El humo de los incendios puede llegar a zonas alejadas: cómo protegerse dentro y fuera de casa

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Cerrar puertas y ventanas, evitar el ejercicio al aire libre y utilizar una mascarilla FFP2 cuando sea imprescindible salir son algunas de las principales recomendaciones sanitarias.

Las consecuencias de un incendio forestal no se limitan a las zonas alcanzadas por las llamas. El humo y las cenizas pueden desplazarse y afectar a municipios alejados del frente del fuego, provocando molestias y aumentando el riesgo para las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Ante la presencia de humo en diferentes localidades próximas al incendio de la Sierra Oeste, la Comunidad de Madrid recomienda evitar las actividades al aire libre, proteger las viviendas y reducir los desplazamientos innecesarios

Por qué el humo de los incendios puede afectar a la salud

El humo generado por un incendio forestal contiene una mezcla de gases y partículas muy pequeñas. Entre ellas se encuentran las denominadas PM2,5, capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio.

La exposición puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, dolor de cabeza o dificultades para respirar. También puede agravar enfermedades previas, especialmente las patologías respiratorias y cardiovasculares. 

Los grupos que deben extremar las precauciones son los menores, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen asma, alergias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, problemas cardiacos u otras enfermedades crónicas.

Cerrar puertas y ventanas

Cuando se detecte humo o ceniza en el ambiente, la principal recomendación es permanecer en el interior de la vivienda con las puertas y ventanas cerradas.

También deben cerrarse chimeneas y otros puntos de ventilación. Los equipos de aire acondicionado que introduzcan aire procedente del exterior deben apagarse. Cuando el aparato lo permita, puede utilizarse el modo de recirculación para mantener el aire interior sin captar el de la calle. No conviene ventilar mientras persistan el humo y las indicaciones de confinamiento. El Ministerio de Sanidad recomienda esperar a que las autoridades confirmen que las condiciones exteriores permiten hacerlo con seguridad. 

Evitar el ejercicio y las actividades al aire libre

La actividad física aumenta la cantidad de aire que entra en los pulmones. Por ello, durante los episodios de humo se deben suspender el deporte, los paseos prolongados y los trabajos intensos en el exterior.

Los niños tampoco deben salir a jugar mientras la calidad del aire sea desfavorable. En el caso de las personas especialmente vulnerables, se recomienda permanecer en interiores bien protegidos y reducir al mínimo los desplazamientos. 

Antes de salir o ventilar la vivienda resulta conveniente consultar el Índice de Calidad del Aire y atender a la información difundida por las autoridades autonómicas y los servicios de emergencia. 

Qué mascarilla protege frente a las partículas

Cuando sea imprescindible salir a una zona con humo, el Ministerio de Sanidad recomienda utilizar una mascarilla FFP2 o N95 correctamente ajustada.

Las mascarillas quirúrgicas no ofrecen una protección suficiente frente a las partículas finas generadas por los incendios. Tampoco los pañuelos o las bufandas proporcionan una barrera segura frente a este tipo de contaminación. La mascarilla puede reducir la inhalación de partículas, pero no protege frente a todos los gases presentes en el humo. Por este motivo, la medida más efectiva continúa siendo limitar la exposición y permanecer en un espacio interior protegido.

Qué hacer dentro del coche

Las autoridades recomiendan evitar cualquier desplazamiento hacia las zonas afectadas, tanto para reducir el riesgo personal como para no dificultar el trabajo de bomberos, ambulancias y equipos de evacuación. 

Si una nube de humo sorprende a una persona durante un trayecto, debe mantener las ventanillas cerradas y activar la recirculación del aire. Cuando la visibilidad sea muy reducida, no se debe continuar conduciendo, ya que aumenta considerablemente el riesgo de accidente. 

Cuándo hay que pedir ayuda

Las personas expuestas al humo deben vigilar la aparición o el empeoramiento de síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho, tos persistente, mareo, debilidad intensa o irritación grave de los ojos.

Si aparecen síntomas importantes, la Comunidad de Madrid recomienda contactar con el 112. Ante molestias más leves o el empeoramiento de una enfermedad previa, debe consultarse con un profesional sanitario e indicar que se ha permanecido en una zona afectada por humo procedente de un incendio. 

Precauciones con las cenizas y los alimentos

El riesgo puede continuar después de que el incendio esté controlado. Sanidad recomienda extremar las precauciones durante la limpieza de cenizas y evitar el consumo de alimentos no envasados que hayan quedado expuestos directamente al humo o a los residuos del fuego.

Los envases cerrados, como latas o frascos, deben limpiarse por fuera con agua potable antes de abrirlos. También conviene mantener protegidos los depósitos y cisternas de agua situados en el exterior. 

La recomendación general es permanecer atento a los mensajes oficiales, no acercarse a las zonas afectadas y seguir de manera inmediata cualquier orden de confinamiento o evacuación emitida por los servicios de emergencia.

Fuente: estrelladigital

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