tendría la tarea de inventariar los daños, acompañar a los propietarios de los establecimientos, y facilitar sus trámites administrativos y con las aseguradoras.
“Deseo que la Cámara de Comercio e Industria, y la Cámara de Oficios y Artesanía se sumen a esta iniciativa. No puedo permitir que un comerciante afectado no sepa a qué puerta llamar. Quiero transmitirle que estamos aquí, a su lado”, afirmó en redes sociales.
El Alcalde también pidió prestar “especial atención” a los pequeños comercios y a aquellos cuya actividad quedó interrumpida. “El Ayuntamiento asumirá su parte en este esfuerzo colectivo y movilizará los recursos que entran dentro de sus competencias”, adelantó.
En Burdeos, el Alcalde Thomas Cazenave criticó el “estallido de violencia” y sostuvo que “nada puede justificar tal desborde de violencia en nuestras calles”.
La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, condenó la “violencia gratuita”, y anunció que se habilitaría una vía para que los vecinos enviaran fotografías y videos de los responsables de saqueos y disturbios. La residencia oficial de Cazenave también fue saqueada durante los incidentes.
En Marsella, el Alcalde Benoît Payan calificó de “drama” la situación, que describió como “insoportable”, y pidió esclarecer lo sucedido, incluidas las órdenes que recibieron las fuerzas de seguridad. Sectores de la izquierda acusaron a la Policía de contribuir a la escalada de tensión.
En Lyon, el Alcalde Grégory Doucet compareció este domingo junto al prefecto del departamento del Ródano, Étienne Guyot, para denunciar los “saqueos metódicos” y los destrozos registrados durante el sábado.
“Hay 100 heridos entre las fuerzas de seguridad. Se ha detenido a 160 personas —124 de ellas mayores de edad y en su gran mayoría hombres—, quienes han sido puestas bajo custodia policial y serán puestas a disposición judicial”, señaló Guyot, quien alertó sobre la presencia de grupos radicales que mantuvieron una actitud hostil hacia los agentes.
Durante la rueda de prensa, varias personas increparon a Doucet. “¡Usted es el responsable! ¡Usted pidió el voto para La Francia Insumisa!”, le gritaron al Alcalde, en referencia al partido encabezado por Jean-Luc Mélenchon.
Trump pide cerrar fronteras de Francia y culpa a la migración
El Presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, instó a Francia a cerrar sus fronteras y recuperar el control de la situación ante lo que considera un agravamiento de la crisis que atraviesa el país, la cual atribuyó a la llegada de migrantes.
En un mensaje publicado en redes sociales, el mandatario aseguró que Francia está “en llamas” y señaló a la migración procedente de países con culturas diferentes como responsable del deterioro de la nación francesa.
“La migración de personas de un mundo completamente diferente, personas con odio en sus corazones, ha destrozado a ese país que alguna vez fue grande”, aseveró Trump, antes de reclamar medidas inmediatas a las autoridades francesas. “¡Cierren sus fronteras y tomen el control antes de que sea demasiado tarde!”, concluyó.
Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron en medio de los disturbios registrados en las principales ciudades francesas durante las movilizaciones contra el costo de la vida, las condiciones de la educación pública y la actuación policial.
Disturbios en Italia durante protestas
Las movilizaciones convocadas en Milán, Turín y Bolonia para protestar contra el encarecimiento de la vida en Italia derivaron en enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Los disturbios dejaron imágenes de lanzamientos de piedras, petardos y botellas en las principales calles de las ciudades, así como daños materiales y decenas de detenidos. La Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó los ataques «violentos» porque «manifestarse es un derecho», pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es».
La capital de Lombardía registró los incidentes más graves durante la jornada del domingo, convocada por el comité «Italia en la Plaza», que reunió a más de cinco mil personas para protestar contra la inflación, los bajos salarios, el deterioro de la sanidad pública y las condiciones del sistema educativo, en el contexto más amplio de una crítica generalizada al gobierno.
La concentración comenzó en la popular Plaza del Duomo, con los participantes coreando consignas contra la Primera Ministra, Giorgia Meloni, y el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Matteo Salvini. Los asistentes exhibieron banderas italianas y palestinas, así como pancartas en favor de las familias y contra el gasto en la guerra.
La marcha derivó en disturbios cuando grupos de jóvenes encapuchados comenzaron a lanzar piedras, fuegos artificiales y petardos contra efectivos de la Policía antidisturbios, que respondió con cargas para dispersar a los participantes.
Informaciones de la agencia de noticias ANSA apuntaron a decenas de detenidos, entre ellos numerosos menores, y varios heridos, incluidos al menos cuatro agentes y 20 manifestantes. Asimismo, se registraron daños en escaparates, edificios históricos y estructuras de cajeros automáticos, mientras alrededor de un centenar de jóvenes vestidos de negro se dispersaron hasta la Galería Víctor Manuel II, donde comercios de lujo llegaron a bajar sus persianas con clientes y trabajadores en el interior.
En Bolonia, los disturbios se concentraron junto a la estación ferroviaria, donde grupos de encapuchados arrojaron piedras, botellas, bombas de humo y otros objetos, además de levantar barricadas.
La Policía empleó cañones de agua y gases lacrimógenos para impedir que los manifestantes se aproximaran a la plaza. Siete personas fueron detenidas y la estación cerró preventivamente, según informó la misma agencia.
En Turín, las protestas contra el precio de los combustibles, las facturas y los salarios insuficientes también derivaron en enfrentamientos. Entre los incidentes destacó la irrupción de un grupo de jóvenes en la librería Feltrinelli de Porta Nuova, donde lanzaron libros al suelo. La Policía detuvo a una docena de personas, 10 de ellas menores, según informes preliminares recogidos por la prensa italiana.
Meloni condena disturbios en protestas por el coste de la vida
La Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó los ataques contra los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado durante estas movilizaciones y manifestó su apoyo a los agentes.
«Una vez más, las mujeres y los hombres de las fuerzas del orden han tenido que enfrentarse a la violencia de delincuentes que, incluso a través de grupos organizados, aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos», señaló en un mensaje publicado en redes sociales.
Meloni agradeció la actuación policial y defendió el derecho de la ciudadanía a disfrutar de sus ciudades sin temor a sufrir actos vandálicos. En ese sentido, insistió en que «manifestarse es un derecho», pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es». En este contexto, la Primera Ministra reclamó a los partidos de la oposición una condena explícita de los disturbios.
Por su parte, el Alcalde de Milán, Giuseppe Sala, reconoció la legitimidad del malestar social, aunque también condenó los ataques registrados. «Los motivos de la protesta eran comprensibles. Sin embargo, la violencia contra la Policía y los graves daños causados a la ciudad no pueden justificarse», declaró.
Las manifestaciones se produjeron en un contexto de creciente presión económica sobre los hogares italianos, especialmente entre las rentas bajas y medias, afectados por la inflación, el encarecimiento de la gasolina y el diésel, y el estancamiento de los salarios. A esta situación se sumó la dificultad para acceder a viviendas asequibles en los principales núcleos urbanos del país.
Jóvenes en Portugal exigen viviendas accesibles
Cientos de jóvenes portugueses pasaron la noche del sábado al domingo en tiendas de campaña instaladas en la céntrica Praça do Rossio, en Lisboa, para exigir alquileres asequibles y denunciar las políticas de vivienda del gobierno conservador de Luís Montenegro.
La protesta convirtió una de las plazas más emblemáticas de la capital en un campamento improvisado. La movilización siguió el ejemplo de las recientes acampadas en España y de otras acciones organizadas en Portugal, incluida una protesta en Oporto, donde los participantes fueron desalojados el miércoles en una intervención policial cuya violencia denunciaron.
La acampada en Lisboa comenzó después de que miles de personas recorrieran el centro de la ciudad en una manifestación convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), que reclamó mejoras salariales y medidas para hacer frente al aumento del costo de la vida.
Según datos de la agencia EFE, al menos dos mil 500 personas participaron en la concentración por la vivienda durante la tarde, aunque la asistencia disminuyó conforme avanzó la noche.
Los manifestantes reprocharon al Ejecutivo que sus medidas no resuelvan las dificultades de quienes no pueden pagar los alquileres, y consideraron que las políticas impulsadas por Montenegro favorecen a los propietarios y al sector inmobiliario, en detrimento de quienes buscan un alojamiento digno.
João Veloso, uno de los portavoces de la acampada, reclamó límites a las rentas, la retirada de la nueva legislación sobre arrendamientos y una mayor intervención estatal para ampliar la oferta de vivienda pública: “Lo que queremos son techos a los alquileres, el fin de la nueva ley de arrendamiento”, afirmó a EFE. También denunció que algunos propietarios pueden aumentar las rentas entre 100 y 200 euros de un año a otro, y pidió que los inmuebles públicos se destinen a alquileres asequibles.
La crisis afecta especialmente a los jóvenes que, incluso con empleo, encuentran dificultades para independizarse debido al costo de la vivienda. Según cifras oficiales que cita DW, los precios de los inmuebles en Portugal aumentaron 124 por ciento entre 2015 y 2024, aproximadamente el doble del incremento registrado en el conjunto de Europa.
El impacto es más notorio en la capital portuguesa, donde vive cerca de una cuarta parte de la población portuguesa y donde los manifestantes denuncian que el aumento de los alquileres y la presión del mercado inmobiliario les dificultan cada vez más permanecer en la ciudad.
Las consignas también apuntaron directamente al jefe del gobierno. “Montenegro, presta atención, tu casa se va a convertir en una ocupación”, corearon algunos manifestantes, que además hicieron referencias a las informaciones sobre el patrimonio inmobiliario del Primer Ministro de Portugal. Otros gritaron: “De aquí no salgo, de aquí nadie me echa”, mientras mantenían las tiendas instaladas en la plaza, pese a las advertencias de que la protesta no podría prolongarse durante la madrugada.
Montenegro reconoció el descontento por la falta de soluciones a la crisis de vivienda, pero advirtió que Portugal no debe trasladar a su realidad escenarios de inestabilidad como los vistos en otros países, al considerar que ese tipo de movilizaciones carece de apoyo mayoritario entre la población.
La movilización en Lisboa se sumó a las protestas registradas en Oporto y puso en el centro el problema de la vivienda, con jóvenes que también demandan que los precios de las viviendas los está desplazando de las principales ciudades del país.
Fuente: sinembargo








