Señales, alarmas y alertas en la Covid-19

«Es difícil de admitir que acontecimientos como los de Wuhan y la Covid-19 no hayan sido detectados por los servicios de inteligencia»

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Cualquier país que se precie posee un Sistema de Señales y Alarmas, proporcional a su importancia como Estado y a la naturaleza de sus riesgos y amenazas; España lo tiene, en sus organismos de Seguridad Nacional, adscritos a Presidencia del Gobierno.

Un sistema tal tiene la finalidad de analizar todo tipo de inteligencia, informaciones y datos, que determinen cualquier modificación de la situación general, y alertar de ello; se trata de percibir, con la máxima seguridad, cualquier cambio que pueda afectar a la Seguridad Nacional, en relación con los desafíos que están permanentemente contabilizados en los «catálogos» de las estrategias que se emiten periódicamente.

Las estrategias de seguridad nacional, en todos los países citados, refieren también el riesgo de la llegada de situaciones como la pandemia provocada por la Covid-19, cuyo apelativo recuerda, permanentemente, que se trata de una amenaza planteada ya en 2019, y por lo tanto susceptible de ser detectada por los sistemas correspondientes, y por los servicios de inteligencia de los países con implantación en China, entre ellos España, que deben alimentar de inteligencia estos centros de conducción de crisis, entre otros.

El origen de los Sistemas de Señales y Alarmas es de carácter estratégico militar, pues al final de la II Segunda Guerra Mundial, y en la Guerra Fría, prevalecía la disuasión nuclear como estrategia defensiva, se generaba la necesidad de conectar, al máximo nivel, un conjunto de órganos que forman un sistema capaz de evaluar las intenciones del adversario e incluso de valorar de forma determinante sus pasos previos al desencadenamiento de las hostilidades, aspecto que suponía el fracaso de la disuasión. Este sería el caso del Early Warning System de la OTAN, prácticamente especializado al aspecto militar de la seguridad.

Con el fin de la Guerra Fría, y de la ex Unión Soviética, estos organismos de prevención se enfocan, sin desaparecer los estrictamente militares, a prevenir las crisis a nivel nacional en los Centros de Conducción; en el ámbito internacional, por ejemplo, es conocida la función que desempeña el Centro de Situación de la Unión Europea para la toma de medidas en las diversas situaciones que se presenten.

Es evidente que los sistemas de señales y alarmas reúnen y tratan todo tipo de información, de fuentes abiertas (0SINT), incluso la del Servicio diplomático, muy significativas en cuanto a las relaciones entre dos países que pueden iniciar una escalada de litigio que desemboque en hostilidad abierta.

Sin embargo son los servicios de inteligencia los que desarrollan una labor definitiva; en el caso de la Covid-19, las señales y alarmas que emitía la situación en China, a finales de febrero del 2020, eran evidentes, con 2.500 fallecidos en Wuhan, con la frenética construcción de hospitales en esa ciudad origen de la pandemia, con las medidas de confinamiento impuestas, con el uso de la fuerza, en muchos casos, para obligar a la población a realizar ciertas pruebas que exigía la evolución de la enfermedad, con la escasez de material sanitario de protección por exceso de demanda en el mercado, por el confinamiento de los establecimientos chinos en diversas capitales europeas, anteriores al estado de alarma ,etc, vestigios todos ellos integrables en los análisis de los principales servicios que catalogan las pandemias como amenazas a la seguridad nacional, entre ellos España.

No hay que olvidar que China está en primera prioridad entre los países objetivo de los servicios de inteligencia, por su gran economía, que podría encaramarse en el primer puesto mundial en poco tiempo, por el corrimiento del interés estratégico a la Zona de Asia Pacífico, por la reciente política expansionista china, por el rearme de sus Fuerzas Armadas, y por su gran desarrollo tecnológico, además de su régimen de partido único y su poco respeto a los derechos humanos, aunque estos aspectos están contemplados, por muchos gobiernos «progresistas», con cierta complacencia y admiración.

Por ello es difícil de admitir que acontecimientos como los de Wuhan y la Covid-19 no hayan sido detectados y analizados por los más sesudos analistas de los grandes servicios de inteligencia occidentales, que habrán esgrimido sus estimaciones de evolución consiguientes en fecha oportuna.

El siguiente nivel de análisis es el propio Sistema de Señales y Alarmas de la Seguridad Nacional, cuyos analistas deben interpretar las mismas, además de la inteligencia estimativa recibida por los servicios consiguientes y elaborar hipótesis de comportamiento de la pandemia, no solo bajo un punto de vista epidemiológico, competencia específica sanitaria, sino como emergencia nacional que afecta a la mayoría de los sectores de la Seguridad de la Nación, y que engendraría medidas de alerta en los mismos en los citados ámbitos, aspecto que han sido toda una carencia, al menos bajo el punto de vista de su comunicación al conjunto de la Sociedad.

Fuente: ABC

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