Entre lo correcto y lo digital

Facebook, una de las herramientas digitales más importantes del mundo, presentó esta semana problemas simultáneos en su operación, junto con sus filiales Instagram y Whatsapp

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Facebook, una de las herramientas digitales más importantes del mundo, presentó esta semana problemas simultáneos en su operación, junto con sus filiales Instagram y Whatsapp en donde por algunas horas se interrumpió su servicio a millones de personas a nivel mundial. Lo anterior reavivó la discusión respecto al rol que juegan las redes sociales y los impactos negativos que acarrean en lo social, lo cultural, lo económico y lo político.

Lo anterior hace que la empresa constantemente esté bajo las críticas y escrutinio público y político desde que en el Senado de los Estados Unidos se busca regular sus operaciones, que son cada vez más profundas en el contexto actual. Además, uno de los sucesos clave dentro de estos embates permanentes fueron las revelaciones de la ex jefa de producto de Facebook, Frances Haugen, quien hace unas semanas filtró a la prensa los llamados “Archivos de Facebook”, una serie de documentos donde se pone en duda la ética de negocios de dicha empresa.

De acuerdo con Haugen, Facebook antepone las ganancias antes que el beneficio de sus usuarios. Ejemplo de ello fue el estudio que la empresa realizó donde se demuestra que su red social Instagram resulta problemática para sus usuarios adolescentes. Además, en las publicaciones filtradas se menciona que la empresa actúa de manera permisiva ante contenido relacionado con el tráfico de drogas y de personas, actuando sólo cuando se ve presionado por la opinión pública.

En lo político, Facebook pareciera hacer lo que nadie más puede, que republicanos y demócratas encuentren puntos en común y alerten del poder que la corporación está adquiriendo y la serie de amenazas que ello representa, hasta el punto de poder vulnerar la seguridad nacional de ese y otros países.

Durante su comparecencia esta semana ante el Senado, Haugen insistió en que los algoritmos de sus empresas fallan al detectar y suspender contenidos de odio, lo que aviva la división social y debilitan ejercicios de pluralidad, tolerancia e incluso dañan los fundamentos democráticos. Por su parte senadores de ambos partidos acusaron al corporativo de no fortalecer sus medidas de seguridad, en particular cuando se trata de niños y que su contenido pude causar adicción, lo que podría dañar a una generación completa. Estos embates del gobierno pueden ser comparados ya con lo que recibió la industria tabacalera hace unos años cuando aún no eran reconocidos públicamente los efectos dañinos ocasionados por el consumo de cigarrillos.

La realidad es que mucho se tiene que reconfigurar en las formas en que interactuamos, hoy Facebook tiene más de 2700 millones de usuarios a nivel mundial, de los cuales alrededor de 80 millones son mexicanos, lo que nos coloca en la cuarta posición de usuarios totales, por lo que se vuelve imprescindible encontrar el valor real de lo que ocurre de manera digital.

Con la caída en sus operaciones, al menos por unas horas, nos dimos cuenta de que la vida sigue y adquieren nuevamente importancia formas más “tradicionales” de interrelación por lo que podría decirse que su influencia no es tan importante. Sin embargo, las nuevas generaciones han ido migrando su interacción a través de estas plataformas y con ellos le siguieron sectores comerciales, culturales, políticos, entre otros.

Por ello, resulta muy complejo fijar límites en sus operaciones cuando éstas son tan complejas como la misma interacción humana, con sus aspectos positivos y negativos pero siempre en movimiento, evolucionando, adaptándose al contexto histórico actual. Las redes sociales seguirán moldeándose de acuerdo con el sentir de la humanidad, no hay legislación que le pueda dar alcance.

Fuente: heraldodemexico

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